Diputado 501, por Antonio Tenorio Adame



Foto: eleconomista.com.mx

Redaccion 01/08/2022   09:46 a. m. Opinion-






¿Guía para consejeros?

 

El Movimiento de Renovación Nacional celebró la elección interna de consejeros cuya responsabilidad consistirá en nombrar a los Comités directivos de sus propias entidades, y ¿éstos para qué servirán?




Se advierte que su aplicación registra resultados diversos y contradictorios desde distintos flancos:

 

Por la negativa

Primero: Es un ejercicio de formación ciudadana en la aplicación del sistema electoral de modo indirecto; se nombran electores que después tomarán decisiones.

Segundo: Fortalece la disciplina militante, ofrece oportunidades a sus integrantes, pero también escinde a quienes son excluidos; para evitar su emigración hay que abrir alternativas con fórmulas proporcionales.

Tercero: El sistema de elección indirecta no es novedoso, se registran antecedentes en las primeras elecciones celebradas en México durante el transcurso del siglo XIX. Fueron el tipo de elección con las que nació el país; sin embargo, la formación del PNR, el abuelo del PRI, derivó a una estructura de partido de estado, base sustantiva del partido hegemónico dominante como brazo principal del presidencialismo mexicano.

Cuarto: Hasta ahora Morena se ha hecho llamar movimiento/partido, una ambigüedad al servicio de decisiones verticales o autoritarias, encubre alianzas de fondo, corruptelas, y aun pactos con fuerzas antagónicas con empresarios de giros negros y aun acuerdos con caciques regionales; aún despierta sospechas el encubrir intereses de la delincuencia organizada.

Quinto: La formación de un partido con bases participativas en segundo grado abre la posibilidad de frenar los acuerdos cupulares con los que se llegó al poder; en la fase primera fue un movimiento que tuvo la capacidad de una alianza para formar gobierno, con tal motivo, la breña electoral abierta; sin embargo, una vez ganadas las elecciones no se depuró y el macizo electoral fue el que tomó asiento en el gobierno.

Sexto: Hasta ahora los esfuerzos de definir a Morena como partido no logran alcanzar la magnitud necesaria como plantear a los militantes mejor concientizados.

Tampoco la formación de cuadros ideologizados (Fisgón); ni la estructura electoral con base en la sección (Ramírez); falta referencia de la identidad Latinoamericana (Bartra); ausente la definición del supra liderazgo basado en el choque del mayoriteo auto adjudicado (Ackerman). Estos modelos de organización no han logrado vertebrar a Morena; son esfuerzos aislados y acotados.

 

Por la afirmativa

Los alcances y aportaciones posibles que transmiten las elecciones de consejeros de Morena abren la perspectiva de un partido democrático basado en un control de dirección sin agotar la autonomía de grupos o personas, pero, a la vez, sin permitir corrientes que dobleguen el interés del partido.

La pregunta sorprende: ¿Para qué sirve un partido organizado, cuyos orígenes se elaboran en la designación de consejeros para nombrar Comités, y éstos a su vez nombrar candidatos que serán electos para ocupar cargos del Poder Ejecutivo o Legislativo?

Se requiere una organización definida de partido con sustento de bases, pero que sean capaces de superar el control dominante de: poderes fácticos, o como es común, eviten caer bajo del dominio de los gobernadores en turno, verdaderos ejecutores de políticas verticales de un gran poder decisivo, sin dejar de reconocer el gran riesgo de servir de entrada a políticas del pasado.

Al parecer se ha elegido un modelo de partido que se apoya en los gobiernos locales. Este modelo es posible se encuentre en la elección secundaria [CM1], más aún si el financiamiento de su designación proviene de su fuente, un tanto a semejanza del tricolor.

Volver al pasado que aún está presente, en todas las latitudes del país, como sucede en el Michoacán, Puebla, Tamaulipas o cualquier Congreso de los estados. Véase lo que sucede en Michoacán, solo para dar el primer bocado.

En el Congreso de Michoacán funciona bien como un prisma donde se revelan los demás Congreso del país, donde se registran hechos bochornosos, como relata el indiscutido militante histórico de la lucha social, Mario Ensástiga, quien la define como “una crisis, en decadencia y perversión de la clase política local”, y lo mismo ocurre a nivel nacional.

 

Esos hechos bochornosos son:

La aprobación de la cuenta pública de Silvano Aureoles, un régimen de excesos cubierto con la sombra de la corrupción y el vergonzoso carpetazo a 500 expedientes de corrupción.

Por su parte, el líder del Congreso, Fidel Calderón, obtuvo su nominación por vía de la usurpación de una candidatura de cuota de acción afirmativa reservada a LGBT y más. Así como la compra a sobreprecio de un software en términos de impunidad. Así como promover la regresión de los derechos de la mujer a decidir de su cuerpo al promover leyes que acotan y reducen el ejercicio de sus derechos.

Estas conductas antisociales no deben aplicarse por la formación de una nueva mentalidad política superior, porque Morena no debe volver al pasado, aunque aún esté presente.

 

Lic. Antonio Tenorio Adame