En mi humilde opinión, por Eduardo Celaya Díaz



Fuente: theweek.com

Eduardo Celaya 28/01/2021   04:53 p. m. Opinion-






La generación perdida

 

Una noticia está rondando las redes sociales, una noticia que es verdaderamente sorprendente. Un grupo de adolescentes se organizaron en Reddit, un foro público de discusión de cualquier tema, para comprar acciones de GameStop, colapsando completamente a varios fondos de inversión en Wall Street. Si usted es como yo, y no conoce a fondo el mundo financiero, las leyes del mercado de valores, o el mismo acontecimiento, recomiendo antes que pasar a mi texto, la lectura de este hilo de Twitter, que si bien no es la fuente más confiable de información, sí lo explica de una manera detallada, relajada y sin pretensiones.




Este texto no es para detallar el acontecimiento, pues ya hay muchos quienes lo harán mejor que yo. Lo que quiero compartir es la reflexión a la que me llevó el enterarme del hecho. Y también quiero recalcar que lo que se lee en las siguientes líneas no es para nada una generalización, no pienso que todos sean de la misma manera, pero sí observo ciertos patrones de conducta. En fin, la gran noticia es que un grupo organizado de jóvenes, entre 16 a 20 años, por medio del diálogo en Reddit, han causado un desequilibrio en Wall Street que ha abierto debates de dimensiones insospechadas, igual que lo fue el boicot a los eventos de campaña de Trump, cuando también varios adolescentes se pusieron de acuerdo por medio de Tik Tok, lo que demuestra que estamos frente a una brecha no solo generacional, sino ideológica, que promete desestabilizar todo lo que entendemos por cultura occidental en próximos años.

Por décadas, el mundo ha sido gobernado por la generación que hoy hemos dado en llamar Boomers (incluyendo a la generación X), aun cuando no pertenezcan a esta generación, por sus ideas y conceptos del mundo. Una generación que creció con las amenazas del comunismo, en plena Guerra Fría, que vivió la bonanza económica y pudo comprar casas y terrenos a buenos precios, pudo fundar familiar y cotizar en el Seguro Social. Esta generación ha sido la que ha determinado el modo de vida para el grupo al que yo pertenezco, los llamados Millennials, que como ya mencioné en un texto anterior, frecuentemente somos señalados por no tener ambición, quejarnos de todo, no querer invertir, ahorrar, ni preocuparnos por el futuro. Más allá de mi generación están los Centennials, quienes están hoy en edad escolar, aprendiendo cómo funciona el mundo, pero siendo los principales usuarios de la cultura digital, al ser nativos de la misma.

 

Fuente: ruinmyweek.com

 

Las diferencias ideológicas entre estas tres generaciones son evidentes: los primeros se acostumbraron a un modo de vida más tranquilo, con seguridad, buenos empleos, ahorros y esperanza de un mejor futuro, que eventualmente disfrutaron; los segundos, entre los que me encuentro, estamos en una especie de resaca interminable por la mala administración de los bienes en la segunda mitad del siglo XX, razón por la que no podemos siquiera aspirar a tener una buena cantidad de ahorros en el banco, pues todo se nos va en renta, deudas, alimento y posiblemente, de repente, un gustito; la tercera, los nuevos, conocen el mundo como ninguna otra generación lo ha hecho, pues el Internet ha sido parte de su educación desde que tienen uso de razón.

La noticia a que referí más arriba, el caso de Reddit contra Wall Street, es evidencia de un choque generacional entre Boomers y Centennials, siendo los primeros los que establecieron las reglas del juego financiero; mientras que los segundos, entendiendo estas reglas, se aprovecharon de los espacios sin vigilar que la comunicación global aporta. Es decir, que los dictadores del orden contemporáneo, aquellos que determinaron que el éxito es tener una casa, dos autos a la puerta, matrimonio, carrera y vacaciones dos veces al año antes de los 30 años, se encontraron de golpe con que un grupo de jóvenes de secundaria y preparatoria, que “aun no saben nada del mundo”, descubrió una forma de darle la vuelta a esas reglas, y vivir a su modo. No es por tanto de sorprender que profesiones como influencer, youtuber, streamer, community manager, entre otras, que se basan en el uso del Internet y las redes sociales, estén cobrando tal popularidad y, sobre todo, muestren ser una eficiente fuente de trabajo, a pesar que los de generaciones anteriores, los consideren cosas sin importancia, juegos, pasatiempos, o lo que sea, todo menos profesiones. Con esto no quiero decir que los médicos, ingenieros o abogados carezcan de importancia o la vayan a perder, solo quiero argumentar que hay un mundo más allá de las profesiones tradicionales, al menos como las conocemos ahora.

