ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



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Jorge Luis Oliva 13/01/2020   07:47 p. m. Opinion-






Tríptico de luces y sombras

I El mito de la corrupción como freno del desarrollo

 

El tiempo es un maratonista y nadie le ganará, y en los destinos de las naciones suele acotarse a períodos específicos con intenciones claras. Pero a veces, solo a veces, el destino es cruel y se empeña en dar revés tras revés a los empeños y esfuerzos contenidos en el juego de la política. En esos casos, solamente nos resta observar con detenimiento el desfile de palabras que justifiquen los errores y omisiones en una balanza que siempre va a medir el tiempo por venir.




Jugar a la Política con esta variable tan inhumana en este país, ya tan inhumano, suele ser un absurdo en sí mismo, un callejón sin salida; sin embargo, y a pesar de todo, seguimos existiendo.

Al empezar 2020 quisiera realizar un ejercicio de retrospectiva que nos ayude a entender el sito que ocupamos tras poco más de 1 año de gobierno morenista.

Antes de comenzar, quiero aclarar que este análisis a pesar de constituirse como una opinión, no representa bajo ninguna circunstancia una intención ideológica o de adoctrinamiento. En todo momento, este que suscribe tratará de acercarse lo más posible a la objetividad que su cualidad de Científico Social le permita. Dicho lo anterior, ¡Entremos en materia!

 

La caja de Pandora

Alguien abrió aquella caja y se está dando a la tarea de llevarse la esperanza de a poco; no resulta sencillo comenzar a abordar estos temas teniendo como contexto aquella jornada electoral que nos puso en otro plano a golpe de 30 millones de votos. A partir de ese día se respiraba algo distinto en el ambiente, era la bocanada de aire que este país (siempre al borde del abismo) necesitaba.

Es innegable que el cambio era más que necesario, nuestras opciones como ciudadanos eran pocas y a decir verdad bastante oscuras para los tiempos que se vivían y siguen viviendo, sin embargo, ya todos teníamos en mente por cuál de los cuatro se tacharía la boleta. El país necesitaba una vuelta de tuerca que le permitiera forjar una base para iniciar el trabajo de una transformación que hoy por hoy es urgente.

 

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Eso nos dijeron, que esto iba a cambiar, y les creímos, claro que les creímos, porque el hartazgo nos llevó hasta ahí y más que un voto de castigo, era ese un voto cargado de otra cosa, traía una especie de cordura política que no se había mostrado en otros tiempos. A últimas el país respiró, aunque sea por unos minutos.

Pero el respiro duró poco, y no por falta de capacidad, sino por acomodos y reacomodos comprensibles por el naciente gobierno, sin embargo ha pasado más de un año y parece que no han logrado entender por completo que no son oposición y que como tal deben dejar de jugar al revolucionario de izquierda contestatario y radical (Con sus respectivos bemoles).

Para ser lo más certero posible es necesario analizar las aristas que le dan vida a la cuarta transformación, cuya base se encuentra en:

a) Una transformación ético-moral de lo social a lo institucional.
b) Desarrollo económico basados en el punto anterior.
 
Con estos puntos parece que se entró en una etapa de creación de paradigma en el que el arte de gobernar es un intento, sí, de gobernar desde una prospectiva política cuya base es incierta y a veces blandengue e imprecisa.

Con esto no quiero decir que no resulten aciertos, y mucho menos pretendo juzgar a las primeras  y sin el beneficio de la duda la visión de país que vienen a presentarnos. Externo simplemente mi preocupación por una forma improvisada (la mayoría de las veces) de atender y entender los problemas, políticos de la nación; porque siendo sinceros, aprovechan las querencias ideológicas para legitimarse ante la oposición, una oposición desvanecida y de juguete cuya mayor virtud es guardar silencio.

¡Pero tranquilos muchachos!, que ni fuimos, ni somos, ni seremos Venezuela, dejen de rasgarse las vestiduras por favor, esto no va en vías de convertirse en un régimen socialista ni mucho menos, parece un híbrido entre liberalismo clásico y bases de Democracia Directa, un Frankenstein con tintes de transparencia y olor a viejas prácticas del príato.

