ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



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Jorge Luis Oliva 02/03/2020   12:00 a. m. Opinion-






Tríptico de luces y sombras III

Carta abierta a Andrés Manuel López Obrador

 

“…el mundo llena los balcones




Y exclama al fin, esta es mi lucha

Pero el señor de los cañones

No mira al cielo ni lo escucha

Silvio Rodriguez

 

Señor Presidente, soy uno de esos millones de ciudadanos que votó por usted para que hoy, pueda llamarlo justo así, SEÑOR PRESIDENTE. Me atrevo a escribirle esta misiva con un profundo sentimiento de contradicción recorriéndome el cuerpo, y al mismo tiempo una certeza que cada día me lanza al rostro la esperanza rota y sin sentido.

Hoy, al igual que muchos, me pregunto por el sentido, el rumbo hacia el que nos dirigimos, si es que realmente nos dirigimos a algún sitio. Disculpe usted Presidente, pero la realidad lo ha rebasado a usted y a sus colaboradores, y justo aquí es donde me toca preguntarles ¿Qué están viendo ustedes para que nos ofrezca otros datos? La pregunta es legítima porque los que recorremos las calles de esta nación percibimos algo muy distinto a lo que ustedes se empeñan en decirnos que sucede, permítame contarle un poco.

Pasa, resulta que allá afuera lo que reina es el miedo, este sentimiento compartido nos invade todo el cuerpo y no podemos parar de pensar en el porvenir, ¿Se imagina usted lo que significa vivir con el hecho saber que al segundo siguiente puede uno dejar de respirar y convertirse en Juan o Maria N? Por eso es que me sorprende su indolencia y su indiferencia institucionalizada ante la situación por la que cruza el país.

La gota que derramó el vaso, y lo que me tiene escribiéndole estas líneas fue Ingrid, una mujer que fue brutalmente asesinada por su pareja, una de tantas para ustedes, una hija menos para nosotros. Posiblemente ahí esté el problema, ustedes tratan de ofrecernos números, mientras nosotros tratamos de mostrarles los rostros, las historias qué hay detrás de cada foto y cada consigna, ¿Será que de verdad este asunto sea una cuestión de perspectiva? ¿Estamos hablando entonces de una problemática que se encarna en el terreno de la visión de paralaje? Quiero pensar que no y que algún día deje de ofrecernos otros datos que maquillen la realidad.


Quise pensar que su posición respecto de este tema sería mucho más contundente, nunca imaginé encontrarme con las declaraciones que realizó al ser cuestionado sobre ese tema en específico; déjeme recordarlas y utilizarlas como marco de referencia para para mostrarle la violencia que también usted, desde su posición ha ejercido sobre I
ngrid y sobre todas aquellas mujeres que la acompañan, esto, a pesar de declarar también que está contra cualquier tipo de violencia.

Usted dijo:

“No quiero que el tema sea nada más el feminicidio, ya está muy claro que se ha manipulado mucho sobre este asunto, en los medios, no todos, los que nos ven con buenos ojos, aprovechan cualquier circunstancia para generar campañas de difamación, así de claro, de distorsión, información falsa, este es el caso”

 

Tras leer esta declaración, quisiera entender el ánimo con el que la hizo, y quisiera entender para evitar sacar de contexto sus palabras, que para ser muy sinceros, resultan bastante claras. Siendo muy sincero con usted, esperaba otra respuesta, no imaginaba que también en este asunto vería una especie de elucubración maligna con la única intensión de desestabilizar su gobierno.

No sé si se ha dado cuenta, pero el caso de Ingrid no viene solo, ella es, digámoslo así, el último rostro que tenemos de un problema que se le ha convertido en una crisis insondable e incosteable, sí, otra crisis, Ingrid, por si no lo ha visto usted y sus colaboradores, es el rostro de miles que deshumanizaron y olvidaron arrumbadas en el fondo de un burocrático archivero.

Pero sus declaraciones respecto del tema parecían no haber terminado y a continuación espetó:

“Ofrezco disculpa por decir, sí es importante lo del feminicidio, pero ya estoy viendo cómo va a ser esa la nota y no, porque fue una manipulación”

 

Disculpe, pero de verdad quiero pensar que sus esfuerzos y su visión va más allá de lo que parece ser una paranoia política, la misma que esgrimía en campaña, lo cual no me aleja de la idea de que en realidad usted no ha abandonado la campaña y todos sus acciones y dichos están encaminados hacia el 2024, quiero con todo el corazón equivocarme en esto.

Insisto, perdone señor presidente, pero no está viendo lo que todos estamos viendo y sigue usted insistiendo en centrarse en cosas que no son importantes, porque a últimas ¿Cuál es la importancia de su imagen si la de miles de mujeres ha sido destrozada a nivel nacional? ¿De qué sirve mantener su imagen intacta e inmaculada si hay miles de rostros desfigurados?

