Chernóbil, nunca más



Foto: okdiario.com

Iván Lópezgallo 26/04/2018   12:00 a. m. Opinion-






 

Este 26 de abril se cumplen 32 años de la explosión del reactor cuatro de la Central Eléctrica Atómica de Chernóbil, orgullo tecnológico de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).




Es el peor accidente nuclear en la historia de la humanidad y uno de los más grandes desastres del Siglo XX –si es que no el mayor–, ya que además de los daños a la salud de quienes estuvieron expuestos a la radiación y los millones de euros en pérdidas económicas, los efectos en el medio ambiente tardarán más de 20 mil años en desaparecer.

 

 Foto: panorama.com.ve

 

El accidente provocó 30 muertes, aunque de acuerdo con Green Peace son casi 3 millones las personas afectadas. Un informe de expertos convocados por el Organismo Internacional de Energía Atómica y la Organización Mundial de la Salud, menciona que se espera que en los próximos años haya cuatro mil muertes provocadas por cáncer y leucemia... padecimientos provocados por la radiación.

Además, la explosión contaminó cerca de 142 mil kilómetros cuadrados en el sur de Bielorrusia, el norte de Ucrania y la región rusa de Briansk, obligando a evacuar a cerca de 300 mil personas, 50 mil de ellas vecinas de Prípiap, ciudad ubicada a pocos kilómetros de la central nuclear y cuyas calles desiertas se han convertido en uno de los mayores símbolos del desastre.

De acuerdo con información que la periodista Svetlana Alexiévich incluye en su estremecedor libro Voces de Chernóbil, Bielorrusia perdió 485 aldeas y pueblos, de los cuales 70 están enterrados bajo tierra. Por otra parte, el 23% de su territorio está contaminado con cesio–137 y el cáncer, las mutaciones genéticas y las deficiencias mentales aumentaron año con año hacia finales del siglo pasado.

 

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Mucho se ha escrito sobre lo que pasó en Chernóbil. National Geographic presentó en 2016 una interesante crónica del accidente y sus efectos que puede ser consultada aquí; por otra parte, el portal Panorama, de Venezuela, publicó hace unas horas varias fotografías que nos permiten cómo es ver el interior de la planta hoy en día

Por otra parte, la televisión española realizó un interesante trabajo que nos permite acercarnos a la planta y sus alrededores el día de hoy; además de conocer las consecuencias del accidente. Es un trabajo muy recomendable que nos hará meditar sobre el tema.

 

 

 

Pero si lo que desean es dejar a un lado las cifras y acercarse al drama de las víctimas, nada mejor que el ya mencionado Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015. 

Es un libro desgarrador en el que podremos conocer el relato de una mujer que al otro día de la explosión mandó a su hijo a la escuela y aún recuerda que la central tenía “un fulgor de un color frambuesa brillante” y “parecía iluminarse desde dentro. Una luz extraordinaria. No era un incendio como los demás, sino una luz fulgurante. Era hermoso”. Las entrevistas que Alexiévich hace a vecinos, madres, liquidadores –como se llama a los hombres que tuvieron que hacer frente a la tragedia–, niños que se enfrentan a la muerte y mujeres que narran la muerte sus maridos, nos permitirán entender las implicaciones de esta tragedia... algo que para nosotros es muy importante.

¿Por qué?

Porque en México tenemos una planta nuclear en Laguna Verde, Veracruz. Pero sobre todo porque la Reforma Energética contempla ampliar la generación de este tipo de energía, lo que en otras palabras quiere decir que se podrían instalar otras centrales en nuestro país... solo Chernóbil, como hace unos años Fukushima, nos muestran el riesgo que puede haber en ello; ya que si los efectos de la explosión de Chernóbil llegaron a Europa, Norteamérica, China y Japón, ¿qué podemos esperar si se da un accidente de este tipo dentro de nuestras fronteras?

Esperemos que ahora sí aprendamos de la historia y optemos por fuentes de energía mucho más seguras y limpias como la eólica, la solar y la geotérmica... para que nunca tengamos que lamentar otro Chernóbil.

 



Iván Lópezgallo

Estudió Historia en la UNAM. Licenciado en Administración de Empresas, Licenciado en Periodismo, Maestro en Narrativa y producción Digital y candidato a Doctor en Administración. Premio Nacional de Locución (2010), Premio México de Periodismo (2010 y 2017) y Mención Honorífica en el Certamen Nacional de Periodismo (2009), todos en Reportaje por Televisión. Autor de "El camino de Un guerrero. Vida y legado de Isaías Dueñas" y "1863. Historia novel...Leer más

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