Mariguanicen la legaliguana



Foto: mty360.net

Jorge Luis Oliva 23/11/2018   05:28 p. m. Opinion-






 

Por ahí anda el run run sobre la posible legalización de la marihuana mediante un instrumento que regulará la producción, venta y consumo de la misma, dicha regulación podrá ver la luz a mediados del año que entra y eso da pie a algunos puntos dignos de análisis.




Todos sabemos por experiencia propia lo que la falta de contundencia con respecto al narcotráfico nos ha traído, todos sabemos que la génesis de la violencia se centra en las malas Administraciones que tienen por costumbre llegar, derrumbar todo sin importarles realmente nada para luego construir una pirámide más grande sobre los cimientos de la anterior, vamos de faraón en faraón.

Dicho síndrome faraónico trae consigo la costumbre del “cortoplacismo” o del “quiero tapar el sol con un dedo” namás pa que no digan que no invertí en infraestructura, namás pa que no digan que mi sexenio pasa sin pena ni gloria. Este tema está en la agenda pública desde hace años pero por alguna “extraña razón” se ha venido aletargando en su discusión.

Y es que con esta ley se ataca una parte del aparato económico del narcotráfico de una manera directa, al permitir la legalización y buenaventura social del enervante se le da una vuelta de tuerca al asunto de los carteles y el manejo de la droga en este país. Sin embargo esta legislación debe estar bien armada y bien analizada de tal forma que se dejen las menores lagunas legales posibles, permitiendo así el logro del objetivo para el que fue creada, discutida y posteriormente promulgada.

Por lo tanto, en dicho instrumento deben quedar claros los comos y los quienes, los mecanismos de control de calidad y las instituciones encargadas de velar por el uso correcto de la sustancia en cuestión, de manera obvia y sin restarle importancia, también deben quedar estipuladas las sanciones correspondientes en caso de incumplimiento o exceso de viaje.

 

Foto: equidadpoblana.com

 

La idea central de legalizar la canabis es ganarle terreno al narcotráfico, en cierto sentido esto representa darle aire nuevo y tiempo al Estado, expliquemos: Además del aparato económico esta la base social que el narco ha sabido formar, este, sin dudarlo, ha sabido colarse en las inconsistencias y fallas de la Administración Pública; ahí donde no se pueden garantizar servicios o seguridad –aunque esto último suene irónico- es donde el narco ha sabido posicionarse.

Hay que verlo con claridad, el Estado está siendo perforado y deslegitimado en un grado tal que no sorprenden aquellas manifestaciones no tan inocentes y no tan aisladas solicitando la liberación de algún famoso y ya extraditado capó de la droga.

Aquí esta lo curioso, vemos como los carteles se erigen como un aparato administrativo capaz de suplantar las funciones del gobierno, la cosa funciona así, la incompetencia e indiferencia del gobierno desteje lo social y el narco lo teje; de esta manera silenciosa pero eficiente se forma el primer bloque de defensa ante la guerra que se desató, lo importante para el narco no es crear caos, ese es el instrumento, lo importante es deslegitimar.

Como lo he comentado ya, estamos ante la creación de un Estado dentro de otro, es ya una lucha entre uno que es de jure y de facto y otro que solamente ejerce de facto, ¿Es necesario preguntar quién va ganando terreno a quién?

De toda esta situación se fueron desprendiendo una serie de fenómenos que pretenden hacer frente y contrapeso a la falta de eficacia gubernamental; hablar por ejemplo de las autodefensas como un espacio que abarca con sus características el concepto de inmunidad, es decir, un desconocimiento del Estado para alzarse como una comunidad capaz de garantizarse seguridad y vida. Dicha cuestión sería entrar en algunos terrenos que no son sinuosos pero que nos desviarían del punto que estamos tratando aquí, sin embargo hay que tenerlos en la mira porque son un ejercicio interesante que es parte de una visión distinta que aborda el problema desde otra arista. Pero si les interesa comenzar a meterse en este asunto acudan a la biopolítica de Michelle Foucault y también a Roberto Espósito quien lo trata con más profundidad.

 

Foto: chilango.com

 

Regresemos al tema, legalizar ayuda pero no resuelve; sabemos que la canabis representa un porcentaje ínfimo de las ganancias que el narcotráfico obtiene por la producción y el consumo de sustancias prohibidas, el asunto está en centrar los programas en una estrategia a largo plazo que en conjunto con otros esfuerzos gubernamentales logren comenzar a preparar el terreno para una lucha más frontal y fructífera, los resultados de tal evento se verán en unos 20 o 30 años, es necesario dejar el cortoplacismo si realmente queremos atender esta problemática, es cosa de paciencia pues.

Pero bueno, celebremos este paso y aprovechemos el nuevo mercado de posibilidades que se abre ante nosotros, quien quita que en unos cuantos meses no se esté disfrutando de canabis libre de gluten, orgánica, artesanal, sin grasa; quien no nos dice que esa sustancia medicinal llamada marihuanol deje por fin la clandestinidad del metro y se convierta en una poderosa empresa, la competencia de Herbalife por ejemplo, todo puede pasar en la viña del señor.

Y mientras se siguen desgarrando las vestiduras en el talkshow llamado “El Juicio del Chapo” aprovecho para enviar un gran abrazo y felicitación a todos mis colegas músicos por el día de Santa Cecilia (aunque posiblemente estén ustedes leyendo esto el 23 de noviembre).



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

Publicaciones recomendadas