Por lo tanto, el orden de vida cotidiana al que estamos acostumbrados, y que los Boomers han determinado como el modo correcto de vida, está cambiando de forma radical, no sustituyendo lo anterior, sino complementándolo. Va de nuevo: un grupo organizado de jóvenes de entre 16 y 20 años de edad provocaron pérdidas de millones de dólares a grandes fondos de inversión que, dicho sea de paso, utilizaban técnicas ilegales en la mayor parte del mundo, pero autorizadas y “de libre mercado” en Wall Street, técnicas que hacen leña del árbol caído, por generar riqueza ante la pérdida o bancarrota de empresas en desgracia. El grupo de Reddit, por otro lado, se conforma de muchos pequeños inversionistas que, más que especular con la decadencia ajena, impulsaron las acciones de una empresa en caída libre, rescatándola de la desaparición.

 

Fuente: forbes.com.mx

 

Sin embargo, esto nos deja con una interrogante: ¿y los Millennials? ¿Qué es de esa generación que está en medio del frente de batalla económico, ideológico, cultural…? Pues puedo hablar, con la fuerza suficiente, por pertenecer a esta generación, que somos los olvidados. Crecimos con las promesas de la generación anterior, solo para encontrarnos con el gran fracaso de las instituciones, no solo sociales, también económicas, de salud y educativas. Se nos prometió que teniendo una carrera, ahorrando desde pequeños, teniendo empleos respetables, aprendiendo las normas elementales de urbanidad y civilidad, y pagando impuestos, tendríamos un futuro tranquilo, una buena pensión, una estabilidad económica y emocional envidiable, pues eso lo habían logrado nuestros padres. Cual no sería nuestra sorpresa al descubrir que, por más que trabajemos, estudiemos y nos preparemos, es ínfimo el porcentaje de aquellos de mi edad que podrán gozar de una pensión al jubilarse; que son pocos los que lograrán estabilidad económica si es que deciden formar una familia; que el tener un título, o en ocasiones dos, o una maestría o hasta un doctorado, poco ayudaría a asegurar el nivel mínimo indispensable de salario para tener una vida digna.

Los que nos siguen, los jóvenes, que han crecido en un ambiente de comunicación intercultural, que saben establecer relaciones con gente que ni conocen físicamente, y que entienden que el beneficio propio no es el único motor del ser humano, crecieron alejados de estas promesas incumplidas, y por tanto, no cargan con el peso mental de fallarle a un sistema que nos ha fallado a todos. Su mente se encuentra completamente liberada de los terrores de la Guerra Fría, del enemigo invisible que viene a robar nuestros empleos, del extraño que quiere destruir nuestro modo de vida, por razones que nadie sabe explicar, entre muchos otros espectros que inundan las películas, series televisivas, novelas y notas periodísticas que consumimos día a día.

El mundo, hoy en día, se encuentra en una pugna entre las viejas ideas del siglo XX, que están agonizando, y las nuevas propuestas de la cultura digital interconectada. Es como aquella ocasión en que, en el siglo XIX, la expansión del liberalismo democratizante impulsado por Napoleón, se enfrentó a las monarquías moribundas de la Santa Alianza, resistiéndose a entregar el poder al pueblo. Las viejas generaciones, aquellas que dominan hoy en Wall Street, darán batalla, como ya hemos visto con el bloqueo que aplicaciones como Robinhood (la ironía es deliciosa) ha hecho a la compra de divisas de GameStop, pues sus acciones ya son demasiado volátiles, todo enmarcado en una supuesta libertad de mercado que permite que especuladores como Melvin Capital realicen prácticas poco éticas y potencialmente desastrosas, pero ahora busca regular y restringir el “libre mercado capitalista” en el momento en que pequeños inversores quieren formar parte del mercado financiero.

Espero con ansias lo que nos depara con esta nueva generación que ya no discute sobre si es conveniente para el orden social dar igualdad de derechos a la mujer, impedir el matrimonio igualitario o abrir la educación gratuita a todo el pueblo. Esas son batallas que ya se han librado y, aunque no se han resuelto del todo, ya no son tan difíciles de imaginar sus conclusiones. Brindo por esos jóvenes que no tienen miedo de enfrentarse a los grandes monstruos corporativos y a las rancias instituciones del mundo del siglo XX, por medio de la comunicación digital y las redes sociales. Mientras tanto, como orgulloso miembro de la generación perdida, espero algún día liberarme de las presiones sociales y culturales que la educación tradicional y los trabajos mal pagados han provocado en mi forma de desenvolverme, y empezar a ver oportunidades donde otros, la mayoría de nosotros, solo ve grandes murallas.



Eduardo Celaya

Comunicólogo e historiador que ha incursionado también en el mundo del teatro y la dramaturgia. Interesado por las construcciones de signos y las representaciones de la realidad en la vida cotidiana. Fundó el grupo de teatro independiente Un Perro Azul. Ha escrito varias piezas teatrales cortas, cuentos y ensayos de análisis e históricos.

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