ARTESANÍA POLÍTICA, por Jorge Luis Oliva



Foto: animalpolitico.com

Jorge Luis Oliva 13/07/2019   12:00 a. m. Opinion-






 

El anhelo del Desarrollo.

La criminalización de la pobreza a través de la figura del migrante.

 




Hace apenas unos días acaba de suceder una de esas rupturas que nos hace repensar el todo en el que estamos envueltos, nos movieron por completo el marco en el que entendemos la migración y posiblemente ni cuenta nos dimos. Y no nos dimos cuenta porque en toda la vorágine de información que procesamos cada segundo del día resulta complicado retener un acontecimiento en específico y más aún detenernos para el análisis.

Dentro de toda esa información resalta la imagen de dos figuras apenas dibujadas a la orilla del Río Bravo, dicha imagen hizo que nos reconociéramos a nosotros como seres humanos, esas figuras son en realidad la antípoda del desarrollo, esa otra parte que no reconocemos y que a pesar de vivirla, la rechazamos.

Resulta que esa captura es significante por lo que representa y por los discursos que calla, se hace representativa por terminar de ubicarnos topográficamente de este lado de la frontera en el que el anhelo del desarrollo termina haciendo más grande la fila de la muerte, pero aun así avanzamos sin temor o con él.

A pesar de que lo sabemos que este movimiento es obligatoriamente necesario, no debemos perder de vista las causas que lo ocasionan, la desigualdad, la pobreza y la violencia profundamente arraigada en nuestras sociedades nos obligan a irnos del terruño para no permanecer en la zozobra de la inconsistencia de la vida que no corresponde con aquella que nos muestran como una aspiración.

 

Foto: elsoldemexico.com.mx

 

Esta imagen pues, es importante porque extrapola la problemática a otras latitudes, la migración se transforma y deja de ser un movimiento geográfico de determinado o indeterminado número de personas. Su nueva base subyace en la criminalización de la pobreza y el anhelo del desarrollo. Razón por la cual ya no importa preguntar de donde se viene o hacia donde se va, el verdadero criterio de discriminación encuentra su razón de ser en el potencial de peligrosidad que existe en la pobreza para las naciones desarrolladas.

Dicha criminalización de la pobreza nos envuelve en un aire enrarecido que se respira de este lado de la frontera, aire que debe oler y saber igual que aquel que cohabitaba con los judíos del Ghetto de Varsovia. Dándonos un nuevo estigma y un nuevo nombre, nace entonces el migrante-criminal, figura enigmática y causante de un temor invisible que recorre las consciencias de los conscientes.

Como consecuencia de esto es inevitable hablar de las identidades que de inmediato se convertirían en cuerpos fuera del orden policial que en este caso marca el ejecutivo del Norte de la frontera. Pero esta identidad fuera de esa norma policial tiene su alimentación en nosotros mismos; entes capaces de desconocer al otro,que en términos ontológicos representa una negativa de todo aquello que nos hace existir en un espacio específico.

Ergo, toda esta visibilidad contenida en esa imagen desgarradora, provoca entre nosotros una ligera empatía que se ve directamente reflejada en la generación de esa identidad que nos reconoce con el otro, pero también nos muestra lo efímero que resulta dicha empatía encaminadapor el anhelo de ser otro.

La migración en tanto fenómeno socio-cultural se alza como un problema filosófico que recae en el campo de la ontología, es un asunto de creación de la conciencia de la otredad que subyace en nosotros mismos, es una lucha constante por permanecer, una rebeldía que se levanta de manera metafísica más allá de la comprensión del orden que nos imponen. Se va tratando del entendimiento de la humanidad fuera del ente económico, es el intento por la conformación de un cuerpo que nos reconozca como humanos y no como cuasi-humanidades errantes legítimamente eliminables.

La migración en el fondo es un intento por la vida en un espacio no definido, ya que la existencia se entiende como esa parte de la vida que está ahí donde el ser es posible; es decir, en términos del filósofo Martin Heidegger, la movilidad de la pobreza hacia las zonas desarrolladas son una expresión del ser ahí, del reconocimiento y la aceptación de la esencia del migrante en el tiempo y el espacio, lo cual potencia su espacio en el campo político.

Esta ontología del migrante se convierte rápidamente en un esquema político que cuestiona fuertemente la razón de ser del desarrollo en su más profunda desigualdad, así como de las bases que lo sustentan. Asimismo replanteala necesidad de conceptualizar nuevamente la convivencia entre las naciones sin trastocar la esencia que da vida a las comunidades que albergan a todos aquellos que se mueven.

 

Foto: t13.cl

 

A final de cuentas ese es el objetivo, la formación de comunidades a través del cuestionamiento de la razón de ser y existir. La constante dentro de estas nuevas comunidades es el avance hacia una nueva formulación de las sociedades, por eso, la razón de la migración es el sincretismo más que el desarrollo, con sus vidas dan luz ala posibilidad de cohabitar con el otro, el distinto sin la necesidad de divisiones basados en raza o posición geográfica.

Sin embargo y pese a este romántico intento existe esa fuerte tendencia hacia el determinismo geográfico que posiciona a cada cual en su lugar según su posición en el globo. En una especie de ironía, esta hipótesis explica el por qué cierta parte del globo es propenso a la pobreza y porque la otra ostenta tal desarrollo. Quienes nos hablan así, desde el determinismo geográfico nos explican que el clima cálido y en general todo rasgo de personalidad característico de las poblaciones más allá de cierto meridiano son las causantes de su pobreza y de su lento desarrollo social y económico.

Con base en esto resalta aún más la importancia del fenómeno de la migración como un fenómeno ontológico, problematizándolo de esta manera resalta la posibilidad de comprobar la necesidad de la movilidad permanente del hombre en tanto especie. La relación filosófico-política de la migración es la materialización de la respuesta a la existencia de la de las zonas empobrecidas para legitimar a aquellos que acusan poco control de las movilidades.

Se trata pues de un juego en el que los migrantes son criminales y susceptibles a exterminación por el peligro que representan y paradójicamente también son necesarios para explicar la existencia del desarrollo.

Es cierto pues aquel dicho que reza que una imagen habla más que mil palabras, esas personas fallecidas tienen una carga histórica, política y filosófica importante que debe obligarnos a todos a pensar y repensar el porqué de la existencia y el sentido de la humanidad en tanto especie

Es necesario mirar con más atención este fenómeno y dejar de verlo como un viaje que termina al cruzar la frontera. Posiblemente la migración y el sincretismo, la mezcla imparable de culturas que viene con ella sean la respuesta que Immanuel Kant buscaba cuando escribió la paz perpetua.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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