De Tae Kwon Do y más, por SBN Yuri LópezGallo



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Yuri LópezGallo 20/06/2022   09:07 a. m. Opinion-






El mito de los "campesinos guerreros", las armas de Okinawa

 

El reino de Ryūkyū, cuya isla principal era Okinawa, era un reino tributario de China, es decir, aunque independiente, le debía lealtad al Emperador de China.




Okinawa era un país donde el comercio era muy importante, por lo que existe evidencias de intercambios con Corea, Japón, Taiwan e incluso Tailandia, mientras que el comercio y el intercambio cultural con China era algo extremadamente común.  

Está comunicación vino acompañada como es obvio con un fuerte intercambio cultural, y en las artes marciales, el arte marcial nativo del reino conocido como “DI” o “mano”, tuvo gran influencia de todas estas culturas, pero sobre todo de China, es por ese motivo que fue renombrado como “Todi” o “Mano de China”

En 1507 el Rey Sho prohibió el uso y la portación de armas en Okinawa, esto generó una época de prosperidad y paz, sin embargo, en el año de 1609 el poderoso clan samurái Satsuma invadió la isla, a pesar de los heroicos esfuerzos del improvisado ejercito okinawense por detener a los japoneses Okinawa cayó en manos de los samuráis, quienes mantuvieron la prohibición sobre las armas e incluso la endurecieron, imponiendo la pena de muerte a los infractores.

En esos tiempos, Japón se encontraba aislado del resto del Mundo, además, la prohibición de China a comerciar con la isla del Sol Naciente como represalia por la “Guerra de Hideyoshi” hizo que el poderoso Clan Satsuma visualizara a la isla de Okinawa como una puerta de entrada del comercio de China hacía Japón. Por este motivo, se mantuvo en el gobierno de Ryūkyū a gobernantes de la casa Sho de Okinawa, pero todos ellos eran un gobierno títere bajo el mando de los Satsuma de Japón.

Esto les permitió a las clases sociales más altas de Okinawa conservar sus posiciones y privilegios bajo el mando de los Satsuma. Es por ello que fueron precisamente miembros de la nobleza de Okinawa los que entrenaron y desarrollaron tanto el arte marcial sin armas, como el uso de armas tradicionales chinas que posteriormente se convertiría en el Kobudo y aunque algunas personas del pueblo mantuvieron la práctica del Todi, los linajes marciales más antiguos que pudieron perdurar hasta la edad moderna nacen con nobles y personas de las clases sociales más altas.

 

Napoleón y el Karate

Napoleón Bonaparte. Foto: historiasdelahistoria.com

 

Cuenta la historia que un par de ingleses que habían regresado de oriente contaron a Napoleón sobre Ryūkyū  y Okinawa.

El Gran Corso escuchó muy asombrado que el reino de Ryūkyū no se utilizaban armas.

-¿Pero tienen cañones?

-No

-¡Entonces usará  arcos, flechas y espadas!

-No, no utilizan ninguna arma, ni siquiera cuchillos.

Napoleón muy extrañado y pensativo no lograba comprender como un Estado podía sobrevivir sin el uso de armas y mantenerse independiente.

La verdad es que Napoleón tenía razón en dos sentidos:

Los okinawenses si poseían armas, no había armas de fuego, pero si había armas tradicionales como sables, lanzas, bo, sais y demás armas del Kobudo, porque como mencioné, solo se le permitió a los nobles tenerlas resguardadas en casa; mientras que el pueblo, también tenía algunas armas, las cuales obtenía de contrabando desde China.

Además, los Pechin (guerreros okinawenses equiparables a los Samuráis) eran todos expertos en TODE (karate) por lo que su cuerpo era en sí, un arma.

La sorpresa del generalísimo tenía sus razones de ser, no existía ningún país, pueblo o estado que en pudiera permanecer sin ninguna defensa o ejército. 

 

El Nacimiento del Mito

De la prohibición de armas en Okinawa, surge una leyenda muy conocida en el ámbito de las artes marciales la cual se usa para explicar tanto el desarrollo de karate (originalmente Todi) en Okinawa como el del Kobudo (arte marcial basado en el uso de las armas tradicionales en Okinawa):

“Los campesinos y los pescadores de Okinawa, al verse en la necesidad de defenderse, improvisaron con los instrumentos de trabajo para desarrollar nuevas armas y así poder defenderse de los samuráis invasores”.

Esto es una versión muy romántica que sirve para algunos guiones o películas, pero en la realidad ESTO NO PASÓ como una generalidad. Como tampoco pasó que los campesinos y el pueblo llano de Okinawa de forma masiva hayan entrenado y desarrollado el arte del combate sin armas.

La premisa es muy simple, el tiempo libre no era algo de lo que gozaran las personas del pueblo, las personas que trabajaban faenas de 12 a 14 horas en el campo o en el mar llegaban a su casa a realizar otras actividades que les permitieran tanto pagar sus impuestos como sobrevivir, es por esto que no tenían tiempo, dinero y posiblemente ni deseos de ir a escondidas en la noche a entrenar karate o kobudo.

