ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



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Jorge Luis Oliva 07/06/2021   08:26 a. m. Opinion-






Hay de críticas a críticas

 

Dicen que una imagen dice más que mil palabras, y creo que esencialmente se debe a la capacidad que una representación gráfica tiene de acercarse más a una realidad concreta; y aunque como en el uso de las palabras, esta no se escapa de prestarse a malas interpretaciones.




La cosa con esas realidades concretas es que pese al esfuerzo que se haga por desmentirla, no se suele tener éxito en esa afrenta. Y en esta semana amanecimos con una de esas portadas memorables que guardaremos en el subconsciente, resulta que está a la talla de aquella otra que la revista Time nos regaló en el sexenio de Ken Peña Nieto, donde con bombo y platillo lo nombraban como el salvador de México.

 

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Posiblemente me equivoque pero no hay diferencia entre una y otra, pues la percepción que se tiene de ambos personajes al final se parece bastante. Uno, sin mucho esfuerzo encarna el mal en sí mismo y con toda su potencialidad, y por eso cuando la revista Time lo presentó con esa aureola y aquella radiante sonrisa, significo una burla para la realidad que padecíamos en aquel entonces.

Luego esta AMLO, cuyo nivel de aceptación a casi medio sexenio lo tiene elevado y posicionado en un pedestal casi inalcanzable. En torno a su figura parece girar una especie de halo divino, que es cierto que él no busco con intencionalidad (¿O si?) pero que para su desgracia o ventaja le acompaña y le acompañará el resto de sus días, podríamos decir que su legado estará marcado por esta idea de un mesías.

Sí, parece que la cosa es distinta, sin embargo lo único que cambia es el sector del espectro político que deslegitima dicha portada, cual si estuviésemos comprobando los postulados de Michels en su libro “Los Partidos Políticos” al enunciar su famosa Ley de Hierro de las Oligarquías. Y pues sí, nos paramos frente a una nueva moral que es necesario acatar pese a que las realidades y el contenido de dicho artículo las contradiga. Porque sí, solo cambia quien ostenta el poder, pero al fondo en el manejo del poder y en la identificación de sus adversarios permanecen igual y sin aparente cambio; aunque si me atrevo a decir que en el sexenio de AMLO no podemos hablar de adversarios, pero sí de enemigos.

Lo curioso y hasta digno de estudio es que tomando en cuenta el trabajo de Michels, esta minoría que hoy gobierna tiene una base mayoritaria que le legitima constantemente, haciendo de la oposición una minucia con poca capacidad de acción, relegándola al rincón panfletario y propagandístico sordo y ciego. Pero para ser honestos, ellos se han colocado en esa posición, posiblemente con la intención de constituir una especie de mártires al servicio de quien sabe que patria.

Sirva pues toda esta perorata como introducción a un pequeño análisis de los puntos que toca el artículo de The Economist.

 

Distinto pero no distinto

Es cierto, AMLO, ha demostrado ser honesto, sin embargo no podemos decir lo mismo ni de su círculo cercano, ni de muchos de sus colaboradores, pues en tela de juicio han estado y están debido a situaciones varias (que son corruptas, pero que debemos ver con ojos de compasión ante un arrepentimiento salido de la entraña). Bajo este contexto, el Presidente se ha visto obligado a justificar alguna que otra mala jugada y a enmendar la plana basado en una retórica que la verdad parece sacada de algún libro de humor simple.

Pero no lo culpo, la verdad es que la tiene bastante complicada con la sarta de curiosidades que han salido a flote y que de a poco han dañado su imagen, aunque no como la oposición esperaba, lo que convierte su mañanera en una especie de espectáculo con tintes de montaña rusa en la que vamos de la preocupación a la risa en instantes.

También es cierto, que pese a ciertas políticas populistas, no ha llegado a extremos descarados (lo que lo aleja, pero no lo aleja de su utilización) y ha logrado mantener un “sano equilibrio” entre el administrar y el agradar. Pero bueno, es demasiado temprano para alzar palomas al vuelo; lo cierto es que sí hay algunas cosas que debemos tener en cuenta para poder, digamos, decantar la corriente hacia algún lado.

