90 + 4



Foto: i.deportes.televisa.com

nombre apellido 03/10/2018   08:37 a. m. Deportes-Futbol






 

Hace mucho que Chivas no tenía un referente en su arco formado dentro de su cantera.




Y es que Raúl Gudiño volvió para convertirse en figura y leyenda en el lugar que lo vio nacer como profesional.

Desde aquel mundial en 2013, el ahora guardameta de Chivas ya daba vistas de su calidad con los guantes, esa misma calidad lo llevó a tomar una aventura corta para un arquero de sus condiciones, de su estatura y de los alcances que puede tener bajo los 3 postes.

Su paso por Europa fue fugaz, ya que Gudiño solo tuvo acción en la categoría B del cuadro luso, además de disputar con el APODL la prestigiada UEFA Champions League y ser el primer portero mexicano en disputar este torneo en toda su historia.

Gudiño se ha destacado por su buen juego de pies, resístente, largo alcance por arriba y abajo y su claridad en los penales, ya que es muy difícil encontrar a un portero que te aguante hasta el último segundo para atajar una pena máxima.

A todo esto agreguemos que el Gudiño con 21 añitos se convirtió en el primer guardameta mexicano en jugar la prestigiada UEFA Champions League, algo para nada menor aunque solo haya visto acción en medio partido.

Sin embargo, la vida y el fútbol le pusieron un reto que pocos jugadores están dispuestos a tomar, y es que Gudiño tenía le encomienda de hacer olvidar a un arquero como Cota, que se consagró con Chivas como el mejor de su historia, que durante los 5 torneos que fue titular lo ganó prácticamente todo, que tuvo tardes heroicas y noches de ensueño con el rebaño. Recordemos que el hoy arquero del León no quiso ni quería salir del cuadro tapatío, Almeyda puntualizó antes de finalizar el torneo clausura 2018 que quería al jugador y que quería que la entidad rojiblanca comprara sus derechos federativos, ya que para el ex director técnico del rebaño era pieza clave en el cuadro tapatío.

Entre azares del destino y dimes y diretes de la directiva y el ex entrenador, Cota se fue al León, Almeyda ya no está y Gudiño llegó para debutar en el equipo donde se formó y partió a Portugal.

Sin embargo, no ha sido fácil hacer olvidar a un Cota que la afición adoptó, arropó e hizo suyo durante 3 años. Era claro que el joven arquero, que antes de su partida a Europa no había debutado en la Primera División mexicana, tenía una labor de alta exigencia y nivel para suplir al último referente que defendió la meta rojiblanca. Sin embargo a Gudiño no le tomo tiempo ganarse el amor y el respeto de la afición, ya que jornada a jornada ha demostrado su calidad y valía, además del amor y los valores que se debe de tener al portar una camiseta tan legendaria como lo es la de Chivas.

Ahora a Gudiño le llegó la consagración nada más y nada menos que en el encuentro emblemático del fútbol mexicano, en una rivalidad que por años se ha mantenido como la más grande. Le llegó en donde Pelé y Maradona levantaron los campeonatos del mundo en el 70 y 86, le llegó en el clásico de clásicos ese partido que nadie quiere perder y mucho menos empatar.

Y es que Gudiño no parecía novato o inexperto, parecía un guardameta de basta experiencia en partidos de estos, donde lució fresco, seguro e imbatible, Oribe Peralta lo intentó en más de dos ocasiones, el América trató una, dos, tres veces... y el 1.97 de estatura del joven arquero impidió una y otra vez que la cabaña rojiblanca cayera.

No fue hasta el minuto 81 cuando un desvió en un tiro de Ibargüen se coló en el fondo de la cabaña tapatía. Ahí parecía que el gran trabajo que Gudiño había realizado hasta el momento se había perdido, pero ni el propio Gudiño imaginaba que el mismo pondría la cereza del pastel en este súper clásico.

En el minuto 94 daba la impresión de que el partido no tendría ninguna emoción más, de que el 1-1 se firmaría sin aspavientos o tintes dramáticos como suele pasar en estos encuentros. Pero el árbitro Cesar Ramos marcó un penalti a favor de los azulcremas que a más de un chivahermano puso a temblar, de cabeza o a decir maldición y media en contra del polémico silbante.

Fue ahí donde se le notó calmo, seguro, consciente. Se veía a un Gudiño relajado, como si en vez de ser la presa fuera el depredador.

Y así fue.

Relatores del encuentro lo decían: “es un ataja penales”.

Entre el nervio y la emoción se oyó el pitido del árbitro y el telón se abrió. Y así como lo hizo en 2013 frente a Brasil en el Mundial sub17, lo hizo ahora en el partido más importante de Chivas durante todo el torneo, el clásico nacional, al atajar de manera espectacular e imponente el penal de Matheus Uribe.

De esta manera Gudiño se hizo un hueco y comenzó a escribir con letras de oro su nombre en el Olimpo del rebaño junto a guardametas como Jaime El Tubo Gómez, Javier El Zully Ledesma, Oswaldo Sánchez y el último gran referente, Rodolfo Cota.

90+4 es un minuto que, seguramente, Uribe jamás olvidará y Gudiño siempre recordará.



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Soy de los hombres que en el mundo de la pelota, corre los 90 minutos y si es necesario 30 más. Nací bajo los colores rojiblancos del club deportivo Guadalajara, soy un enamorado del fútbol. Crítico y mordaz cuando es necesario. Egresado de UNITEC como Comunicólogo (el licenciado está demás). De mis casi 24, tengo recuerdos de que a partir de los 3 comencé a tener un roce importante con el mundo del fútbol, inculcado por mi abuelo (materno)...Leer más

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