Del otro lado del diván, por el psicológico Víctor López



Foto: newsweek.com

nombre apellido 18/08/2019   01:05 p. m. Opinion-






 

La triada de la maldad

 




En mi infancia un amigo me contó la historia de un asesino que se había escapado de la cárcel, inmediatamente fue anunciado en las noticias y se les pid a las familias que cerraran puertas y ventanas, astutamente el asesino logró entrar a una casa muy cerca del lugar de donde había huido (sin que la familia se diera cuenta de ello). Se hizo pasar por el perro que solía descansar por las noches debajo de la cama, le lamia la mano a su víctima para despertarlo y darle aviso de que la llave del agua se encontraba abierta y goteando (misma que el asesino abría), el joven despertaba pensando que el perro le daba aviso. Este acto lo repetía una y otra vez hasta que el joven se percató que había algo inusual al encontrar a su perro sin vida.

¿Cómo es que estas personas actúan con tal astucia? ¿Cuáles son sus motivaciones?

 

“Nosotros los asesinos en serie somos tus hijos, somos tus maridos, estamos en todas partes, y mañana habrá más hijos muertos”.

Ted Bundy.

 

Una frase que me dejó perplejo, con la piel erizada y la mente reflexiva, muy reflexiva.

Hace algunos días termine de ver la serie de Netflix llamada: las cintas de Ted Bundy y recientemente la película: durmiendo con el asesino; las cuales reflejan la vida e historia de quien fuera el asesino de mujeresmás temido de los años 70.

¿Estas personas son enfermos mentales? ¿Cómo se forman y donde se originan estas conductas?

Primeramente, debemos de tomar en cuenta el concepto de personalidad:

De acuerdo con Gordon Allport, la personalidad es una combinación de factores que influyen directa o indirectamente en la persona y la manera en que se decide afrontar la vida, estos sistemas son dinámicos y determina una forma de pensar y de actuar, en donde están inmiscuidos elementos físicos, biológicos, socioculturales y psicológicos.

El psicólogo Erich Fromm en su libro: el corazón del hombre, nos da a entender que existen dos caminoscuando se habla de conductas agresivas, una de ellas se lleva a cabo con la intensión de defendernos o sobrevivir y la otra la acompañada de un sentimiento de venganza.  

La primera, es una especie de mecanismo defensivo primitivo que suele activarse al estar ante un peligro o una situación que amenace nuestra integridad física y psicológica; nos obliga a atracar a manera de supervivencia. Hoy en día sabemos que cuando nos defendemos se activa una parte del cerebro llamada Amígdala y que forma un papel importante para reaccionar a manera de huida o ataque.

Contrariamente, existe la violencia vengativa, dice Fromm que este acto es un paso más hacia la patología, en esta se encuentra toda la intensión de hacer daño y de anular al otro, a veces esta ira es de forma irracional.

 

En psicopatología grave, la venganza se convierte en el fin predominante de la vida, ya que sin venganza amenazan hundirse no sólo la estimación de sí mismo, sino el sentido del yo y de identidad”.

Erich Fromm

 

Con base a lo anterior, podemos señalar que la violencia es sin duda, una conducta aprendida, generalmente desde los primeros vínculos amorosos, es decir, familia. Un claro ejemplo es: sí ante una situación que nos provoque enojo o miedo hemos aprendido que la manera de reaccionar es por medio de la venganza y con algún tipo de violencia, el golpear y descargar nuestra ira maltratando a otra persona nos parecerá un acto normal y en ocasiones posteriores cuando nos encontremos ante una situación semejante que evoque ese mismo sentimiento, es muy probable que repliquemos este acto.

 

¿Entonces es una enfermedad mental?

Adrian Raine, experto en psicopatía de la Universidadde Pennsylvania realizo una serie de estudios para determinar el papel de la Amígdala y su relación con los riesgos de conducta criminal. Los resultados fueron contundentes, ya que por medio del análisis neurológico se dedujo que los asesinos podrían poseer un cerebro cuya actividad en el córtexprefrontal es reducidarea del cerebro que controla los impulsos emocionales) y una sobre activación de la amígdala cerebral.

 

¿Se nace o se hacen?

Existe una postura muy interesante, que le da un peso fuerte a los factores psicosociales. La llamada triada de la maldad o triada oscura, que no tiene nada que ver con temas exotéricos, pero sí con aspectos que construyen la personalidad de lo que comúnmente conocemos como una persona mala.

Esta postura señala que deben de existir tres factores fundamentales que una persona deberá de recibir en su desarrollo y crianza para ser considerada como mala y posteriormente replicarlos: narcisismo, psicopatía y maquiavelismo.

- Narcisismo: Las personas narcisistas son centradas en sí mismas, fantasean con un poder ilimitado y necesitan la admiración de los demás, la cual puede ser por su aspecto físico, dotes o cualidades.
 
- Psicopatía: también podría decirse, la falta de empatía. Este rasgo hace que las personas sean manipuladoras, poco confiables y sensibles a los sentimientos de los demás.
 
- Maquiavelismo: se caracterizan por tener actitudes cínicas y optar por estrategias para beneficiar sus propios intereses, incluso por encima de los otros y con astucia.

 

La Dra. Violeta Hernández Alfaro, médico cirujano, criminóloga y psicóloga forense, nos menciona que es indispensable que estos tres factores se encuentren presentes en la vida de lo que podemos considerar un criminal y que no necesariamente deben de aparecer al mismo tiempo en la línea de vida de la persona, sino que pueden ser paulatinamente formados y en diferentes momentos. Igualmente, los estilos de crianza resultan ser fundamentales ya serán las bases de lo que una persona pueda ser a futuro.

Volviendo a la historia, cuando era niño me aterraba y en algunas ocasiones la utilizaba en las reuniones cuando me tocaba contar cuentos de terror. El día de hoy puedo verla con una óptica diferente y me pregunto a mí mismo: ¿Qué clase de personas queremos formar? ¿Qué clase de personas quiero se sean mis hijos o familiares? ¿Qué clase de persona soy? Cuando se piensa en estos temas los veía ajenos a mí, y no se dimensiona la responsabilidad que tenemos en constituir a mejores seres humanos, con valores, en donde prevalezca el respeto, la tolerancia, el buen trato y la autonomía. Mejor aún ¿qué puedo hacer para cambiar las condiciones que dañan a los demás? primero comenzando por uno mismo y después con mis cercanos, recuerda que: no puedo dar lo que no tengo.

 

 



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Lic. en Psicología y Mtro. en Administración de Recursos Humanos. Docente y asesor educativo en la Universidad Tecnológica de México Campus Sur. Director Operativo de T&CH desarrollo de talento y capital Humano.

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