ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



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Jorge Luis Oliva 09/09/2019   12:00 a. m. Opinion-






 

Lo que nos falta

Apreciaciones de un Administrador Público (que también es Politólogo)




 

Recién vimos el Primer (Tercer) Informe de Gobierno del mandatario en funciones; la expectativa sobre el evento era mucha y no era para menos, por lo menos desde mi asiento en esta nación quería ver la forma y el fondo de este acontecimiento, para de ahí, entender cómo se va a conducir con respecto a sus obligaciones constitucionales.

Pues bien, hizo lo que había pensado, acudimos todos de nueva cuenta a ese arquetipo gastado del presidencialismo de la década de los 90, sí, ese en donde el PRI gobernaba, sí, ese donde nos sentábamos a escuchar unas 4 horas (mandados por los profesores) un discurso que giraba en torno a los logros obtenidos durante un año de administración.

Este anacronismo que nos regresan nos posiciona no solamente en aquella década, nos regresa al día del presidente en el que también lo escuchamos aventar una perorata interminable, llena de estadísticas que poco o nada se ajustan a la verdadera situación que guarda la nación.

 

Foto: nacion321.com

 

El informe es pues ese gran evento donde los pavorreales gubernamentales muestran sus plumas, como escondiendo todo aquello con lo que no pueden o no quieren ver. La cosa es que el Informe debería ser más un ejercicio de autocrítica que una construcción apoteósicade sus más grandes ilusiones.

De hecho no hay mucho que decir sobre lo que nos informo el Presidente, todo lo sustancial de su discurso se encuentra en la lucha contra la corrupción y en el hecho de recordarnos que ha sido congruente al no subir el precio de las gasolinas, la luz, un intento por decirnos que las cosas van.

Bueno, si. es apenas un año y poco se ha podido hacer; es por eso que decidí poner algunas cosas, también urgentes que se tienen que atender si por ejemplo, se quiere frenar la corrupción.

 

El que Administra.

Cuando hablamos de gobernar, el abanico de posibilidades y formas de hacerlo es enorme, casi infinito, sin embargo, en algo se tiene que estar totalmente de acuerdo, no importa la forma que se escoja, si se administra bien, se gobierna bien; es por eso que la figura del Administrador es vital, central y única.

Aquí, en las entrañas de la Administración se encuentra el gran molino de viento que quiere atacar el Quijote, la corrupción se encuentra enquistada en el seno de los gobiernos, esto se debe a que quienes ocupan los puestos operativos, o no están capacitados para ocupar el puesto que ostentan o están ahí debido a influencias o heredades familiares, sindicatos que acumulan poder de manera voraz y que alegando conquistas laborales se apoderan poco a poco de cualquier organización.

 

Foto: publimetro.com.mx

 

Ya conocemos todos estas situaciones porque las hemos padecido, sin embargo pueden mejorar si el recurso humano se transforma con base en la profesionalización, el ejercicio ético y profesional del cargo público y la concientización de la responsabilidad que significa servir.

Ese es el asunto, en toda la Administración Pública Federal existen estas bases de jure pero no de facto, las prácticas de captación del recurso humano se encuentran profundamente envilecidas por el cacicazgo y el clientelismo, lo que hace un irreparable daño a una organización que debe funcionar de manera eficiente y eficaz.

Esta, es pues una de las reformas importantes que no se deben perder de vista y que además urgen, si se pretende calidad en la gestión pública, lo primero que se tiene que hacer es establecer una comunicación con el ciudadano mediante una correcta observación de sus necesidades, y para esto la norma tiene que ser flexible, no se puede homogeneizar con base en el pensamiento de que la sociedad a la que servimos tiene las mismas características, y por ende, cualquier programa o política pública es igual de aplicable aquí en la CDMX que en la sierra de Puebla o Guerrero.

Por eso es vital que el servidor público atienda con profundo análisis y empatía las necesidades básicas de cada una de las comunidades o demográficos a los que va dirigido el esfuerzo institucional.

Pero bueno, la realidad siempre nos da en la cara, lo que estoy describiendo someramente arriba es el deber ser, una situación que ha probado su funcionalidad en otros lados pero que aquí se topa con la antropología del mexicano, quien prefiere esgrimir el argumento de que esta ahí para aprenderantes que sincerarse, entender y aceptar que sin los conocimientos y la capacitación correcta hace un daño terrible.

Sí, la Administración Pública no solamente son Organizaciones e Instituciones, en el fondo, la Administración Pública son vidas que también deben ser administradas de manera correcta.

Urge una transformación del Servidor Público, es necesario entender esta figura como un actor central del desarrollo de esta nación que extiende su actuar más allá, mucho más allá de la ventanilla, o el consultorio u oficina en la que atiende, pero para eso debemos comenzar por el propio servidor público, educarlo para que este logre entender el papel fundamental que desempeña.

Bajo este contexto es inevitable pasar a otra de las situaciones que también son vitales para la vida sana de México, hablo de la alternancia en el poder.

 

Los eternos chapulines.

Oiga Ciudadano ¿A usted no le gustaría dejar de ver el rostro de Ebrard, Romero Deschamps o Noroña? Piénselo por un momento, tómese unos segundos ¿Verdad que sería excepcional, mágico, sanador?

