Del otro lado del diván, por el psicológico Víctor López



Foto: lamenteesmaravillosa.com

nombre apellido 28/07/2019   08:34 a. m. Opinion-






¡¡¡Bájale, bájale... no te emociones!!!

 

Así le dijeron a un joven paciente que había recibido una invitación a salir de una persona que le llamaba la atención. Me atreví a preguntarle: ¿Y porque no hacerlo?




Aún en la actualidad he escuchado el termino: control de emociones. ¿Realmente tenemos que controlarlas? ¿Por qué ponerles un freno sí siempre nos acompañan?

El padre del Psicoanálisis (Sigmund Freud) puntualizada que es un hecho que forman parte de nuestra cotidianidad y que cuando estas no son externadas siempre buscaran salir de alguna u otra forma:

“Las emociones no expresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”. Sigmund Freud.

En múltiples ocasiones Freud menciona dentro de sus escritos que existe una relación los estados de ánimo y las manifestaciones en síntomas físicos. De hecho,las emociones estarán siempre acompañadas de tres importantes componentes: neurofisiológico, conductualy cognitivos.

 

¿Qué quiere decir esto?

 

Imaginemos la siguiente situación:

Una persona sumamente especial nos regala algo que habíamos esperado durante mucho tiempo. ¿Cuál sería nuestra reacción? lo más común es que nos sintamos una gran placer por ello, a esto que le llamamos alegría y le acompañan estos elementos:

Físicos: el ritmo cardiaco se acelera o hay una relajación en los músculos, nuestras pupilas se dilatan, nuestras neuronas se generan sustancias como dopamina, endorfinas, oxitocina y serotonina.
 
Conductual: Nos exaltamos, abrazamos, agradecemos, brincamos o incluso lloramos.
 
Cognitiva: comenzamos a interpretar y pensamos que esa persona nos quiere, que nos considera especial, igualmente entran procesos de memoria, entre otros.

 

En el ejemplo anterior podemos ver un caso hipotético de alguien que puede expresar sus emociones. ¿Qué pasa con quien no?

Muy cierto, el no externar las emociones pudiera ocasionar un malestar físico (que no siempre se manifiestan en el momento) e inconsciente, a veces no lo hacemos porque nos enseñaron que no era “correcto”, ejemplos hay muchos: no llores, los chicos no lloran, no te enojes, etc. O ya sea porque nos enseñaron a guardarlas en un cajón porque cuando sucede el evento o lo evocamos produce ansiedad, tristeza o una herida en la autoestima.

 

Imagen: befullness.com

 

En cualquiera de los dos casos, no dejamos que fluyan y al ponerle un freno, olvidarlas o reservarlas le llamamos represión, esto es lo que conocemos como un mecanismo de defensa, los cuales suelen ser inconscientes y los empleamos para tratar de mantener integra nuestra estabilidad física y emocional. Cuando las reprimimos siempre esa energía contenida buscara salir de algún modo y a veces no es de la menor manera: el cuerpo se tensa, tenemos dolores en el cuello, cabeza, espalda, garganta, gastritis, perdida de sueño, son ejemplos de los más comunes que existen.

 

¿Qué podemos hacer?

 

No es nada sencillo, pues se requiere una práctica y entrenamiento emocional constante, la autora Charo Altable, menciona que es importante darnos la oportunidad de saber que somos seres emocionales, si bien, es cierto que no siempre hemos tenido contacto con ellas, pero el auto conocernos permitirá descubrirlas para mantener relaciones de buen trato y sanar.

1. Atrévete a conocerlas. No es tarea fácil, el darnos la apertura de hacerlo requiere saber que somos seres emocionales, conocer en qué momento surgieron estos malestares y que situación pudo provocarlo, abrir la puerta no es cosa fácil más si está a permitido sellada durante años. Pero abrirla es el primero paso.
 
2. Atrévete a ponerle un nombre: Existen cinco emociones básicas: enojo, tristeza, alegría, rechazo y sorpresa. Eso puede ser un marco de referencia para decir: me siento… triste, alegre, etc.
 
3. Conoce tu cuerpo. Como mencionábamos cada una de ellas tiene una manifestación física, conductual y cognitiva diferente. Ubica este malestar en una o varias partes de tu cuerpo.Estómago, piernas, cabeza, garganta, etc.
 
4. Respira. Ya que ayuda estabilizar el ritmocardiaco, mantiene un estado de relajación muscular, regula el sistema nervioso y reduce niveles de ansiedad, por ende, nuestra capacidad de tomar decisiones puede mejorar.
 
5. Agradecer. Debido a en ocasiones se tiene poco contacto con ellas, es importante agradecer de forma personal y permitirnos sentir, ya que gracias a este reconocimiento nos encontramos a nosotros mismos y somos lo somos gracias a ello.
 
6. Extérnala. Vale la pena darla a conocer la emoción, no necesariamente tiene que ser de forma verbal. ¿Y qué pasa con el enojo? Se vale, estamos sujetos a cambios emocionales, sin embargo, si el enojo es externado verbalmente, se recomienda que se haga de manera asertiva, esto es: directa, precisa, en primera persona y sin lastimar a la persona.
 

Entonces las emociones ¿Son buenas o son malas?

 

No son buenas, ni malas, simplemente son emociones. Reprimirlas o controlarlas podría tener repercusiones en ciertos aspectos de nuestra vida, especialmente con nuestras relaciones cercanas sí las externamos para lastimar a alguien. Es recomendable conocerlas y comenzar a aprender a manejarlas (que no es lo mismo que controlarlas).

La próxima vez le diré: emociónese, que vale la pena, y aprenda a manejar con precaución.



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Lic. en Psicología y Mtro. en Administración de Recursos Humanos. Docente y asesor educativo en la Universidad Tecnológica de México Campus Sur. Director Operativo de T&CH desarrollo de talento y capital Humano.

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