Alzo la voz, por Brenda Torres



Uniforme mixto Foto: cortesía

Brenda T. Conde 05/06/2019   12:00 a. m. Opinion-






Usé pantalón en lugar de falda en la secundaria y no me hice machorra

 

El lunes se presentó el programa “uniforme mixto”, una acción que rompe con los estereotipos que se nos inculcaron desde pequeños: las mujeres falda y los hombres pantalón. Muchos de los capitalinos lo aplaudieron y otros lo demeritaron. Pero al final, ya lo comentaba la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, al decir que como adultos decidimos la ropa que usamos y que el hecho de que una niña opte por un pantalón es un paso que genera equidad de género.




Entre las conversaciones habituales con mis conocidos uno de ellos mencionó que esta decisión lo único que provocaba era que las niñas se hicieran machorras y no era el único, los cibernautas también lo consideraban. De forma inmediata las redes sociales se llenaron de imágenes que invierten los roles: fotos escolares que ahora ponen a los hombres en primer plano, todos usando falda e incluso al secretario de educación con las piernas expuestas.

 

Foto: Facebook

 

En lo personal considero que es una buena noticia y no pude evitar pensar en mi infancia y parte de mi vida como adulto en torno a la vestimenta, lo que me hizo reflexionar sobre este micro machismo. ¡Estamos en pleno siglo XXI! y sigue viéndose con malos ojos algo tan común como el uso de los pantalones y su presunta relación con la feminidad.

Utilicé jumper de forma obligatoria nueve años, lo que fue básicamente el preescolar y la primaria y constantemente recibía regaños por parte de las y los docentes por el hecho de mostrar mi ropa interior al hacer alguna actividad que implicaba separar las piernas.

“Siéntate como una dama”, “no corras, vas a enseñar los calzones”, “usa short para que los niños no te vean la ropa interior”, era una niña… no entendía que me estaban limitando. Mis compañeros varones utilizaban casi todo el patio para jugar futbol, mientras que las niñas teníamos que permanecer sentadas en las orillas y platicar. No voy a decir que era de las que insistían demasiado para jugar con ellos a patear una botella de plástico, porque es cierto: no me gustaba, pero era mi elección no jugar. En cambio, siempre amé correr y jugar basketball, los quemados, brincar y la gimnasia rítmica.

 

Foto: Facebook

 

Terminé la educación básica y llegó el momento de buscar una escuela diferente, todavía recuerdo con cariño al Colegio Asturias. Una institución en la que hombres y mujeres usaban pantalón. Ahí no había distinción, todos éramos iguales y se veía incluso en la clase de deportes porque el profesor Paulín, sino mal recuerdo su nombre, nos pedía jugar en el segundo receso en equipos mixtos. Quiero destacar en esta parte que, usar pantalón de vestir en lugar de una falda no me hico machorra como muchos aseguraban ayer en redes sociales.

Continué mi formación académica y estando en la licenciatura un compañero de clase, que no me lleva más de 10 años, se sorprendió cuando le dije que prefería usar falda o vestido en los días calurosos y el resto del año usar jeans. Él argumentaba que las mujeres debían ser coquetas porque sino “no eran damas” y ahí supe que estamos muy lejos de ver crecer niñas en una sociedad equitativa. Mucho se nos critica a las feministas por querer derrumbar al sistema patriarcal que nos rige a todos y nos llaman machorras a la menor oportunidad, sin detenerse a pensar que sus hijas podrían perderse de muchas cosas por ideas tan tontas como el ver de forma negativa la posibilidad de que cada niño y niña se vista con las cosas que las y los hagan sentir cómodos.

 

Foto: Cortesía



Brenda T. Conde

Periodista apasionada y aventurera. Al igual que Virginie Despentes creo que el feminismo es una revolución, no un lema de marketing.

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