ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



Foto: infobae.com

Jorge Luis Oliva 13/08/2020   03:32 p. m. Opinion-






El minuto que no necesitamos

 

Superamos los 50,000, y vamos a seguir contando, parece que los dedos no nos alcanzarán para tener la dimensión correcta del desastre. Es que por más que se insista en la concientización de las medidas sanitarias, que si lávense las manos, que si usen el cubre bocas, que si Susana Distancia, lo cierto es que algo más poderoso que el sentido de conservación nos empuja a salir y eclipsar el intento por “domar la curva”, hablamos de la necesidad, porque no podemos darnos el lujo de quedarnos en casa cuando la zozobra nos asecha cada día, vaya, tenemos la mala costumbre de comer, y lo hacemos tres veces al día. Ya ni siquiera es reactivar la economía, es sentido común.




Y mientras todo este contexto nos envuelve, el presidente sale a pedirnos que guardemos un minuto de silencio por todos aquellos que han fallecido a causa de esta emergencia, y luego, inmediatamente después un minuto más, pero de aplausos por todos aquellos que luchan para contener al COVID. Literalmente el presidente nos pide que pasemos de la tristeza al orgullo en 60 segundos, nos pide un choque de emociones cuando la que prevalece es la incertidumbre, el miedo y el coraje, nuestros sentidos están alterados y desorientados.

Mientras la cifra de infectados y de fallecidos va en franco ascenso, el presidente se concentra en los simbolismos, se llena de ellos para tapar las contradicciones que habitan su gabinete y el caos que cubre al gobierno entero.

Primero el avión como el arquetipo de ruptura con administraciones pasadas y todo lo que representaban, luego vino la idea de la austeridad para achicar un aparato administrativo que sí, representaba una carga presupuestal excesiva, lo cierto es que poco ha cambiado ese asunto. Y ya cuando nos estábamos acostumbrando al ir y venir del avión en sus costosos viajes para que lo admiren pero no lo compren, llega con bombo y platillo la detención de Lozoya, otro símbolo inequívoco de que la lucha contra la corrupción va.

 

Dr. Hugo López Gatell. Foto: eluniversal.com.mx

 

Y luego va el símbolo de la salud, personificado en Hugo López Gattel, quien poco a poco ha dejado de lado su misión principal, la cual consiste en informar sobre el avance de la pandemia en el país, con una metodología que ofrezca certeza y seguridad en el caso, con acciones y medidas acorde a nuestro contexto social y económico que realmente ayuden a aplanar la curva, no, él de a poco se ha ido metiendo en el terreno de la grilla, de la más baja politiquería, cambiando el mensaje que encarnaba. Nos están diciendo que lo importante ni siquiera es la pandemia, lo esencial se centra en el uso político que le puedan dar a la crisis.

Por eso nos insisten en poner la atención en nimiedades como el minuto de silencio seguido del de aplausos, juegan muy hábilmente con nuestra sensibilidad, de por sí ya trastocada; alimentan nuestro sentimiento solidario para enaltecer a la mala el sentido de pertenencia y arraigo del mexicano, nos explotan en la entraña para evitar que miremos el núcleo del problema. Es que la pandemia vino a desnudar su falta de voluntad y su ineptitud, como lo hubiera hecho con cualquier otra administración, porque no es quien se siente en la silla, es como se ejerce esa investidura constitucional de “Jefe de la Administración Pública

Y ya entrados en gastos, el minuto que usted encarecidamente nos pide realizar todos los días a medio día no va a regresar a esos 50,000 que han pagado con su vida años y años de malas decisiones, ese minuto no evitará que sigan muriendo y que se sigan contagiando, porque deberíamos estar discutiendo la eficiencia del sistema de salud y el enfoque de prevención que debería tener, deberíamos estar exigiendo todos los días a todas horas que se dejen de parafernalias y espectáculos y gobiernen, que asuman la responsabilidad de las decisiones que toman y que reconozcan sus limitaciones. Es que hace tanto que la realidad los ha rebasado.

Por eso su minuto de silencio, más que un homenaje constituye una burla, una simulación que aleja del consuelo a todos aquellos que han perdido un amigo, un hermano, un padre, una madre. De nada sirve ese minuto si lo que se evade no es el dolor sino la realidad, de nada sirve ese minuto si lo que quieren es no atender la situación y evadir la responsabilidad.

No señor presidente, yo no le acepto su minuto de silencio seguido del de aplausos ¿Para qué? Lo que si le acepto y necesitamos urgentemente, si es que realmente quieren y tienen la voluntad de hacer, es un minuto de planeación, un minuto para analizar y atender los problemas, un minuto para que se siente a gobernar y deje de jugar a cuidar su imagen mientras todo se derrumba.

 

 

Déjese de símbolos que el trabajo se va a notar sin necesidad de vitorearlo y hacer espectáculo de ello, vaya, lo que necesitamos es que sea un servidor público serio, que deje de justificar fallos, errores y contradicciones en una “derecha golpista” y “conservadora”, a últimas, y si vamos a culpar o señalar a alguien por este desastre, no es a los conservadores, es a usted y su gabinete porque ustedes están ejerciendo el poder, ustedes están tomando las decisiones, no los conservadores.

No señor presidente, no juegue con los sentimientos de todos, no evada la realidad, reconózcala y no se invente enemigos donde no los hay, deje pues su intento de México distópico en el que la pandemia se domó hace dos meses, Mañana levántese con la convicción de mirar de frente el monstruo que tiene delante y trate de entenderlo, usted y su equipo traten de ser congruentes y trabajen para realizar la sinergia necesaria para salir de esto lo menos golpeado posible, haga de cuenta que es un nuevo comienzo, pero no olvide a esos 50,000 que creyendo en nuestra administración pública y en nuestro trabajo como servidores públicos dejaron sus vidas en nuestras manos. Sí, la responsabilidad es conjunta, pero eso no significa que yo no acepte la parte que me toca, al contrario, por que la acepto es que le increpo y le exijo que deje de crear símbolos innecesarios. Si el mensaje es claro, este se entenderá sin necesidad de crear circos y florituras que hagan las veces de tapadera de la realidad.

No señor presidente, los fallecidos por COVID, los que nos recuperamos y nos quedamos con las secuelas, los que están atravesando ese páramo, los médicos, las enfermeras, los trabajadores de limpieza, los que hacen la comida en los hospitales, los asintomáticos y los que aún no se contagian no necesitan un minuto de silencio seguido de otro de aplausos para encontrar consuelo donde hay ineptitud y olvido. Lo que necesitan es seriedad y trabajo, seriedad y trabajo señor presidente, no que usted este pensando en como va a enfrentar las elecciones próximas.

Ay señor presidente que rápido transmutó usted del rebelde metafísico de Camus, al tirano demagogo de Aristóteles. Hoy tiene usted más sombras que luces.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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