ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



Foto: infobae.com

Jorge Luis Oliva 22/05/2020   10:20 a. m. Opinion-






Las cuatro crisis

(Del Estado fallido al ¿Estado de excepción?)


¿Alguien sabe cómo se sostiene México?, ¿Alguien sabe qué es lo que lo mantiene en pie?. Vaya interrogantes para abrir esta columna, si alguien se atreve a contestarlas yo estaré gustoso de leer las posibilidades.




No podía comenzar de otra manera, si somos un poco observadores ya no deberíamos estar, ya no deberíamos existir, hay caos por donde quiera que se vea, y hoy estamos en una situación sumamente complicada y de la que, por lo menos en lo que resta del sexenio, no se le ve salida o solución. Nuestra luz al final del túnel aún no aparece en el horizonte.

Como un extraño parangón con los cuatro jinetes del apocalipsis, a México lo socaban cuatro crisis, la económica, la de seguridad, la social y la ocasionada por el COVID-19, que se suma a la ya existente en el rubro de salud, El panorama no es nada alentador y el gobierno parece no dar señales de inteligencia para abordar estos temas.

A todas luces podemos estar acudiendo a el espectáculo de un Estado rebasado e inoperante, podría ser este el escenario perfecto para que comiencen a echar vuelo las palomas del Estado fallido. Sí, es cierto que esto es de años atrás y de sexenios y malas administraciones anteriores, la cosa o la paradoja de esto es que se tenía algo que administrar, hoy estamos tan ocupados en ser la policía anticorrupción que olvidamos lo más importante para la salud de cualquier Gobierno, fortalecer y desarrollar una Administración Pública sana.

Las últimas declaraciones de AMLO están fuera de contexto, o ellos habitan un país en pleno desarrollo o nosotros somos los que estamos en una irrupción del espacio tiempo, una especie de México paralelo que nada concuerda o alinea con los pronósticos y las estimaciones de los expertos del gabinete.

Pero bueno, posiblemente este siendo demasiado duro con nuestros servidores públicos al mencionar que se ha hecho poco o nada para abordar los temas importantes, claro que se ha desarrollado una profunda extrapolarización que se enmarca en un país ya muy arrimado a los polos Hoy se es negó o blanco, se es fifi o se es chairo, no dejan espacio para el diálogo, por más que el mandatario se escude en la Democracia para señalar que las cosas son distintas y se le da voz a la prensa “chayotera” sin ejercer ningún tipo de sesgo o tijeretazo, sí, también es cierto que hay cierta prensa que ataca sin otro afán que el descrédito burlon y estúpido, sin embargo, es la propia Democracia la que le debe dar la respuesta al mandatario de como se debe gobernar para “todos”, para “el pueblo” (concepto por demás prostituido).

 

Foto: El Financiero

Es que esto se parece a algo que Giorgio Agamben describe muy bien al hablarnos del vacío que existe en el Derecho Público al definir los límites y el accionar del Estado cuando se hace necesario declarar la excepción. El concepto que maneja es el de “Guerra Civil legal” cuya fuerza se encuentra en señalar las diferencias a través de la exageración o la reiteración de los defectos o marcos ideológicos de los que se considera el enemigo. Me van a perdonar pero es que justo así lo esta manejando AMLO, se esta saliendo del juego agonístico para entrar en la lógica del amigo-enemigo, misma que , pese a esconderse en el ejercicio democrático solo arroja separación y nulo espacio para el consenso.

Estas acciones, ya sean premeditadas o no, profundizan la crisis social que se quiere evitar a toda costa, parece pues que nos encontramos ante una interesante manera de manosear conceptos para fortalecer una idea que a estas alturas ya se ve anacrónica y sin sentido.

Parece que no hay salida para ciertas necedades y cegueras del ejecutivo, mientras él se empeña en hacer coincidir un modelo de centralización wur vimo allá por los años 70 y que abandonamos hace ya algunas décadas, debido al gran peso y a la corrupción que esta causaba, además de la lentitud de los procesos, el país, ese país que cohabitamos nos lleva por otro lado. ¿Será miopía?

