Encendiendo las luces de colores



Fuente: www.porquecomoydonde.net

nombre apellido 25/09/2018   08:39 a. m. Opinion-






Estamos por terminar el año 18 del siglo XXI y pareciera que hay cosas que siguen siendo como en el XVI. Y esta reflexión surge a partir de un anuncio del gigante de la tecnología Google en la que una pareja disfruta de una cena con un gadget que en principio a mí me parece alucinante: un aparato que, con sólo decírselo, puede apagar y encender las luces del hogar.  Lo sorprendente no es que Google esté haciendo posible una de las ideas más recurridas de la ciencia ficción futurística, sino los comentarios vertidos por diversos usuarios en redes sociales donde critican (aunque no puede llamársele del todo crítica a expresiones peyorativas y llenas de odio) que la pareja protagonista no sean un hombre y una mujer, sino una pareja homosexual.

¡Por el amor de Dios! (Es sólo una expresión, de una vez dejo en claro que me considero ateo agnóstico.) ¡Podemos apagar y encender la luz con sólo decir unas cuantas palabras! El futuro nos ha alcanzado pero el pasado sigue aferrándose a nosotros como un niño berrinchudo que se niega a quedarse en el jardín de niños.




La Santa Inquisición se abolió a principios del XIX en la Nueva España gracias al Virrey Felix María Calleja, quien debe estar revolcándose en su tumba si se enterara que un par de siglos después, los mismos habitantes de ahora un país independiente somos nuestra propio Santo Oficio. Que si bien no empleamos (generalmente) la tortura corporal, seguimos utilizando la palabra para censurar aquello que nos resulta ajeno o desconocido, o que simplemente se aleja de los dogmas de la religión.

Hay una cantidad considerable de personas, que creen que el presentar en comerciales, series de televisión y cine, parejas que no se apegan al binomio tradicional de hombre-mujer se están promoviendo las identidades y orientaciones sexuales distintas a la heterosexualidad. ¡No, señores! No se está promoviendo nada. Simplemente los grandes empresarios y las grandes compañías productoras están poniendo su granito de arena para darle visibilidad a una comunidad que se aleja por mucho de ser una minoría. Si bien, puede ser factible que lo hagan para ser políticamente correctos, la presencia de familias no tradicionales en los medios de comunicación contribuyen a la lucha que la comunidad LGBT+ ha tenido que librar contra los prejuicios desde hace décadas.

 

Fuente: ororadio.com.mx

 

Los disturbios de Stonewall de 1969, dieron pie a una lucha por el respeto que a veces siento que no tiene fin. Aunque no por nada la Iglesia católica ha perdido adeptos (no tantos como para ver tambalearse su existencia). Hoy en día, más y más padres de familia aceptan (que no es lo mismo que entender, debo aclarar) que sus hijos pueden no ser heterosexuales. Mi propio padre dio un paso adelante en este tema cuando le pedí su “bendición” para casarme con mi mejor amigo en frente de varios de mis amigos y compañeros de escena (soy teatrero, por si se lo preguntan). Pude ver su mente contrariarse ante la pregunta, pero su amor por mí fue más fuerte cuando dijo que sí. Mi mejor amigo es heterosexual, así que fue un experimento que resultó de lo más positivo. No, no hay boda, y no la habrá pronto. Yo les aviso.

También la televisión está incluyendo cada vez más a la diversidad sexual dentro de sus personajes. Si bien en México es un escándalo cada que esto sucede (y mucho de ello se debe al gran apego a la Iglesia católica de nuestro país y a grupos de ultraderecha como el Frente Nacional por la Familia) las televisoras, incluso las de televisión abierta, están arriesgándose a presentarnos personajes que se alejan del cliché del hombre homosexual tan predominante en la comedia de hasta hace menos de una década.

Siendo seguidor constante de la televisión española, puedo darme cuenta que ellos han superado estos tabúes con una habilidad impresionante (ya me explayaré en mis comentarios sobre la televisión en España en otro artículo). Es sorprendente que la cuna de la Inquisición haya logrado esto, y que nosotros sigamos con ideas que no corresponden al mundo que estamos viviendo.

Sí, la diversidad sexual es una realidad y no es posible tapar el Sol con un dedo. Y menos en un país donde los crímenes de odio por orientación sexual están a la orden del día. Por fortuna estamos sumando aliados para acabar con esa oscuridad que no nos deja disfrutar el presente. Debemos seguir visibilizando y hablando, porque recuerden que con sólo usar nuestra voz, hoy por hoy, podemos encender la luz.     



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Dramaturgo, director, actor y productor. Lic. en teatro por la Universidad Veracruzana y Maestría en producción artística y marketing cultural en el Instituto Realia. Tiene un diplomado en historia del arte mexicano Formó parte de la primera generación del consultorio de dramaturgia 2015 del CaSa Oaxaca. Desde 2009 dirige la compañía teatral Epitafio producciones presentando más de una decena de puestas en escena la mayoría de su autoría Dirige C...Leer más

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