 

Foto: aristeguinoticias.com

 

El artículo pone atención y elogia el apoyo a estudiantes con las respectivas becas y el aumento de las pensiones a los adultos mayores, pero también menciona acertadamente que no existe realmente un cambio en la condición que ostentaban todos esos demográficos antes de su sexenio. Lo cual nos lleva al análisis de su retórica como instrumento bastante eficaz para mantener un apoyo constante, muy a pesar de sus yerros.

¿A qué me refiero exactamente con “su retórica”? A esa constante encomienda de profundizar una división entre los que le apoyan y los que no, o para ser más exacto, entre el pueblo y la élite. Vaya, la forma en la que maneja esta dicotomía a su favor como una manera concreta de legitimar cada una de sus acciones, deja ver muy claramente una tendencia hacia exacerbar el sentimiento de necesidad y desesperación de las clases más bajas con la finalidad de dejar poco espacio a la duda y al debate público es decir, construye su imagen por medio del misticismo de una figura salvadora carismática que excede los parámetros de un caudillo.

Si queremos verlo así, de a poco se va convirtiendo en la única voz autorizada que juzga y promueve el cambio según quien sabe qué objetivo, juega hábilmente con el espacio democrático y lo delimita expandiendo sus límites, fluctuando entre la creación del espacio público para discutir los temas nacionales, basados en un ejercicio panfletario de la consulta popular, poniendo a discusión temas que no competen a ese orden, quitando de facto atribuciones a los otros poderes, que a mediano y largo plazo generarán un desequilibrio que difícilmente podamos volver a ver en su sexenio y la capacidad de representación política, es decir va de Oligarquía Competitiva a una Hegemonía Participativa según sea el caso.

Es cierto pues lo que el artículo menciona respecto de las cualidades y defectos del presidente, pero también lo es con respecto a lo tocante a la oposición, pues la califica, palabras más, palabras menos, de timorata, esquiva y poco propositiva, es decir, pone el punto sobre el hecho de que realmente no representan una alternativa viable al rumbo que toma el país respecto del próximo proceso electoral, esta falta de acción por parte de lo que deberíamos entender un contrapeso natural, dará como resultado unas elecciones cargadas hacia el lado marrón del congreso e incluso de las gubernaturas, aunque en algunos estados este muy peleado, es muy probable que suceda así.

Y la cosa no es saber quién comenzó la división o si esta existía antes de López Obrador, el asunto reside en que éste último la ha profundizado de tal forma, que resulta casi imposible un análisis objetivo del espectro político, se han corrido tanto a los extremos, que parece que entramos en una velada “guerra civil legal” cuyos bandos parecen irreconciliables.

 

Foto: etcetera.com.mx

 

Si la responsabilidad de toda esta maraña de insensateces y senderos enrarecidos debe recaer en algo, sin duda debe ser en el discurso oficial empañado con encono en un desprecio o violencia divina contra esa otra parte que le cuestiona o le critica (nada más por su simple existencia), encasillándolos sin el más mínimo ejercicio de discriminación en el ala “conservadora”.

Bueno, bueno, a mí no me hagan tanto caso, esta columna se pone de pie solamente como una visión más de ese montón que entienden que el poder, mientras sea poder, debe estar en permanente revisión, pese al personaje o la organización que lo ostente. Porque para ser sinceros y en una óptica simplista si ustedes gustan, no hay para donde aventar la moneda, ni a quién confiarle, ni a quién creerle.

En fin, aquella famosa portada y aquel famoso artículo inglés se convierte en un instrumento más que sí le viene como anillo al dedo para profundizar la narrativa del mejor presidente del mundo sobre el cual caen todas las responsabilidades y pecados de una ciudadanía que no lo merece, pero que gustoso se entrega envestido en la piel del cordero que ofrece su vida a cambio de algo distinto, que no parece ser tan distinto.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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