Y no se trata de argumentar que en el tiempo que ejercerá el poder ejecutivo no puede hacerse mucho, se trata de sentar las bases para que a mediano y largo plazo esto comience a tener otro rostro, lastimosamente parece que lo que importa es tirar todo lo que huela a administración conservadora para erigir una nueva pirámide de bienestar.

Luego está la crisis de seguridad, una crisis permanente que se ha convertido en la normalidad, sí, esa normalidad a la que todos quieren regresar, una crisis que olvidamos un poco debido a la contingencia sanitaria, pero que ha sabido estar ahí pese a la situación, con sus mil rostros macabros, mismos rostros que se niegan basados en las estadísticas de nuestro poco eficiente sistema de justicia.

Pese a que se dijo que el ejército se iría retirando de las calles poco a poco, conforme la Guardia Nacional se fuera fortaleciendo, hoy mediante un decreto los tenemos de vuelta en las calles ejerciendo funciones de seguridad pública.

Analicemos un poco dicho Decreto para dar pie a uno de los temas centrales de esta columna:

PRIMERO. Se ordena a la Fuerza Armada permanente a participar de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada subordinada y complementaria con la Guardia Nacional en las funciones de seguridad pública a cargo de ésta última, durante el tiempo en que dicha institución policial desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, sin que dicha participación exceda de cinco años contados a partir de la entrada en vigor del Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de Guardia Nacional, publicado el 26 de marzo de 2019, en el Diario Oficial de la Federación.

SEGUNDO. La Fuerza Armada permanente, en el apoyo en el desempeño de las tareas de seguridad pública a que se refiere el presente Acuerdo, realizará las funciones que se le asignen conforme a las atribuciones que prevén las fracciones I, II, IX, X, XIII, XIV, XV, XVI, XXV, XXVII, XXVIII y XXXIV del artículo 9 de la Ley de la Guardia Nacional.

Si observamos con claro detenimiento, la medida es extraordinaria y esta supeditada a un periodo no mayor a 5 años, sin embargo, la sustancia se encuentra en el artículo segundo del acuerdo por el cual se expide el decreto en cuestión.

I. Prevenir la comisión de delitos y las faltas administrativas que determine la legislación
aplicable;

II. Salvaguardar la integridad de las personas y de su patrimonio; garantizar, mantener y restablecer el orden y la paz social, así como prevenir la comisión de delitos en:

a) Las zonas fronterizas y en la tierra firme de los litorales, la parte perteneciente al país de los pasos y puentes limítrofes, aduanas, recintos fiscales, con excepción de los marítimos, secciones aduaneras, garitas, puntos de revisión aduaneros, los centros de supervisión y control migratorio, las carreteras federales, las vías férreas, los aeropuertos, el espacio aéreo y los medios de transporte que operen en las vías generales de comunicación, así como sus servicios auxiliares.

b) La Guardia Nacional actuará en aduanas, recintos fiscales, secciones aduaneras, garitas o puntos de revisión aduaneros, en auxilio y coordinación con las autoridades responsables en materia fiscal, naval o de migración, en los términos de la presente Ley y las demás disposiciones aplicables;

c) Los parques nacionales, las instalaciones hidráulicas y vasos de las presas, los embalses de los lagos y los cauces de los ríos;
d) Los espacios urbanos considerados como zonas federales, así como en los inmuebles, instalaciones y servicios de las dependencias y entidades de la Federación;

e) Todos aquellos lugares, zonas o espacios del territorio nacional sujetos a la jurisdicción federal, así como las instalaciones estratégicas, conforme a lo establecido por las leyes respectivas, y

f) En todo el territorio nacional, en el ámbito de su competencia; en las zonas turísticas deberán establecerse protocolos especializados para su actuación;

IX. Informar a la persona, al momento de su detención, sobre los derechos que en su favor establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

X. Poner a disposición de las autoridades competentes, sin demora, a personas y bienes en los casos en que, por motivo de sus funciones, practique alguna detención o lleve a cabo algún aseguramiento de bienes, observando en todo momento el cumplimiento de los plazos establecidos en las disposiciones constitucionales y legales que resulten aplicables;

XII. Verificar la información que reciba sobre hechos que puedan ser constitutivos de delito y, en su caso, hacerla del conocimiento del Ministerio Público;

