Alzo la voz, por Brenda Torres



Foto: actualidad.rt

Brenda T. Conde 20/08/2019   08:22 p. m. Opinion-






Las mujeres que seguimos con vida en México estamos heridas

 

En los últimos días el movimiento feminista está en boca de todos y no es para menos.




Una conversación habitual es escuchar como algunos se quejan porque las feministas salieron a las calles a mostrar su inconformidad ante la falta de seguridad.

Escucho a hombres y mujeres decir que “las feministas radicales” no debieron agredir así al patrimonio de la ciudad, pero ¿qué otra opción había?

Para mí, la “radicalización” que se vivió durante las marchas del 12 y 16 de agosto son una muestra de desesperación.

¿Cuántas veces le hemos dicho a una persona “por las buenas” que no nos acose?, ¿Cuántas veces hemos pedido a compañeros de trabajo o escuela que nos deje tranquilas?, ¿Cuántas veces no se ha pedido a las autoridades que cumplan con su función y ejerzan la justicia, sin resultado alguno?

En la calle nos siguen acosando, persiguiendo y asesinando, hemos sido silenciadas durante años y estamos cansadas.

Lamentablemente el periodismo nacional sigue promoviendo la misógina y el machismo por medio de notas informativas que son difundidas en redes sociales, creando odio hacia los colectivos feministas.

Haciendo un rápido ejercicio sobre las notas publicadas recientemente, las feministas analizaron cada una y el resultado fue que, entre el 15 y 16 de agosto, hubo 140  publicaciones online sobre las marchas. Lamentablemente, menos de 20 notas se enfocaron al verdadero problema: la violencia de género.

En este momento es fundamental no confundir la forma con el fondo, porque las manifestaciones tienen como único objetivo conseguir que las mujeres vivamos seguras, el resto es solo distracción.

Foto: Colectivos feministas

Por ser un tema de coyuntura, los medios de comunicación publican contenidos relacionados con la violencia de género, sin aplicar la perspectiva de género. Lo que provoca que se revictimice y promuevan estereotipos machistas, un ejemplo de esto es Excélsior.

Este diario nacional escribe notas que: normalizan la violencia hacia las mujeres, casi todos sus titulares cosifican a la víctima, cuestiona su comportamiento y las revictimiza.

Foto: Captura de pantalla

Por otro lado, medios como ADN40 se enfocan visibilizar el problema, aunque eso no implica que sigan el protocolo recomendado para periodistas que cubren la fuente (que incluyen aspectos como no describir la forma en que se realizó el feminicidio).

De acuerdo con la nota publicada el 20 de agosto en ADN40, en los ocho meses que lleva este 2019 se han contabilizado mil 812 feminicidios en el país, a lo que se suman dos mil 586 casos de abuso sexual y mil 895 casos de violación.

En promedio, hay 10 feminicidios al día en México, ¿cómo no quieren que rompamos puertas, pintemos paredes y aventemos brillantina con esas cifras?

Por si fuera poco, los estados en donde se ejerce mayor violencia  feminicida es en Veracruz (104 víctimas), Estado de México (42 víctimas), Puebla (31 víctimas), Chihuahua (25 víctimas), Nuevo León y Sonora (24  víctimas cada uno).

Las mujeres que seguimos con vida en México estamos heridas, las cifras no dejan de crecer y nosotras podríamos ser las siguientes.

Todos los días le escribo en la mañana a mi mamá para decirle dónde voy a estar y cuando regreso a casa, porque alguna de las dos podría no llegar. No hay día en que no  hablemos como si fuera el último y pienso que si me pasa algo deseo que sea rápido y no me torturen.

Hay algo que, muchos hombres, no entienden y es que somos nosotras las que aparecemos muertas, desnudas, violadas, torturadas, con los calzones en la boca y al filo de un camino como si fuéramos un despojo del ser humano.

No saben el terror de tomar un Uber y asegurarse que sean las placas, el conductor, revisar que las puertas no tengan seguro de niños y enviar nuestra ubicación a alguien de confianza...  y aun así, insisten en que “no son las formas de pedir”.

En efecto, “esas no son las formas de pedir”, porque nosotras no deberíamos estar pidiendo que no nos toquen, violen, torturen  o maten.

 



Brenda T. Conde

Periodista apasionada y aventurera. Al igual que Virginie Despentes creo que el feminismo es una revolución, no un lema de marketing.

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