Nuestro mundo representado, por Eduardo Celaya Díaz



Fuente: futbolred.com

Eduardo Celaya 11/09/2021   07:03 a. m. Opinion-






El año 20

La Historia es una disciplina compleja, pues dependiendo del punto de vista del que se observe, puede llegar a cambiar completamente. Las formas en que dividimos la Historia cambian según la postura, filosofía o corriente historiográfica de quien escriba. Por ello, la división entre Antigüedad/Medioevo/Modernidad, que a los occidentales nos acomoda tan bien, para otros pueblos y culturas es ineficiente. Prueba de esto es la división de la Historia Precolombina, que a ratos es incluso difícil empalmar con la historiografía occidental clásica, pues no tienen absolutamente nada que ver.

La Historia, por otro lado, ha tenido puntos de coyuntura global que han afectado a (casi) toda la humanidad. Por ejemplo, el descubrimiento del continente americano por los europeos significó el inicio de la hoy completada globalización, pues las rutas de comercio se expandieron y hubo choques culturales que alteraron el rumbo de los acontecimientos. Más adelante, ya en el siglo XX, la Gran Depresión y la Gran Guerra, después llamada Primera Guerra Mundial, fueron sucesos que afectaron al planeta como un todo, como un sistema, ya no fueron fenómenos locales. La expansión del capitalismo y la Segunda Guerra Mundial terminaron de sellar la noción de globalidad, dando paso a la terrible Guerra Fría, que indudablemente fue a escala global.




Ya en un texto anterior discutí sobre si estamos viviendo aún en la Era Moderna, o si habíamos pasado a un periodo extraño, llamado por algunos autores como Posmodernidad, Transmodernidad, entre otros nombres. A mí parecer, dicho corte histórico se dio en 1945, justo cuando EU se colocó como candidato a la hegemonía mundial, para entrar a la lucha por la misma contra la URSS. Justificó esta postura no porque haya sido el fin de Europa como gran potencia, sino porque dio paso a una nueva vida cultural y económica a escala global.

 

La conquista de la Luna forma parte de los conflictos de la Guerra Fría.
Fuente: latercera.com

 

A pesar de que el capitalismo continuó siendo el sistema económico dominante, como se demostró con la caída de la URSS algunos años más adelante, es un capitalismo diferente, neoliberal dirían algunos, en el que la forma de vivir, consumir y comunicarse cambió radicalmente. A estos cambios en la vida cotidiana hay que agregar la irrupción del Internet, la renovada fuerza de los medios masivos de comunicación, y la adopción de la cultura digital como forma de vida de gran parte de la humanidad, lo cual traería cambios mucho más profundos en la forma de ser humano. Las formas de convivir, de sentir, de formas sociedad pero, sobre todo, el concepto de mundo, tuvieron una revolución de la que hemos sido poco conscientes, precisamente por estar viviéndola.

Podríamos decir, entonces, que el nuevo orden se fue construyendo poco a poco desde 1945 con una guerra en silencio entre dos superpotencias, guerra de la que surgió un claro ganador, que se colocó como la líder del mundo moderno: Estados Unidos e América. la vida en mi país, México, fue fuertemente influenciada por el vecino del norte, ya no solo desde la segunda mitad del siglo XX, sino desde mucho antes. Esta misma influencia a la que nosotros ya estamos bien acostumbrados se fue extendiendo más y más, hasta cubrir a gran parte del planeta, con sus obvios espacios de resistencia. Incluso en Latinoamérica, en el ámbito académico, surgieron los Estudios Culturales Latinoamericanos, basados sobre todo en la Teoría de la Dependencia, como respuesta a la influencia cultural de los EU.

Todo esto cambió, y de forma abrupta, al menos para la mayoría de los telespectadores que presenciamos en vivo, o en una repetición, los hechos que hoy recordamos, a saber, el ataque terrorista a las Torres Gemelas, entre muchos otros objetivos, sufrido en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. En ese momento era imposible saber la magnitud de lo que estaba pasando, sobre todo porque estábamos en un mar de indescriptibles emociones que, al día de hoy, siguen existiendo. Recordar esas imágenes, ese terror, ese no saber realmente qué está pasando o qué pasará… ese nudo en la garganta que parece que jamás nos abandonará en nuestras vidas… recordar todo eso, es algo que muchos de nosotros seguimos sin entender.

No vale la pena hacer un recuento de todo lo que pasó después, las decisiones que se tomaron, las negativas que se dieron, las vidas que se perdieron. De eso, ya se ha escrito mucho, y por plumas mucho más expertas que las mías. Lo que quiero sostener con esta reflexión es que el mundo cambió ese día, porque entramos a una nueva etapa de la Historia humana. No tan importante como una caída de Roma, o como el ascenso de la burguesía y la democracia, pero si es un punto de ruptura. Entramos a la era del terror comunicado, a la era de la imagen que nos hiela el alma, a la era del terrorismo.

 

El terrorismo se ejerce desde diferentes posiciones de poder.
Fuente: iniseg.es

 

No es que el terrorismo no existiera antes, o que el ataque a Estados Unidos tenga una relevancia particular, por el hecho de ser ellos las víctimas. Cualquier acto de terrorismo es espantoso, y carcome el alma hasta el fin de nuestros días. Lo peculiar de este caso es que lo vimos… lo vimos en vivo, y fue planeado de una forma tan perfecta, que logró su objetivo, causar un verdadero terror. No es casual que pasara tanto tiempo entre el primer impacto y el segundo, no es casual que fuera justamente el WTC el objetivo, no es casual la hora en que sucedió. Todo estaba preparado para que los ojos del mundo estuvieran atentos a un suceso inesperado, para que otro evento, menos esperado aún, sucediera en vivo y a todo color ante la mirada atónita de los televidentes. El mensaje era claro: esta es una nueva era, y ustedes van a ser parte de ella.

Si hacemos una breve revisión de la historia reciente, a partir de los ataques de hace 20 años, veremos que nuestra vida ha cambiado radicalmente. Tenemos miedo, mucho miedo, incluso de salir de nuestras casas. Tenemos desconfianza del otro, hay incertidumbre sobre a dónde va la economía, la vida política, la sociedad, las relaciones humanas, los derechos básicos de la sociedad… todo es nebuloso, y citando a Marx: “todo lo sólido se desvanece en el aire”.

Quizá esto sea lo que más terror causa en esta nueva era del capitalismo tardío, caracterizada por el terrorismo, el narcotráfico y los crímenes oficiales de lesa humanidad. La incertidumbre de no saber realmente qué estamos viviendo, qué pasará en los meses y años por venir… qué esperar de la vida, si nos hemos acostumbrado, y no, a vivir en total terror. ¿Qué pasará? No puedo decirlo, creo que ninguno de nosotros podríamos. Una cosa es segura, el mundo no es el mismo de 20 años para acá, y hoy, en esta conmemoración, vale la pena que reflexionemos precisamente de nuestra vida actual, a la luz de los estudios históricos, para no caer en algo que vaya a terminar con nosotros.



Eduardo Celaya

Actor y director teatral, dramaturgo, comunicólogo e historiador. Fundó el grupo de teatro independiente Un Perro Azul. Ha escrito varias piezas teatrales cortas, cuentos y ensayos históricos.

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