XIV. Efectuar las detenciones conforme a lo dispuesto en el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el Código Nacional de Procedimientos Penales;

XV. Realizar el registro inmediato de la detención de las personas, en los términos señalados en la ley de la materia;

XVI. Preservar el lugar de los hechos o del hallazgo, la integridad de los indicios, huellas o vestigios, así como los instrumentos, objetos o productos del delito, dando aviso de inmediato al Ministerio Público. Al efecto, la Guardia Nacional contará con unidades facultadas para el procesamiento del lugar de los hechos, de conformidad con el Código Nacional de Procedimientos Penales y los protocolos correspondientes.

XXV. Colaborar con otras autoridades federales en funciones de vigilancia, verificación e inspección que tengan conferidas por disposición de otras leyes;

XXVII. Colaborar, cuando sea formalmente requerida, de conformidad con los ordenamientos constitucionales, legales y convenios aplicables, con las autoridades locales y municipales competentes, en la protección de la integridad física de las personas y en la preservación de sus bienes, en situaciones de peligro, cuando se vean amenazadas por situaciones que impliquen violencia o riesgo inminente; prevenir la comisión de delitos, así como garantizar, mantener y restablecer la paz y el orden públicos;

XXVIII. Participar con otras autoridades federales, locales o municipales en operativos conjuntos que se lleven a cabo conforme a lo dispuesto en la legislación relativa al Sistema Nacional de Seguridad Pública;

XXXIV. Colaborar, a solicitud de las autoridades competentes, con los servicios de protección civil en casos de calamidades, situaciones de alto riesgo o desastres por causas naturales. Como podemos observar, las Fuerzas Armadas no se sumaran a los esfuerzos de la guardia nacional, esta asumirá las tareas asignadas a dicho cuerpo recientemente co formado, no podemos estar hablando de militarización del país en estos tiempos, cuando este ya se encontraba militarizado desde el sexenio de Calderón, todas aquellas voces espantadas por dicha situación se encuentran fuera de contexto, apuntando obviedades, sin ir más allá, porque alargo plazo esto representa una reestructura de los cuerpos de seguridad pública, sí, otra.
Lo realmente preocupante en esta situación es que a todas luces no existen mecanismos de regulación que garantice un correcto actuar, el respeto a los derechos humanos, procedimientos en caso de que militares cometan algún tipo de delito, tomando en cuenta el fuero militar con el que son envestidos. Esto es importante porque no se encuentran realiza do funciones propias del ejercito, o plasmadas en los ordenamientos que regulan a este cuerpo. ¿Alcanzan a notar la contradicción y la laguna legal que existe en esta decisión?

Han sido rebasados por la crisis y poco se centran en crear mecanismos alargo plazo que en conjunto con la sociedad civil puedan llevar a buen puerto los esfuerzos a realizar en la materia.

Insisto y hay que decirlo, estamos en un Estado fallido, ya no existe un tejido social solido con el cual se pueda trabajar, hay una polarización tal que se hace imposible una luz al final del túnel, tal parece que este sexenio se va a perder como los otros que han pasado sin pena ni gloria.

 

Foto: Business Insider México

 

Pero si pese a esto, logramos poner más atención veremos con más claridad el Estado de excepción que tanto niegan y que se ha convertido en el paradogma de gobierno de los últimos años.

¿A que me refiero cuando hablo de Estado de Excepción? Este dista mucho de la idea que se tiene, provocada por el uso que le dieron a este recurso las dictaduras del siglo XX, sin importar la ideología o el lado de la historia que ocupara, hay pues un abismo enorme entre el uso y el significado del recurso, se ha mal entendido todo este tiempo y se le ha temido sin razón alguna.

Debemos entender el Estado de Excepción como un recurso que el Estado tiene para restablecer el orden, como tal, este debe tener un marco legal que permita, su declaración y su uso, pese a que en primera instancia, una excepción se encuentre fuera del marco legal, ¿Es contradictorio y paradójico? Sí, pero analicémoslos ordenamientos legales que le dan vida.