Sí, no le voy a negar el hecho de que la manera en que la prensa manejo el asunto es asquerosa y por demás poco ético, sin embargo, ellos no son los que están al frente del país, por más que influyan en el espacio público, tengo que recordarle que constitucionalmente usted es el Jefe de Estado.

Y justo en este contexto, y como si un halo de luz le hubiese iluminado, entro usted en su papel de Jefe de la Administración Pública y dijo:

“Vamos a decirles que tenemos 2 mil millonario nes de pesos para ayudar a la gente y me van a voltear el sentido de la conferencia, pues no me gusta eso”

 

¿Para ayudar a qué gente señor? Entonces debo entender que las mañaneras son en realidad una tribuna de lucimiento personal en donde trata de darle la vuelta a la realidad que el país vive para que lo alcemos nosotros en loas porque va a destinar 2 mil millones de pesos. ¡Bravo pues! Ahí tiene, ahora responda ¿Qué acciones van a emprender como gobierno para atender esta problemática por demás preocupante?

 

Sus declaraciones constituyen en mensaje muy claro, este es un tema que no quiere tocar y que le causa escozor y que además no tiene en mente como una prioridad para este país.

Usted, quiero imaginar, piensa que pacificar el país significa garantizar que no existe corrupción, que esta se ha largado de nuestra naturaleza para siempre, parece pues que esta receta garantizará la vida de todos, que nos dará la certeza de que por simplemente ser mujeres ya no las matarán.

No señor, el asunto es mucho más profundo y es urgente que se dediquen todos los esfuerzos del Estado a resolver esto, la violencia nos ha rebasado a todos y los ha rebasado a ustedes, y entonces el poder que ahora ostentan y el que guardan celosamente les ha cegado y ha tratado de justificar dicha violencia como parte de un sistema económico,  ¿Y la responsabilidad del Estado?

Pero bueno, como una especie de maldición, algunos días después llega hasta nosotros Fátima, un infante que es secuestrada y posteriormente asesinada, como si el destino se empeñara en mostrarles lo equivocado y ciegos que están les lanza esta pequeña vida a la cara y a la conciencia.

Las voces de inmediato se alzaron, y comenzaron a decir que quien fallo fue la madre, la escuela, la sociedad, ¡Y no! Aquí, quien está fallando es el Estado, usted, su gobierno, sus colaboradores, van sordos, llenos de un orgullo moral por haber derrotado en las urnas al PRI, esa derrota no la tendrían sin nosotros, mismos nosotros a los que hoy ignoran.

Y es que su ineptitud, su insensibilidad y su falta de empatía solamente prolongan la violencia estructural que acusan y señalan como excusa para salir del paso sin verse derrotados, pero la crisis ya la tienen encima y poco o nada han podido hacer, de verdad, y se lo pregunto con rabia ¿Qué van a hacer? Si tienen pensado hacer algo, háganlo ya y dejen de perseguirse la cola sin sentido, necesitamos acciones contundentes que realmente finquen en nosotros esa esperanza que esgrimían como slogan en su campaña política.

 

 

Con esta carta no pretendo engordarle el caldo a su oposición, no, esos poca estatura moral tienen para siquiera abrir la boca, olvidan que ellos son los que entregaron a la nación a la violencia, el caos y la inestabilidad social que con ello viene. Lo que pretendo con esta carta es mostrarle que sus palabras han caído en un enorme vacío y que realmente no existe voluntad por hacer algo, su gobierno se ve estático, asustado. ¿No se imaginaban que gobernar tendría estos reveses?

Le digo, el destino es cruel, el país se le está cayendo a un año y medio de su gestión y parece que tampoco les importa, no quieren ver nada, no quieren resolver nada y solamente quieren administrar paliativos y terapia contra el dolor a un país que ahora también se le está muriendo de VIH y Cáncer, por desabasto de medicamentos.

No se sorprenda pues, lo que hay afuera es desesperación, decepción, rabia, y es natural, la situación no está como para andar feliz, feliz, todos estamos viendo como nos descomponemos y ustedes se mantienen callados, en un profundo y cómplice silencio. De verdad señor presidente, este país va bailando al compás de la muerte, y hemos aprendido tan bien la coreografía que parece que nos gusta bailar cuando en realidad nuestros corazones están hinchados de una desesperación y llanto por el prójimo.

En fin, solamente veo sombras y una violencia sistemática que tiene como objeto del deseo al pobre, al desamparado, al otro, ojalá y un día de estos comience a escribir sobre las luces de su gobierno, cuando eso pase, cuando eso suceda me levantaré con una alegría enorme en los ojos y en el cuerpo, bailaré pues con la felicidad.

Pero lamentablemente hoy no es así y no será pronto mientras siga escuchando que en mi país se asesinan a 10 mujeres diario y no se obtiene justicia, y no podrá ser así mientras ustedes se queden paralizados, asombrados por probar solamente un poco del miedo que vivimos todos los días. El mensaje es claro y muy fuerte señor presidente:

¡Queremos despertar de esta pesadilla ya!



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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