¡Adiós Enrique! Adiós



Foto: caras.com.mx

Jorge Luis Oliva 27/09/2018   07:15 p. m. Opinion-






 

Quién iba a pensar que apenas hace seis años Enrique Peña Nieto estuviese por tomar posesión como Presidente de la República tras un agitado y nada confiable proceso electoral. Aquel año era sin saberlo un exacto presagio de lo que sería su gestión.




Lo que a continuación se va a escribir puede leerse en cualquier momento de los agonizantes dos meses que le restan como Jefe de Estado, Jefe de la Administración Pública y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, el resultado será siempre el mismo, una sensación irreductible de indignación e impotencia recorriendo ese espacio que en otro tiempo podíamos decir que nos pertenecía, eso que nos daba por llamar cuerpo.

Para nadie es pues una sorpresa el hecho palpable de que este país se ha convertido en un cuadro surrealista donde habita un realismo mágico que para nuestra desgracia es el tiempo en el que existimos. Es fácil y hasta irónico vociferar por la calle que aquí te matan por una paleta mientras allá, en ese otro país que solamente ven ellos “todo va viento en popa”, esa tristeza en la que se desenvuelve la violencia es ya normal.

A partir de este punto me saldré un poco del intento de objetividad pues me permitiré hablarte en primera persona y desde la tripa. Déjame describirte un poco lo que en realidad se vivió acá abajo:

Querido Enrique, el trago amargo que nos has hecho pasar a todos se nos sigue atorando en la garganta; créeme cuando te digo que no existe remedio alguno que nos ayude a entender las ausencias de todos aquellos amigos, hermanos, madres, padres, hijos nuestros que ya no necesitas y que has desaparecido,

Perdona que te hable así y que te señale tan directamente, pero en honor a la verdad, a esa verdad histórica que tanto enarbolas tan orgullosamente debemos decirte los de acá que tu estrategia contra la inseguridad no resultó como te dijeron que resultaría.

De verdad no quiero asustarte pero todos vimos como esa institución tan “honorable” llamada ejército (así, con minúsculas) se fue diluyendo y al mismo tiempo fortaleciendo como un brazo armado y legal de lo que tú decías combatir. Entonces pasó que todas esas miradas bajaron intempestivamente pues desde ese momento supimos que ya no había marcha atrás, supimos pues, así, a secas, que nos tocaba entendernos como un ente separado de lo que para ti es un país en crecimiento y en paz, teníamos que hacerte ver de alguna manera lo equivocado que estas. Luego pasó lo de la Ley de Seguridad Interior y bueno, nos quedó claro que no quisiste saber de nosotros.

 

Foto: am.com.mx

 

Mira Enrique, no te vamos a mentir, acá abajo se está viviendo una enorme guerra civil en la que diario y faltando a la estadística mueren alrededor de 50 personas como mínimo, ¿Hacemos cuentas? El año se compone de 365 días y a ti te toco un año bisiesto, lo que suma un día más a tu desgracia. Si atendemos esta hipotética cantidad de muertes mínimas y lo multiplicamos por los días que hacen un año nos arroja la cantidad nada despreciable de 18,300 muertes ¿Te imaginas eso? ¿Logras hacerte una idea de la destrucción que ha causado darle continuidad a esa decisión que tomo tu antecesor? Insisto, no es por asustarte, este mínimo por día que te arroje así nada más como un mero ejercicio matemático no es una realidad que ampare la estadística; los de acá abajo sabemos que son más y que no los ven.

Por eso nos dejas estupefactos cuando sales a decirnos que entregas ¿Cómo dijiste? “Un país en paz y en crecimiento”, cuando te escuche decir esto te imaginé caminando solo y de incognito por las calles del país para comprobar el estado en el que dices que nos dejas, justo como el Rey Arturo lo hizo alguna vez.

De verdad Enrique, perdona que me centre tanto en esto, pero es que nos duele, nos siguen matando y tu gobierno solamente sonríe. Queremos decirte también que no existe voluntad por atender la problemática con Políticas Públicas pertinentes y que se sujeten a la realidad que te estoy describiendo de manera superficial; no te preocupes, sabemos que ya no podrás hacer mucho y que tú ya te vas porque aquí no sabemos aplaudir.

 

Foto: elnuevoherald.com

 

Solamente nos restan dos meses de dolor e inseguridad a tu lado.

Ya para terminar, debo decirte con plena seguridad que no estoy seguro de lo que vendrá después de ti, pero ojala no sea una continuación de las enormes historias de horror que sembraste por todos lados durante tu sexenio, queremos despertar de esta pesadilla y saber que todo fue un sueño, queremos entender una alternativa distinta a la que nos están dibujando ustedes, queremos con toda la fuerza posible decirte adiós sin llorar a nuestros muertos; pero no podemos, aunque así lo quisiéramos, algo en el corazón nos impide hacerlo.

Por el bien de ambas partes Enrique, dejemos esto aquí y separémonos de una vez por todas, por dignidad no digas más y desaparece entre la multitud de personajes sin chiste de nuestra historia contemporánea. Los de acá deseamos que olvides, nosotros te perdonaremos algún día pero ten por seguro que no te olvidaremos.

Mientras esto pasa, nos seguiremos preguntando todos los días ¿Alguien recuerda qué país es este? ¿Alguien recuerda qué país éramos antes? ¿Alguien sabe dónde nos quedamos o dónde nos perdimos? Perdone señor presidente ¿Ha visto a Juan? Ayer salió a la tienda por una paleta y ya no regresó.

Porque otro México es Posible ¡Adiós Enrique! Adiós.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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