Esa es la cuestión, el poder en este país es tan viejo que solo nos lanza señales moribundas de querer transformarse, nos avientan a la cara la ilusión de una alternancia que finca esperanzas en nosotros como ciudadanos de a pie, comunes.

Dichas esperanzas se ven prontamente traicionadas por el juego que nuestro sistema político ha permitido durante años, auspiciado claro esta, por las reglas de la misma Democracia que ejercemos tan felizmente.

Hablemos pues de una de los grandes pesos que carga la Administración Pública, el sistema de financiación de partidos políticos y la repartición de los cargos de elección popular.

Cuando hablamos de Partidos Políticos en México, todos entendemos básicamente lo mismo, es el PRI y sus críos con malformaciones democráticas que exigen mamar del erario para sobrevivir y seguir mamando, básicamente hablamos de parásitos presupuestales que poco a poco se van comiendo al Estado, estos grandes monstruos políticos con sus maquinarias llenas de populismo y repartición de migajas son las responsables de que usted no pueda ver nuevas ideas volando por ahí en el aire.

El problema no son los partidos en si, como instrumento de participación política para alcanzar un puesto de elección popular son interesantes y funcionales, el problema es cuando estos partidos se convierten en el Estado y dictan desde sus centros de operación cómo y hacia dónde se debe dirigir la nación.

Auspiciados por el mismo sistema electoral acumulan poder y se dan el lujo de eternizarse en sus puestos, cosa que no permite una continuidad ya que tienden a negociaciones que reinventan programas que en un principio apoyaron sin el más mínimo rigor de análisis u observación.

La solución a esto se encuentra en una reforma que evite el financiamiento público a los partidos políticos, es decir, lograr que estas instituciones políticas busquen formas de autofinanciamiento. Atención aquí, la norma debe estar bien construida para evitar financiamientos ilícitos.

 

Foto: milenio.com

 

Aunque ya hubo un intento por legislar esta situación en manos de la propuesta de Kumamoto, no se logró mucho debido a las deficiencias que esta presentó a lo largo de su aplicación. Ergo, dicha reforma debe estar encaminada a la transformación del sistema de partidos para que estos sean uno de los instrumentos para la ocupación de cargos públicos, ya en este sentido, es menester recordarles que no son las únicas vías de participación.

El fortalecimiento de la figura de las candidaturas independientes es indispensable y vital para llevar una vida democrática sana, recordemos que esta vía la ampara aquella garantía constitucional de votar y ser votados.

Como bien saben, los Partidos Políticos en este país han logrado hacerse de las formas necesarias para evitar que la pluralidad habite los recintos legislativos mediante el juego y movimiento de sus integrantes a diestra y siniestra, por eso, es sumamente urgente encaminar la norma sobre el hecho de entender el cargo público como honorífico y temporal, es decir, su ocupación estaría limitada a un solo periodo con la obligación de dejar el cargo al término y vivir de otra fuente de ingresos que no sea el servicio público.

De esta manera se lograría abrir y democratizar el ejercicio del Servicio Público hacia otras ideas y otros caminos, para eso el INE, institución encargada de velar el funcionamiento de nuestra Democracia, debe en todo momento observar con detenimiento las transformaciones sociales, para que, teniéndolas como base, fortalezca en todo momento el principio democrático de alternancia.

En fin, esto solamente, es un boceto de algo mucho más extenso que traigo en mente, como pueden percatarse, estas consideraciones se refieren solamente a uno de los puntos centrales que el Presidente extendió sobre la mesa en su Informe de Gobierno.

Insisto en el hecho de que dicho informe debe ser un ejercicio administrativo de autocrítica y no una caricia frente al espejo en el que nos quieran convencer y se convenzan de que son la panacea y que solo se trata de paciencia, sí, se trata de paciencia, sin embargo, la paciencia que nos piden no se las podemos dar debido a una cosa muy simple, esa paciencia es utópica y se encuentra más allá de las capacidades de un ciudadano que no se encuentra dentro de las estadísticas que nos arrojan como ríos de agua clara.

 

Foto: psn.si

 

Sí, tiene razón AMLO cuando nos dice que la corrupción es un gran problema, pero es más profundo cuando la tienes dentro de tu casa y no la quieres ver. Lo que nos falta no es paciencia, es trabajo, profesionalismo, ética y dejar de ver al Estado como un cuerno de la abundancia que da sí y solo sí eres familiar del hijo del amigo del primo de la vecina que era jefe de manzana en mi calle.

En suma, lo que nos falta son dos sencillas cosas, tan sencillas como imposibles en este país.

1.- Un Servidor Público y una Sociedad capacitada en el ejercicio de sus funciones, la una desde la Administración y la otra desde su papel de eje rector de dicho aparato administrativo.

2.- Reformas bien estructuradas, plenamente analizadas y con constante alimentación proveniente de los mecanismos de regulación en la implementación de programas y políticas públicas.

Y mientras eso pasa, esperemos con paciencia el próximo informe de gobierno que en la cuenta será el segundo (sexto) de lo que va de esta administración, preparen pues sus oídos para la próxima fiesta del día del Presidente.

 



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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