Pero ahí vamos medio cojos, medió ciegos, medio maltrechos, violados y asesinados pero creyendo en la esperanza que entró en funciones aquel 1 de diciembre. Por lo menos eso intentamos.

 

a) Una transformación ético-moral de lo social a lo institucional

Este tema es el núcleo, la razón de ser y existir de la Cuarta Transformación, pero también su piedra de toque,de ahí la pertinencia de definir lo que socialmente entendemos como corrupción. Este fenómeno, más allá de ser una acción que se delimita en el robo y la omisión, es un modus vivendi, una manera de entenderse en el entorno social, es una actitud política y una raíz cultural que define un ser social en sí mismo.

 

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Debemos comenzar a entender a la corrupci
ón fuera de los índices y estadísticas que nos ofrece su esfera económica; es menester entender este fenómeno como un hecho cultural que forma tejido social, en términos simples, la corrupción es el agente catalizador y formador de comunidad dentro del entramado social.

Bajo este contexto, absolutamente todo se transforma, ya que dicho fenómeno adquiere una dimensión ética y moral que rige en todo momento las vidas de los individuos que interactúan entre sí y con las instituciones. Dicha dimensión requiere de una aceptación y de una clara transformación de los valores que rigen la convivencia, es decir, la corrupción, como fenómeno masificado pasa de ser una conducta antisocial, a una forma de existir y coexistir correctamente adquiriendo así su dimensión cultural, que a su vez pare el Hommo Corruptus

Ergo, la corrupción es ya el paradigma que estigmatiza a la sociedad mexicana, y desde esta trinchera se piensa crear, quien sabe cómo, un nuevo aspecto cultural desde el gobierno que redireccione la conducta social en sus aspectos más profundos. Ya en este punto es menester preguntarse por la solución; formulemos:

¿Cómo puede combatirse un aspecto cultural? Ya en esa dirección ¿Cómo puede la eliminación de dicho aspecto ser motor de desarrollo? Estas preguntas las estaremos respondiendo en el siguiente punto.

La intención es clara, al transformarse la vida social (quien sabe cómo) por virtud de la inercia, la vida institucional iría sufriendo cambios en el mismo sentido y con la misma fuerza; perdonen que insista demasiado, suena muy bonito pero no nos han dejado plenamente claro la metodología o el encuadre teórico que nos permitiera adquirir las herramientas necesarias para dicho cambio de conducta. (Acúseme de academicistapero, controles claros, resultados a largo plazo).

La idea no es mala, pues lo que se busca es el fortalecimiento del tejido social e institucional en una especie de simbiosis que nos arrastre al desarrollo; no, la idea no es mala, el problema es su desarrollo y su implementación, sus controles, su retroalimentación y su posterior corrección.

Es que pareciera que en este asunto del cambio de paradigma se debe primero institucionalizar la corrupción antes de ser analizada en todos sus límites, para que con el esfuerzo y peso del presupuesto público se logren las bases y los avances de un nuevo contrato social.

Por otro lado, y para cerrar este círculo dantesco, nos meten por todos lados la necesidad de una cartilla moral que, en términos duros, nos impone una moral homogénea con bandera cristiana en una sociedad plural, heterogénea y en constante movimiento.

¿Entonces? ¿Qué nos quieren decir con la bandera Judeo-Cristiana que nos impone y nos excluye de manera simultánea, muy a la teoría de la justicia de Rawls en la que se alcanza la entropía compartiendo valores y conductas? ¿Cómo debemos entender un cambio de paradigma conductual si no se comulga con el ideario de dicha cartilla?

El análisis de esta cartilla da para abordarla con calma, sin embargo este no es nuestro objetivo, por el momento.

Esta, es sin duda, la pata más débil de la silla de la cuarta transformación, insisto, debemos ofrecer el beneficio de la duda, es muy corto el tiempo para evaluar una administración, sin embargo, es preocupante la percepción que dan al ejecutar a palos de ciego y recular decisiones, eso solamente nos habla de improvisación y acomodo a contentillo, ojalá me equivoque.

 

b) Desarrollo económicos basados en el combate a la corrupción.

