Fútbol sin sazón



Foto: animalpolitico.com.mx

Genaro Bermúdez 21/11/2018   08:14 a. m. Deportes-Futbol






 

Llegar a un restaurant y pedir unas enchiladas, con ganas de saborear un manjar, que se vuelva una experiencia gastronómica inolvidable, es la ilusión de cualquier comensal. Sin embargo, la experiencia se puede convertir en una experiencia horrorosa al probar el primer bocado y encontrar que le falta sal, que la tortilla está rota y que la crema es casi transparente. ¿Habrá algo más triste? ¿Algún otro guisado sería más desalentador? Creo que si puede haber otro panorama más desalentador. Por ejemplo, un tamal mal cocido, con la salsa batida, la hoja abierta y un pedazo de carne de puerco, que solamente alcanza para un bocado; así o más triste.




Eso es lo que le pasa al fútbol de México, es una oferta que ya no es atractiva. No tenemos una selección nacional representativa, sin orgullo, sin honor y sin proyección a futuro. La falta de compromiso ha convertido a los jugadores en miembros de un selecto grupo de personas que entrenan diario y juegan los fines de semana, sin repercusión nacional. Ver dos juegos en un país que vive el fútbol apasionadamente, como lo es Argentina, que exportan jugadores a las ligas más importantes de Europa, debió ser una de las oportunidades más importantes de este presente para los jugadores mexicanos.

El comensal del fútbol no quiere degustar la oferta de platillos que ofrece la liga mexicana y la selección nacional; debido a que la degustación es horrorosa: sin sal, insípido, aguado y con poca crema. Al fútbol mexicano le falta un cocinero que nos atraiga, que nos llene de aromas encantadores, que nos maraville con sabores únicos, como los de la cocina de la abuelita. El fútbol mexicano de los jugadores de las décadas anteriores, como fueron Luis Hernández, Jorge Campos, Alberto García Aspe, entre otros. Disfrutar de Hugo Sánchez, de Manuel Negrete, Carlos Hermosillo, Javier “El Abuelo” Cruz, Pablo Larios, no daba una satisfacción enorme; nos llenábamos de alegrías y decepciones. Escuchar las anécdotas de Borja, del “Cabo” Cabinho y poner atención los goles del “Diablo mayor” Vicente Pereda, son un bocado digno de un manjar.

No tenemos una buena oferta de fútbol profesional, observamos las ligas de otros países con hambre de pobre; es decir, nos falta un fútbol atractivo, que antoje; con orgullo, tradición, honor y clase. Este fútbol es un espectáculo sin sal, sin sazón.



Genaro Bermúdez

Licenciado en Historia por la UNAM, y becario del programa de Alto Desempeño del años de 1998 a 200. Profesor con 16 años de experiencia y con cursos en diferentes universidades del país. Especializado en siglo XIX y XX, con enfoque en grupos y facciones políticas, identidad nacional y costumbres, tradiciones y cultura popular en México. También, especial atención en historia del fútbol mexicano.

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