Algo que, si podían permitirse los miembros de las clases sociales más altas, quienes acostumbraban reunirse de manera secreta a altas horas de la noche para entrenar artes marciales.

La tradición de armas en Okinawa tiene su origen en China y existen registros de que había un mercado negro de armas, destinado hacía la clase alta, que fueron quienes desarrollaron el karate y el kobudo, esto es muy simple de comprobar al analizar el linaje del karate podemos ver que antes de la restauración Meiji todos los maestros de artes marciales en Okinawa pertenecían a la clase social más alta, existen evidencias de que solo a esta clase social se le permitió conservar sus armas e incluso, a un selecto grupo de guardias del rey se le permitía la práctica de la espada japonesa en privado. Esto es evidente con el hecho de que el gran Sokon Bushi Matsumura haya entrenado dentro del clan de Satsuma en el arte del sable, dentro del mismísimo castillo del Damyo de Satsuma en la isla principal de Japón.

Fue así que armas tradicionales chinas armas como los sais, los kamas, los nunchakus (chacos) y el bo, son, que llegaron a Okinawa, en el marco del gran comercio que tenían con el gigante asiático.

Con la restauración Meiji, Okinawa fue absorbida por Japón, primero como el Territorio de Ryūkyū y luego como la prefectura de Okinawa, lo que fue además acompañado de una eliminación de las castas, por lo tanto, los nobles fueron desplazados y tuvieron que realizar actividades para sobrevivir, entre las que destaca la enseñanza de karate y kobudo.

Fue así como el entrenamiento del “Arte de la Mano” y el Kobudo logró masificarse dentro del pueblo de Okinawa.

 

El Karateka que Venció al Samurái

Ahora voy a contarte la historia más famosa en donde un practicante de Todi (Karate) logró derrotar a un samurái:

 

Kosaku Matsumora, el karateca que venció al samurái. Foto: usadojo.com

 

Hace muchos en Okinawa el poderoso clan Samurái Satsuma invadió a la isla de Okinawa y colocó un gobierno títere, los ciudadanos de Okinawa tenían prohibido utilizar cualquier tipo de arma por lo que la práctica del “Té” mano o “Tode” mano de China era muy importante en la isla.

Había un Samurái de este clan en la ciudad de Tomari que era un déspota y se aprovechaba de su posición para humillar y denigrar a la población, un día, ese Samurái intentó aprovecharse de una joven mujer y el maestro de Tode Kosaku Matsumora no iba a permitirlo.

Matsumora era un excelente exponente del Tode, arte en el que cada noche se entrenaba buscando perfeccionar su técnica a la vez de fortalecer su espíritu, Matsumora sabía que antes o después sería inevitable un enfrentamiento contra algún Invasor por lo que ideó una curiosa arma contra los poderosos sables de los samuráis: una toalla que envolvía a una piedra con la que podía desviar el sable de su enemigo, sujetarlo y desarmarlo. 

Así, Matsumora se enfrentó al samurái a quien desarmó con su rudimentaria arma y lo derrotó por medio del uso del Tode.

En la pelea Matsumora perdió el dedo pulgar, pero a cambio les infligió una derrota a los invasores que hasta ese momento se sentían invencibles.

Matsumora conservó el sable del samurai derrotado y decidió tirarlo a un lago junto con su dedo cercenado.

Este hecho, se convirtió en una gran victoria para el pueblo de Okinawa y se le reconoció a Matsumora como un héroe e incluso el día de hoy en la ciudad de Tomari en Okinawa hay monumentos en su memoria.

 
Monumento en honor del "Santo del Karate", Kosaku Matsumora. Foto: http://okic.okinawa

 

Nota importante 1: No confundir a Kosaku Matsumora, reconocido como el “Santo del Karate” con Sokon “Bushi” Matsumura, el mejor artista marcial de Okinawa.

Nota importante 2: Al leer los ideogramas originales con que se escribía TODI en japonés suena “Karate”, cuando Japón anexó Okinawa e instauro el uso del idioma japonés de manera obligatoria, la pronunciación del arte marcial de la “Mano de China” cambió de “Todi” a “Karate” pero mantenía su significado: Mano de China, será hasta inicios del siglo XX que maestros como Chomo Hanashiro cambiaran el ideograma de China por “Vacía” con el fin de alejar el origen de su arte marcial de un país extranjero y enemigo de Japón, años más adelante, Osensei Funakoshi Gichin, reconocido como el padre del Karate Do retomaría este cambio. Es por ello que este trabajo de habla de Tode o Karate indistintamente.

Sin duda la historia del Karate/Tode y del Kobudo es apasionante sin necesidad de creer en los mitos sin sustento histórico, así, leyenda del desarrollo de las armas de Okinawa en simplemente una bonita leyenda, pero alejada de la realidad.

 

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Yuri LópezGallo

Licenciado en mercadotecnia por azar, especialista en publicidad por una beca, maestro en Administración porque ¿por qué no? , Doctorando en Educación por terquedad, Cinta Negra 6to Dan en Taekwondo por voluntad y crossfitero solo por gusto…

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