Rarajípari: El legado rarámuri al deporte mundial



Foto: norawas.org

David García 05/09/2018   12:00 a. m. Deportes-De todo un poco






 

Fue en el año 2000, en el marco del Festival Mundial de Juegos y Deportes Tradicionales celebrado en la ciudad alemana de Hannover, donde un deporte proveniente del norte de México fue reconocido como patrimonio cultural de la humanidad por parte de la UNESCO: nos referimos a la carrera de bola o rarajípari.




Surgida en los poblados situados en Barrancas del Cobre, Chihuahua, la carrera de bola es una de las manifestaciones culturales más importantes de los tarahumaras. Más que un deporte, la rarajípari también es un acto de carácter festivo, económico y religioso. Su origen es desconocido y entre los rarámuris existen diversas versiones sobre su creación; hay quienes dicen que los equipos de Dios y del Diablo fueron los primeros en correrla.

Cada pueblo de la región cuenta con su equipo representativo, el cual está conformado por varios corredores y un cabecilla, quien es el responsable de llevar a la meta una pelota de aproximadamente diez centímetros de diámetro elaborada con madera de madroño, un árbol que abunda en los bosques de Barrancas del Cobre.

 

Foto: adventuresportsnetwork.com

 

El verano es la época idónea para llevar a cabo la carrera y su duración está sujeta a lo acordado entre los warú siríame, gobernantes indígenas, y el choquéame, máxima autoridad de la rarajípari. Hay carreras que pueden pactarse a 15 vueltas; otras llegan a durar dos días y dos noches.

Un día previo a la carrera, los corredores forman parte de un ritual religioso donde la danza es la protagonista del célebre acto cuyo objetivo es bendecir las bolas de madroño y todos los materiales que se requieren para la rarajípari, además de preparar a los atletas para la ardua competencia que les espera. ¡Así da inicio la carrera de bola rarámuri!

Los corredores sólo pueden llevar la pelota con los pies y deben patearla lo más lejos posible para ir aventajando a sus rivales; un palo de madera es el único instrumento que pueden emplear para sacar la pelota de alguna grieta o lugar donde llegue a atorarse, pero jamás para acarrearla.

La rigurosidad del territorio rocoso de Barrancas del Cobre exige que los competidores y todos aquellos asistentes que deseen acompañarlos lleven al máximo su resistencia y su voluntad. Una mezcla de agua con pinole o el tradicional tesgüino, elaborado con maíz fermentado, son las bebidas rehidratantes por excelencia de los corredores.

Es aquí donde los pobladores pasan a ser más que observadores, ya que ponen en juego parte de su patrimonio al apostar sus prendas, collares, telas, cobijas, animales y, en menor número de ocasiones, dinero.

Huerica”, que significa rápido, es el grito que emana de los asistentes para apoyar a los atletas hasta el término de la carrera.

Por su parte, las mujeres rarámuris corren en una competencia similar llamada carrera de ariweta en la que deben llevar consigo un palo de madera con el que trasladan un aro hasta la meta.

 

Foto: norawas.org

 

Por ello es importante hablar sobre el instinto de competencia que forja a los tarahumaras, sobre aquellos corredores cuyo programa de entrenamiento es la vida diaria, cazando venados que pueden ser más veloces, pero no más resistentes que su cuerpo ni más persistentes que su espíritu.

Este es el rarajípari, el aporte rarámuri al legado cultural y deportivo de México y del mundo.

 



David García

Licenciado en Ciencias de la Comunicación y, pues ya. Un poco de historiador, analista deportivo, redactor y fotógrafo por obra y gracia de los libros, la televisión y los tutoriales de YouTube. En cuanto a reconocimientos, no ha obtenido ninguna medalla al mérito universitario, pero sí bastantes al “ya merito”. Instagram: @visioncdmx

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