A Samir Flores lo mato la Democracia



Foto: provincia.com.mx

Jorge Luis Oliva 02/03/2019   12:00 a. m. Opinion-






 

Habrá que agradecerles a sus asesinos porque lo levantaron como un símbolo de la vida que todos dejamos ir así, entre los dedos, como agua.




Dicen los que saben y los que lo conocieron que se le veía fuerte y con la cabeza en alto, recorriendo las calles cantando “¡Vida Sí, Termo No!”. Así lo veían todos hasta que la Democracia lo mató.

La Democracia mató a Samir Flores porque en teoría su voz debía ser escuchada, sin embargo, fue ignorada por no constituir una masa crítica que le diera visibilidad y lo pusiera en la agenda pública.

La Democracia mató a Samir Flores porque a nivel institucional no hubo lugar para su proyecto, su idea, su vida, la de todos, no hubo hueco para su alternativa, su vida, la de todos. Samir Flores siempre se supo al lado del camino sembrando el agua, viendo como su alegría, la de todos, se iba fundiendo con la termo.

La Democracia mató a Samir Flores porque vivió en un lugar donde la Cuarta Transformación paso como una aplanadora llamada progreso, entendido desde la comodidad austera de un escritorio gubernamental.

La Democracia mató a Samir Flores porque todas las luchas que tomen línea cuentan menos la suya.

La Democracia mató a Samir Flores porque fue a través de ella que supimos cuánto es que vale una vida y para celebrar ese precio le pondremos unas siglas que puede utilizar si gusta como corolario para su vida. Por aquí  pasara el ducto del Proyecto Integral Morelos, disculpe las molestias ocasionadas.

 

Foto: megalopolismx.com

 

La Democracia mató a Samir Flores porque AMLO se levantó con la bandera de la Democracia y hoy parece mostrarnos una simulación de esa bandera a través de un instrumento llamado “Consulta Popular”, y debo decirle al Presidente Constitucional que si funcionó porque dicha consulta, tras lo ocurrido, ha separado al pueblo del Pueblo.

La Democracia mató a Samir Flores porque en ese marco –el de la consulta- un movimiento que ganaba fuerza resultaría enteramente conveniente si de pronto se viera acéfalo, cosa que resultaría de mayor alcance si de inmediato se deslinda ese asesinato con cualquier motivo de persecución política. A todas luces la conveniencia de esta muerte estaría también en la oportunidad de asegurar que los canales gubernamentales siempre estaban abiertos para el dialogo y la negociación, pero que las circunstancias propias de la vida impidió el cumplimiento de tal vía.

A Samir Flores lo mató la Democracia porque así se deja claro cuál será la manera en que se tratará la disidencia y créanme que quiero equivocarme, deseo con toda la fuerza que por lo menos en ese aspecto me callen esta pluma.

Se supone claro el punto aquel en que entendíamos que para llevar a cabo y a buen puerto cualquier proyecto se necesitaba estudiar bien el terreno que pisamos para, de esta manera, evitar escenas como la que vivimos hace unos días, pero sobre todo para dar certidumbre y transparencia a cualquier acción. ¡Pero no! Aún seguimos dando tumbos en nombre de un bien común inexistente que pondera y privilegia el desarrollo económico sin respetar el derecho a la vida.

 

Foto: jovenesemergencia.org

 

Resulta inaudito pues, que la consulta se llevara a cabo con tal contexto, mínimamente debió haberse suspendido como un signo de respeto a Samir, a su lucha, a su vida, a la de todos. Dicha consulta debió haberse suspendido  como un signo de duda razonable, como un signo real de que las cosas marchan distintas, o que lo intentan.

Y sí, en nombre del beneficio de la duda y en honor a la verdad puede que este asesinato no tenga nada que ver con el avance del PIM, pero vamos, años de experiencia nos hacen pensar lo contrario.

No es que no crea, pasa solamente que basados en la conveniente tranquilidad gubernamental respecto del caso, parece, solo parece que estamos tomando del mismo frasco.

Por eso es que la Democracia te mató Samir Flores, porque a pesar de ofrendar tu vida sin saberlo, se acudió el fin de semana a las urnas a legitimar y legalizar tu asesinato. Así, con ese marcado en negro, todos estamos regresando todos los días a tu casa a gritarte, a esperar pacientes tu sonrisa abriendo la puerta para jalar el gatillo que nos dé luz a todos.

Yo, mientras escribo esto me doy cuenta que solamente estoy especulando, pensando mal pues.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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