Diplomado sobre ópera mexicana



Iage: mineria.org.mx

Redaccion 05/04/2021   11:21 a. m. Cultura-Literatura






Pocos saben que en los últimos 30 años se han escrito más óperas mexicanas que en todo el siglo XIX. Se trata de un periodo especialmente prolífico, en el que las temáticas reflejan como nunca la actualidad del país, con un interés creciente del extranjero por montar y encargar obras en español a las compositoras y los compositores nacionales.

Es así que, por primera vez en temas de formación operística a nivel nacional, la Escuela Superior de Música Fausto Aguirre del Instituto García de Cisneros de Cholula abrirá un módulo teórico-práctico para brindar un panorama de la producción operística de México de los dos últimos siglos.




 La ópera institucional y el siglo XXI es el tercer módulo del diplomado La ópera mexicana: creación y tradición, dirigido al público general, así como a especialistas en humanidades y cantantes, y que se impartirá en línea del 26 de abril al 7 de mayo.

“No hemos estudiado a profundidad a nuestros autores de los siglos XX y XXI, pero tenemos el fenómeno de que hay cada vez más compositores y compositoras que hacen ópera dentro y fuera del país, con un número mayor de comisiones del extranjero”, destaca la investigadora y crítica de ópera Enid Negrete, autora de esta iniciativa.     

Dentro de este encuentro académico se impartirán talleres a cargo de compositores y otras grandes figuras de la música, para que los cantantes profesionales y estudiantes puedan incorporar títulos nuevos a su acervo vocal, de la mano de sus autores. Su objetivo principal es que los cantantes puedan incluir ópera mexicana dentro de su repertorio.

En los dos módulos anteriores se revisaron los orígenes del arte lírica en México y el periodo novohispano, así como el desarrollo operístico en el siglo XIX. El costo de este tercer módulo es de 3,500 pesos y los interesados pueden consultar el sitio web: opera-mexicana.webnode.es o pedir informes al teléfono 22286197 y en el correo opera.esmufaa@igc.edu.mx

 

La ópera mexicana

Fue en el siglo pasado cuando la ópera en México dejó de ser un negocio de empresarios, para convertirse en una figura institucional con la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes, el cual por décadas sería el centro de la actividad operística nacional hasta que entró el siglo XXI.

Durante el siglo XIX, el Palacio de Bellas Artes llegó a tener más de 80 funciones de ópera al año; en contraste con el presente siglo la cifra se ha reducido a 16. La mayor parte de los estrenos nacionales se hacen fuera de la capital o del país, con un número creciente de compañías independientes.

“Si ahora se estrenan muchas obras mexicanas es porque a partir de la comisión a Daniel Catán de ópera en español en Estados Unidos, se abrió un espacio enorme para la ópera en nuestra lengua; tenemos compositores que estrenan allá antes que aquí o patrocinados por instituciones de ese país o de países europeos como Finlandia, más que en México. Ese es un fenómeno que hay que comprender”, explica Negrete, doctora en artes escénicas.

Para ello, este módulo reunirá a especialistas de diversas áreas del quehacer operístico, así como historiadores y musicólogos de prestigiadas universidades del mundo, con el fin de analizar el desarrollo histórico, musical y temático de la época, así como las problemáticas de la creación, producción e incluso de la investigación documental sobre ópera contemporánea en el país.

 

 

Talleres con compositores 

Para el abordaje musical e interpretativo de las obras, los cantantes trabajarán directamente con compositores como Gabriela Ortiz, Alfonso Molina o Víctor Rasgado, quien los acercará a su ópera infantil El conejo y el coyote, basada en 16 ilustraciones del pintor oaxaqueño Francisco Toledo. 

Otros títulos de estudio son Inmigrante Ilegal, de Alfonso Molina, montada en Estados Unidos -varias ocasiones- y en Sonora, pero nunca en la capital mexicana, y La Luciérnaga, de Gabriela Ortiz, pieza rara del repertorio nacional, basada en el caso real de una joven encerrada 12 días en los baños de una facultad de la UNAM durante la revuelta estudiantil de 1968 y que sobrevivió comiendo papel de baño.

Sobre los autores fallecidos, los participantes podrán trabajar sus obras de la mano de los herederos de su legado o discípulos cercanos. Por ejemplo, Misa de seis, de Carlos Jiménez Mabarak, que podrán estudiar con su único alumno vivo, el maestro Fernando Lozano, además de Severino, de Salvador Moreno, bajo la instrucción de Emanuel Fortes, especialista en esta obra.

De José F. Vásquez, de quien este año se conmemoran 125 años de su nacimiento y 60 de su muerte, se abordará su ópera El último sueño, que estrenó poco antes de morir, bajo la guía de su hijo y heredero universal José J. Vásquez y del director de orquesta catalán Melani Mestre.

Las obras de Daniel Catán -quien tendrá un homenaje por su décimo aniversario luctuoso-, las podrán trabajar con su viuda, Andrea Puente, y con el musicólogo Antonio Espinal, mientras que la soprano María Katzarava montará con los alumnos los personajes de Florencia en el Amazonas.

“Son óperas muy importantes para entender el arte de nuestros días, con un tratamiento de la voz muy distinto a la ópera del siglo XIX y anterior”, dice Negrete.

 

Sesiones teóricas

Los directores escénicos José Ramón Enríquez y Luis Martín Solís abordarán aspectos del libreto y la dirección escénica, respectivamente; también se ofrecerá un panorama general de autores nacionales, en el cual la musicóloga especialista en temas de género Yael Bitrán hablará sobre las compositoras.

Alberto Pérez Amador, doctorado por las universidades alemanas Humboldt y de Wuppertal, dará a conocer el proceso de trabajo para conformar una base de datos de la ópera en México, en la que ha trabajado durante ocho años con Enid Negrete. En ella se da cuenta de la labor de composición realizada por mexicanos dentro y fuera del país, mediante casi 400 títulos.

En las conferencias y sesiones teóricas, participarán César Zayas, doctor en Sociología de la Ópera por la Universidad de Nottingham y director de la compañía Ópera en movimiento, así como el musicólogo y contratenor Emmanuel Pool.