ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



Foto: larepublica.pe

Jorge Luis Oliva 29/07/2019   07:13 a. m. Opinion-






 

Puerto Rico, una colonia con Sindrome de Estocolmo

 




La historia suele ser cruel con algunos pueblos, suele dibujarse una sonrisa burlona en el rostro, suele hacer eterno al opresor, desdeñando la libertad. En honor a a verdad, esta Historia ha sido bastante cruel con Puerto Rico, esa isla que esta acostumbrada a oler el aroma de la libertad del vecindario que habita sin poder siquiera rascar un poco de esa superficie.

Para la mayoría de nosotros Puerto Rico suele ser un lugar en alguna parte de este continente donde no se cultiva la caña y se juega Beis, sin embargo, parece ser que en términos duros, esa isla es la casa desaparecida que Fito Paez nos canta en aquella canción que le escribe a Argentina.

Pero bueno, entremos en tema, estas últimas semanas Puerto Rico ha estado algo agitado y muy visible en todo el mundo, ¿La razón? Un movimiento social espontáneo que invadió las calles isleñas pidiendo una sola cosa, la renuncia de su gobernador; aquí entonces surge otra duda ¿Cuál es el motivo de esta exigencia?. Pues es bastante sencilla, se filtraron unas conversaciones de un grupo de what´s app mantenidas por el Gobernador de la isla donde se dirigía de manera inapropiada y con insultos homofóbicos hacía personalidades de la política y el espectáculo.

 

Imagen: captura de un video en YouTube

 

Las respuestas tras esta filtración fueron inmediatas y de pronto ¡Pum! las calles llenas de isleños gritando a una sola voz y con el reggaeton de fondo, mientras esto sucedía en esa latitud del mundo, el mundo Facebook estaba vuelto loco discutiendo sobre géneros musicales sin entender el problema de fondo, mirando el dedo sin ver la luna.

Con esto no quiero decir que el símbolo que representa ese empuje provocado por la música urbana no tenga valor o sentido, simplemente el acento esta en otro lado, se trata de entender que en Puerto Rico solamente se lograba la dimisión de un servidor público y nada más, no era y no sería una revolución.

Profundicemos para acotar esta declaración que acabo de darles.

El caso Puerto Rico es particular por el estatus administrativo que ostenta, lo primero que hay que entender es justo eso, todo, claro está, con la finalidad de tener el panorama completo, si observamos un poco la historia reciente de la isla sabremos que después de varios intentos de emancipación se logró ser un Estado Libre Asociado con Autogobierno, dicho de otra forma, se le reconoce su capacidad de gobernarse pero no la soberanía ya que administrativamente esta atado a los designios de los Estados Unidos, es pues, una Catalunya en América, guardando sus respectivas distancias.

Como pueden darse cuenta, la isla anda dando tumbos entre dos extremos, por un lado el independentismo que quiere eso, ser independiente y conformarse como un Estado soberano, y por otro, los partidarios de la Estadidad, cuya finalidad y pretensión es dejar el estatus de Estado Libre Asociado y pertenecer de lleno a los Estados Unidos de América.

Sí, la cosa no esta fácil y explicar lo que sucede ahí dentro siempre tendrá su punto de toque en alguna de estas posturas.

 

Foto: univision.com

 

Lo que ustedes y yo, lo que todos vimos esta reciente semana fue un esfuerzo ciudadano sin precedentes, cuya existencia esta delimitada por la demanda principal, la renuncia de su gobernador, obtenida esta tendrá su curva de desaparición que paulatinamente irá apagando los ánimos hasta que otro servidor público llegue a ocupar el puesto vacante.

Ya en este punto hay que ser claros con todas aquellas voces emocionadas por considerar esto una revolución que seguramente los hizo sentir orgullosos de un sentimiento que ni es suyo y que apoyaron sin conocimiento de causa, porque todo movimiento social es loable solo por ser movimiento social, aunque las demandas sean o no legítimas.

Como siempre, en este tipo de casos se juega con los amores y los odios de los participantes y los simpatizantes, la industria de la propaganda de ambos lados juega su papel, se suben al tablero, hacen sus movimientos esperando ganar.

Lo sucedido, no tiene para nada características de ser una revolución, le falta posteridad y resistencia en el tiempo, una participación masiva constante y un conflicto mucho más profundo que fortalezca y alimente sus raíces.

Podemos entonces hablar de que ahí se dio una revuelta, una pequeña revuelta inmediata que sí, unió a todo un pueblo -posiblemente por eso llego a los amores de los simpatizantes- pero que no persigue un cambio estructural profundo, solamente la satisfacción de una demanda y ya.

Para hablar de un cambio estructural en la isla tendríamos que mirar con más profundidad, la composición social, las relaciones de poder que existen, coexisten y cohabitan, la fuerza de las facciones que ostentan el poder, el apoyo popular de las posturas, solo por mencionar algunas. Tras un raso análisis, un apenas de lo recién acontecido el resultado es obvio, Puerto Rico y su sociedad se ha polarizado aún más entre ambas posturas reinantes ahí, los independentistas ganaron un paso pero sin consolidarse y los partidarios de la estadidad mantuvieron su posición sin ganar ni perder, pese a que se encuentran más cerca de lograr el cometido.

Ergo, el punto, la médula del caso Puerto Rico subyace en la perpetuación de un sistema administrativo que no los reconoce del todo pero que les deja habitar el terruño con las garantías que cualquier ciudadano estadounidense puede tener.

Menudo juego del acariciar con una mano y golpear con la otra que lo único que provoca es un fuerte caso de Síndrome de Estocolmo que profundiza, aún más el abismo, la brecha social existente en la isla.

 

Foto: coha.org

 

Celebro todo movimiento social, no me mal interpreten, porque eso es un indicativo de una sociedad sana, capaz, fuerte y consciente de sí; Sin embargo con este caso las reservas son muchas y la emoción poca, pronto dejaremos de ver a Puerto Rico en nuestras pantallas para dejarla donde siempre la hemos tenido, olvidada y a la deriva.

Lo cierto es que lo olvidaremos porque Puerto Rico no existirá en el horizonte próximo como un Estado Soberano, lo olvidaremos porque Puerto Rico no existe más que en el imaginario de los independentistas que van perdiendo la batalla y de a poco los obligan a bajar sus cansados y combatientes brazos, Puerto Rico se nos olvidará porque tras firmar la estadidad terminará de cerrar el tramite administrativo que le dará razón de ser en este planeta. Por eso sería pertinente que las voces emocionadas guarden un poco de silencio y observen con más atención el panorama en el que se da esta pequeña revuelta.

Así que no, el reggeaton no tiró ningún gobierno ni provocó ningún cambio, solamente coadyuvó los esfuerzos, fue ese pegamento que hizo un solo cuerpo una demanda que corría por las calles y que terminó de gestarse tras filtrarse aquellas conversaciones del Gobernador.

Entonces, por favor, guardemos nuestros post de face y nuestra indignación para apoyar a los que se levanten contra el colonizador, guardemos el puño para celebrar a todos aquellos que logren algún día sacarse de la mente la identificación con su raptor.

Felicidades por la dimisión lograda en la isla de nadie.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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