ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



Foto: politica.expansion.mx

Jorge Luis Oliva 20/08/2019   05:33 p. m. Opinion-






 

¡Ha comenzado la Revolución!

 




Quien ha leído aunque sea por encimita a Karl Marx recordará que una de sus sentencias que hacen referencia a la historia y sus cambios se centra en la violencia, dándole a esta un papel central en las rupturas de paradigma.

Eso justo es lo que ha comenzado y lo que lo que tiene bastante incomodos a bastantes -cosa por demás alegre-. Hay que ser pragmáticos y decirlo como se tiene que decir, la violencia del Estado se responde y debe responderse siempre con violencia, y sí, podrán decirme que Gandhi logró la independencia de un país sin tirar una sola bala o golpe, aunque si analizamos con un poco de profundidad esa parte de la historia se darán cuenta que sí, el Indio aquel no utilizó la violencia física, lo cual no lo exime de haber utilizado alguna otra de sus representaciones; lo cual le da la razón a Karl.

Lo que las chicas hicieron el viernes fue la materialización de su hartazgo, su rabia, su impotencia, su dignidad y desde aquí, desde estas lineas lo celebro. Ellas, han señalado el camino que van a seguir, y también desde estas lineas les exijo que como diría Martí:

 

Si no luchas, ten al menos la decencia de respetar a quienes si lo hacen

 

Si señores, háganse un lado que su apatía y su falta de empatía les estorban, su dignidad es grande y tendremos que aprender de ellas, tendremos que animarles a seguir a no respetar si las respetan, a violentar si las violentan, porque insisto, no hay otra forma de lograr que se vean arrebaten su libertad de las garras de un sistema que las elimina y las ignora.

 

Foto: noticiasaldia.com

 

No es cosa menor que las estadísticas apunten a lo que están apuntando, ¡Las están matando! y el Gobierno es incapaz de levantar la mirada y atender por la vía institucional sus demandas, cosa que es su trabajo, para eso son puestos ahí.

Salieron a las calles a gritar, las hicieron suyas y los y las mezquinas solo vieron lo vándalasque fueron al agredir la santa roca de la historia que hoy las niega y las reduce, los mezquinos solamente vieron una violencia combatiendo otra violencia, desacreditando la primero porque la violencia no se combate con más violencia

Y a todos aquellos que esgrimen este absurdo argumento quisiera verles en una situación tal que tengan que pedirle a su agresor un Por favor, no me violes,” “Por favor, no me descuartices” “Por favor no me desaparezcas, Por favor, no me mates, menuda estupidez es el considerar que no se reaccionaría violentamente por preservar tu vida, tu historia, tu identidad, tu dignidad.

Por favor, no sean hipócritas, ustedes, los que hoy las señalan como parte del problema tendrán un beneficio cuando su lucha triunfe, porque sí, triunfarán y entonces ustedes tendrán que agradecerles esa violencia que hoy les reprocha, eso si, agacharán la cabeza y e reprocharán para siempre ser un vil parásito que obtuvo un beneficio por el cual no lucho.

Es increíble y vergonzante que las voces en todos lados se indignen por las pintas y los vidrios rotos y callen por las voces que callan, por las vidas que apagan. ¿Dónde jodidos estamos parados? ¿Por qué a quienes aún no matan exigen respeto por unas instituciones que no las respetan? ¿Acaso no se dan cuenta que una guillotina pende sobre sus cabezas? ¿Acaso no se dan cuenta que solamente es cuestión de tiempo para que su nombre se convierta en un número y pasen al olvido?

El hecho de que se exija respeto desvaloriza sus propias vidas, dejan la puerta abierta para que la violencia contra ellas siga sin desmedida y al amparo de la ley.

Los procuradores de justicia, los Gobiernos de los Estados y el Gobierno Federal tiene que darse cuenta y aceptar que han sido rebasados y que es mejor que dejen que la historia pase por las manos de las mujeres que salen y gritan y muestran el pecho heridas por su incompetencia.

 

Foto: elsoldemexico.com.mx

 

Hoy, la violencia contra el Estado es una vía clara que no solamente fija una posición política, también reconoce el enemigo común, y le planta cara, le exige dimita y se transforme. Ellas lo van a tirar, y ¡Se va a caer! ¡Se va a caer!.

Ellas saben que las matan y que el asunto es buscar una exterminación. Tenemos que decirlo de una vez y a pecho abierto, esto es ya un genocidio de grandes proporciones amparado por el Gobierno, permitido por las instituciones que tienen que velar por otorgar seguridad.

Esto que tienen es las manos es gigante y van con la seguridad de arrebatarles la tranquilidad y la libertad que sistemáticamente les quitan, así que ni paz ni descanso, hasta que su voz no se escuche por todos lados, hasta que la vida de una mujer valga más que un pedazo de roca rayada que enaltece una historia común que ya no existe.

Me siento pleno y alegre por saber que las chicas el viernes me callaron la boca cuando dije que este país ya no debería existir, hoy entiendo porque sigue de píe, es por sus esfuerzos y por su dignidad de proporciones cósmicas.

Así que si los monumentos de todo el país se tienen que caer para que ya nos las maten, que se caigan, si se tienen que rayar los rostros impávidos de los héroes, que se rayen y se olviden porque:

 

Si estirem tots ella caurà

i molt de temps no pot durar,

segur que tomba, tomba tomba,

ben corcada deu ser ja.

 

Si tu l´esitiras fort per aquí

i jo l´estiras fort per allà

segur que tomba, tomba, tomba

i ens podrem alliberar.

 

Si jalamos todos ella caerá

y mucho tiempo no podrá durar

seguro que cae, cae, cae

bien podrida debe estar ya.

 

Si tú jalas fuerte por aquí

y yo jalo fuerte por allá

seguro que cae, cae, cae

y nos podremos liberar

L´estaca

Lluis Llach



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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