Rueda el balón, por Genaro Bermúdez



Foto: elpais.com

Genaro Bermúdez 28/04/2020   09:42 p. m. Opinion-






***El balón está detenido y Genaro Bermúdez escribe sobre  cómo se siente en medio de la pandemia.


Dos días de
contingencia impersonal
   

 




Día 1 - 22 de abril de 2020, y la mañana no pasa diferente; el anuncio del inicio de la Fase 3 de la contingencia, por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, me destroza la fe en la población mexicana. Saber que las medidas son más restrictivas ―extraordinarias para el Consejo de Salubridad General por una pandemia que se mantiene en índices mayores de contagio, hacen que nos enojemos y que nos mantengamos en atención constante. Escucho las estaciones de radio con recomendaciones, llenas de información de los muertos y los contagiados en hospitales, y me pregunto ¿Cómo no vamos a tener miedo? ¿Por qué las cifras son tan contundentes y estrictas? La respuesta me lleva a revisar las medidas: sana distancia, actividades no esenciales suspendidas, reducción de la movilidad, mayor atención a los grupos vulnerables y de alto riesgo, adecuaciones en la vigilancia de los contagiados graves y críticos; nunca imaginé un panorama tan triste y tan incierto.

Amanecer hoy fue complicado, me desarma la voluntad al ver un aumento en los precios que alarma a todos aquellos que viven al día: cocineros, músicos, acomodadores, jardineros, peluqueros, estilistas, panaderos callejeros, entre otros muchos más. El ambiente es incierto, algunos siguen sosteniendo que la estrategia fue equivocada y otros aseguran que se ha logrado la confianza de la población, gracias a la acertada intervención del gobierno en la pandemia mortal. El estupor es continuo, es una aterradora realidad que va pasando lentamente; día a día, hora tras hora, segundo a segundo. Tengo que trabajar a distancia, con una computadora y un celular, con una aplicación, con compañeros a la distancia de un correo o de un mensaje, electrónicos ambos, y ausentes de calor humano. Tan impersonal como un saludo del vecino o como una despedida del conductor del noticiero.

Día 2 -  27 de abril y el día es más complicado que otros: me levanto muy temprano, necesito ir al Hospital del ISSSTE, en el rumbo de Barranca del Muerto, para formarme y esperar que me den una medicina para mi madre ―que no puede salir de casa debido a su edad― desde las 7:30 de la mañana. Tomo un taxi y me lleva al lugar, me formo y espero que me dejen preguntar por la medicina y saber qué hacer; me dicen que no tienen, que en las bodegas centrales no les han surtido y que es posible que no llegue en estos días. Pregunto por otra solución y me mandan al primer piso del hospital, me formo nuevamente y me dicen que van a ver qué se puede hacer; se tardan 20 minutos. Me dicen que no se puede, por lo que me pongo en contacto con mi hermano y me dice que me regrese para saber cuándo van a tener otra vez; me llega la suerte y regreso. Después de hablar con las personas indicadas, me dicen que me la van a dar y que me vuelva a formar, pierdo una hora más entre los nuevos trámites y la medicina.

Después de esta experiencia médica, corro para llegar al transporte y dirigirme a mi casa, en donde tengo una junta del trabajo para definir estrategias con los alumnos a distancia; nuevamente a mi mundo virtual, a mi mundo impersonal. Al llegar me dedico a sanitizarme y evitar contagiar a mi familia: tiré el cubrebocas, me cambié los zapatos y la ropa, me lavélas manos, los brazos y la cabeza completa. Enciendo la computadora y el celular para mi junta: una hora más de impersonalidad, una hora de pláticas pedagógicamente dirigidas, una hora de estrés docente. La pandemia ha cambiado mi entorno ¡y eso que no les platique de mi convivencia familiar! En fin, el día ya terminó, ya son las siete de la noche: sigo calificando, tomo un vaso de agua, me preparo para descansar, reviso mi agenda y veo que mañana será igual; muy impersonal.



Genaro Bermúdez

Licenciado en Historia por la UNAM, y becario del programa de Alto Desempeño del años de 1998 a 200. Profesor con 16 años de experiencia y con cursos en diferentes universidades del país. Especializado en siglo XIX y XX, con enfoque en grupos y facciones políticas, identidad nacional y costumbres, tradiciones y cultura popular en México. También, especial atención en historia del fútbol mexicano.

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