Nuestra Constitución Política lo consagra en su artículo 29, que a la letra dice:

Artículo 29. En los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, con la aprobación del Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente cuando aquel no estuviere reunido, podrá restringir o suspender en todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación; pero deberá hacerlo por un tiempo limitado, por medio de prevenciones generales y sin que la restricción o suspensión se contraiga a determinada persona. Si la restricción o suspensión tuviese lugar hallándose el Congreso reunido, éste concederá las autorizaciones que estime necesarias para que el Ejecutivo haga frente a la situación; pero si se verificase en tiempo de receso, se convocará de inmediato al Congreso para que las acuerde.

En los decretos que se expidan, no podrá restringirse ni suspenderse el ejercicio de los derechos a la no discriminación, al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la vida, a la integridad personal, a la protección a la familia, al nombre, a la nacionalidad; los derechos de la niñez; los derechos políticos; las libertades de pensamiento, conciencia y de profesar creencia religiosa alguna; el principio de legalidad y retroactividad; la prohibición de la pena de muerte; la prohibición de la esclavitud y la servidumbre; la prohibición de la desaparición forzada y la tortura; ni las garantías judiciales indispensables para la protección de tales derechos.

La restricción o suspensión del ejercicio de los derechos y garantías debe estar fundada y motivada en los términos establecidos por esta Constitución y ser proporcional al peligro a que se hace frente, observando en todo momento los principios de legalidad, racionalidad, proclamación, publicidad y no discriminación.

Cuando se ponga fin a la restricción o suspensión del ejercicio de los derechos y garantías, bien sea por cumplirse el plazo o porque así lo decrete el Congreso, todas las medidas legales y administrativas adoptadas durante su vigencia quedarán sin efecto de forma inmediata. El Ejecutivo no podrá hacer observaciones al decreto mediante el cual el Congreso revoque la restricción o suspensión.

 

Foto: Wikipedia

 

Los decretos expedidos por el Ejecutivo durante la restricción o suspensión, serán revisados de oficio e inmediatamente por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la que deberá pronunciarse con la mayor prontitud sobre su constitucionalidad y validez.

Aunque no se habla claramente del Estado de Excepción, si ejemplifica las situaciones que constituyen una excepción y por las cuelas se puede realizar la declaratoria de suspensión de garantías individuales.

Si ponemos atención en esa parte que dice “perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro” tendremos como resultado que la crisis de seguridad y la crisis social nos pone en ese supuesto y aunque no se haya declarado la excepción, se vive en ella de facto, la paz esta perturbada debido al terror que ejercen los carteles, sumado a la presión que estos ejercen para con el Estado. Y sí,algunas de nuestras garantías se encuentran suspendidas sin que sea oficial,¿En cuantas ciudades o poblados existe el toque de queda obligatorio? ¿Cuantas de esas ciudades no tiene garantías para ejercer una vida libre.

El Estado de excepción no es un monstruo al que debamos temer, es un recurso, quizá el último para lograr equilibrar las cosas, este se escapa por mucho de la lógica que lo sitúa estúpidamente en el mal uso que le dieron Stalin o Videla, esa lógica amigo-enemigo le dio espacio pero no entendimiento cabal de su uso.

Debemos entonces comenzar a actuar en concordancia con los tiempos y con la distancia que hay entre el marco legal dentro del Derecho Público y el acto Político, es decir, tenemos que comenzar a centrarnos en el paradigma de estos tiempos, pues estamos ante una de las Democracias más radicales que han existido, por eso es que se escuchan voces que alegan su muerte. Menudos ilusos que no ven la transformación y el retorno a ciertos modelos que utilizan el juego democrático como trampolín de legitimación.
Ahí va México, con sus cuatro crísis y su polarización, intentando vivir fuera de la caja, pese a que todas sus heridas nos muestran otro camino, son tiempos raros llenos deu a i certidumbre que estamos obligados a abrazar todos los días.

Si alguien a visto la Gobernanza y la Gobernabilidad por ahí díganles que acá las necesitamos.

Nota: Se me quedó en el tintero analizar con un poco más de profundidad la crísis económica y de Salud, pero esta columna se hará demasiado extensa, por lo cual las dejaremos para la próxima entrega.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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