Falta paridad de género en el cine mexicano



Foto: diariodequeretaro.com.mx

Redaccion 12/05/2022   09:52 a. m. Cultura-De todo un poco






 El decimosegundo anuario de cine mexicano, presentado ayer por la directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), María Novaro, permite conocer mejor el panorama de la producción, distribución, formación, infraestructura y consumo de películas en el país. “Es el análisis del esfuerzo de muchas personas, empresas, organizaciones y sociedades para lograr que las audiencias vuelvan a encontrarse con las historias que les pertenecen y nos entregan”, destacó.

En el nuevo número se muestra en detalle la manera en que la pandemia por covid-19 afectó los diversos sectores de la actividad cinematográfica en México. Tan sólo en la producción de largometrajes hubo una considerable disminución de títulos. Mientras en 2019 se llegó a la cifra récord de 216 películas mexicanas, tras el inicio de la contingencia sanitaria en 2020, el número se redujo a 111. En 2021, la cifra volvió a crecer, sumó 259 cintas.




“En el centro del anuario se encuentran las estadísticas; cifras que se expanden hacia el cine que hemos creado juntos, en su aspecto industrial o independiente, con objetivos comerciales o artísticos, con ambiciones sociales, experimentales o de entretenimiento”, agregó.

 

Paridad de género

Para la cineasta Alejandra Márquez Abella, presente en el acto, el anuario es también una evidencia de todo lo que hace falta para lograr una paridad de género en la industria. “Creo que es claro que todavía el universo de las mujeres en la cinematografía mexicana está muy rezagado; es lo que nos dicen los datos”.

Si bien la presencia de mujeres en el cine durante el año pasado aumentó respecto de otros periodos, (se registraron 87 guionistas, 66 directoras, 111 productoras y 41 cinematógrafas), para Márquez Abella sigue siendo insuficiente. “Siento que no hay una expresión humana que esté completa sin la mitad de la población, que somos las mujeres, sin la representación de su experiencia de vida”.

Que la mayor parte de las obras tanto en largo y cortometraje, así como animación sigan estando dirigidas por hombres, “un poco lo que nos dice es que donde está el dinero no están las mujeres”, criticó la realizadora.

El cine “es una industria que genera dinero, pero también capital simbólico. Creo que, además, es importante que las mujeres que participamos en una economía, pero también que estamos generándonos, generándoles a los otros, capital simbólico, porque a veces pareciera que hacemos las cosas porque son bonitas, y considero que hay que apropiarnos de ese capital”, sostuvo la directora.

La demanda de la cineasta, sin embargo, no está encaminada a sustituir o imponer puntos de vista. “La mirada femenina es escapar un poco el sesgo de la masculina y patriarcal; no tiene que ver con imponer una mirada sobre la otra, es una apertura sobre el cambio”, aclaró.

 

Nuevos factores

El anuario se ha ampliado para tomar en cuenta nuevos factores que ayuden a conocer con mayor detalle el panorama de la producción. Desde la contabilización de espacios de exhibición, la formación académica disponible, las maneras de distribución y la producción, hasta los temas que se tocan, el papel de las mujeres y ahora la presencia de voces y representación de temas indígenas y afrodescendientes son tomados en cuenta. “Conforme salen ciertos datos, abrimos ciertas áreas de investigación que no estaban reflejadas”, puntualizó la directora de Imcine.

El año pasado es el cuarto en que se registra en el anuario la participación de realizadores indígenas, y actualmente se desarrollan 60 proyectos desde dicha perspectiva.

La funcionaria también señaló que a partir de la información del anuario se han establecido estrategias que contribuyan a solucionar las problemáticas encontradas. “Es un camino de ida y vuelta porque las políticas públicas que se han promovido desde Imcine, desde 2019, van de la mano con lo que también se está planea, propone o analiza para tener los datos y hacer las cosas bien”, indicó.

Desde esa tesitura, el Programa de Fomento al Cine Mexicano (Focine) ha sido diseñado. “Estamos instrumentando el subsidio a espacios y a programas de exhibición que no existían, esto es el eco de la poca exhibición de cine mexicano que se ha hecho en los años anteriores, un porcentaje bajo para la gran producción de cine mexicano”, afirmó Novaro.

Añadió: “56 por ciento del cine mexicano de 2021 pudo ser realizado con apoyos públicos, y de ahí la importancia de no detener los apoyos. Sí vamos caminando juntos, las políticas de Imcine sí están reflejadas en el anuario y a partir de éste hemos diseñado políticas públicas”.

El escritor Mardonio Carballo reconoció la labor del Imcine por incluir la relación de los pueblos indígenas con el cine. “Celebro la inclusión de cine y diversidad en este anuario”, dijo. Sin embargo, señaló que la inclusión debe procurar no sólo la representación, sino también la participación de las distintas culturas que conviven en México. “Es muy importante que los integrantes de pueblos indígenas no sean sólo informantes, no sean sólo aquellos que dan acceso a que la producción entre a lugares sagrados, que sólo funjan como traductores, que no necesariamente entran en el proceso creativo de cine contemporáneo”, resaltó.

Por eso, entre los aspectos a considerar gracias a las nuevas líneas de investigación planteadas en el anuario estarán: “Tener claro en este proceso de aprendizaje, de hacer que los pueblos indígenas cuenten con los medios para generar su propio cine, su discurso, su firma”, sostuvo el poeta.

El decimosegundo anuario de cine mexicano se puede consultar de forma gratuita en la página: anuariocinemx.imcine.gob.mx

 

Juan Ibarra | La Jornada