Aquí es donde responderemos las preguntas formuladas recientemente, pero antes, especifiquemos a que nos referimos con desarrollo económico.

Entenderemos el Desarrollo Económico como la capacidad que tiene una nación de generar riqueza, teniendo en cuenta esto, trataremos de relacionar el combate a la corrupción como un acicate para el fortalecimiento del desarrollo económico del país, es necesario mantener la atención en esto pues esta arista se ha manejado como central en el Gobierno de AMLO.

¿Qué factores influyen en tal desarrollo? Responder esta pregunta es de vital importancia porque abrirá el debate sobre la cuestión que estamos tratando aquí. Debemos entender que a la par del desarrollo económico debe ir el desarrollo social, estableciendo una relación directamente proporcional.

Renta: PIB per capital; ingresos disponibles netos por habitante.
Empleo: tasa de desempleo
Salud: Esperanza de vida al nacer en años, tasa de mortalidad y sus causas
Educación: porcentaje de alumnos matriculados en estudios universitarios.
Investigación y Ciencia,
Tecnologías de la Información y comunicación,
Infraestructuras

Teniendo en cuenta todos estos factores podremos preguntarnos a la luz del primer año de gobierno ¿Existe certeza de un desarrollo económico? Esto sin tomar en cuenta los factores externos que también influyen en el asunto, pero aun profundizando más ¿Es la ausencia de corrupción garantía de desarrollo? Tratemos de responder.

En términos económicos, la corrupción sí es una gran pérdida de captación de recursos, por mencionar lo tocante al sistema fiscal, pero sobre todo, también representa una pérdida en la legitimidad de las acciones que emprenda el gobierno para la resolución de problemas.

 

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Me parece que es este lado el que se pretende resaltar con el combate a la corrupción, que aunado con la política de austeridad, pretenden generar el ahorro suficiente para echar a andar los proyectos gubernamentales. Pero, ¿Se puede? ¿Realmente ahorrar es una garantía de eficiencia  y eficacia? Claramente no, lo importante no es ahorrar, sino administrar y distribuir la riqueza generada para que esta pueda generar las condiciones de gobernabilidad que le puedan dar una base fuerte a la Administración Pública.

Ahorrar, por ahorrar no sirve de nada si ese ahorro no se utiliza de manera inteligente y estudiada, en fin, el problema que siempre hemos tenido a lo largo de nuestra historia, queriendo administrar la abundancia en un país que está acostumbrado a la miseria.

Insisto en el hecho de que la corrupción es ya un aspecto que define a la sociedad mexicana, un cambio de paradigma sin una base fuerte que permita lanzar los brazos de esa intención a largo plazo, es simplemente inútil y estéril, sí, suena hermoso en el discurso la intención, sin embargo, el contexto histórico en el que ese discurso se clava no tiene las condiciones para generar dicho cambio.

Sin embargo, la percepción en cuanto al tema si ha ido cambiando poco a poco. Esto es básicamente debido a ciertas actitudes del mandatario que nos dan cierta esperanza respecto a una manera distinta de gobernar, lo que en sí, no es garantía de que se gobierne de una manera distinta.

Por último, para ir cerrando este tema, es necesario decir, sin temor a equivocarnos que los esfuerzos imbuidos en esta lucha no representa en absoluto el empuje necesario para echar a andar el motor de esta nación, por más buenas intenciones que se tengan, lo que se necesita es una administración fuerte y cercana al principio de velar por el interés general, por más utópico que esto suene, es momento, es la oportunidad perfecta que tiene el gobierno de AMLO para realizar un cambio profundo en la manera de administrar, hasta ese entonces, seguiré mirando con cierta incredulidad y asombro este proceso de luces, sombras y grises.

El año que terminó, me deja en el limbo respecto de muchos temas, hay aún cosas muy sueltas y otras que parecen afianzarse más aunque no tengan mucha relevancia para lo que en teoría se pretende hacer con este país. Quien sabe, muy seguramente mi miopía me está jugando una mala trastada y este pequeño análisis resulte ser una perspectiva que no concuerda con la realidad que nos rodea.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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