Manual para que los medios no te vean la cara de pendejo



Foto: clasesdeperiodismo.com

nombre apellido 12/10/2018   01:57 p. m. Opinion-






Si usted es de los que leen dos encabezados de noticias provenientes de argumentopolítico o el Deforma y cree que con eso ya está informado, este artículo no es para usted.

Ahora que si usted tiene fobia a convertirse de pronto en un atolondrado tecladista de opinión en la red social de su preferencia, quedando como un imbécil con reconocimiento social ante los ojos hasta de su propia madre, este artículo es para usted.




 

1.- ¿Dónde leo las noticias?

Estoy casi seguro que responderá: en las redes sociales. La mayoría de las personas se informan ahora por este medio. Pero, ¿es seguro?, ¿sabemos distinguir entre un medio confiable y otro que no lo es? Lo preferible sería volver a los medios convencionales, a los periódicos impresos, cuyas notas tienen más exactitud y rigurosidad informativa. Muchos de los periódicos convencionales tienen su versión digital, y eso ya es un gran avance.

 

2.- Ya contraté internet y estoy leyendo noticias, ¿a qué medios sigo? 

De clic al artículo que tenga enfrente. Mire a su alrededor. ¿Qué clase de publicidad ve? Si hay mercadotecnia random sobre rodillos que no chorrean pintura por su tecnología, ya tenemos un punto a favor; en cambio, si la página tiene un enlace a tudiosaporcam.com podemos comenzar a dudar en la selectividad de la información y, de paso, de sus socios comerciales.

Yo le recomiendo seguir a los medios tradicionales, o emergentes con reconocimiento periodístico, como Animal Político. El Universal, La Jornada, etcétera. ¿Por qué? Porque la mayoría de sus articulistas tienen cierto reconocimiento. No estoy diciendo que ya por ser reconocidos sean buenos y veraces, pero es un primer buen filtro. Porque, si por ejemplo, se mete a argumentopolítico y ve que ni siquiera tiene nombre quien escribe, o se llama Pito Pérez con ciencias de la comunicación trunca en la universidad insurgentes, su información puede que no sea tan veraz como la necesitamos.

 

3.- No sea un lector de encabezados.

Por favor, entre a la nota. Sé que es fatigoso leer unos cuantos párrafos seguidos, pero corre el riesgo de comenzar a escribir estupideces basándose en una oración sacada de su contexto. No sea ese tipo de lector. Se lo ruego encarecidamente.

 

4. Ya leí una nota, ¿y ahora?

¡Muy bien! Ha logrado dedicarle tres minutos de su valioso tiempo a informarse debidamente. Pero, ¿es suficiente? No.



5. ¿Por qué no es suficiente?

Le haré yo una pregunta ahora, ¿dónde leyó la nota? Donde sea, si fue en La Jornada o en El Universal, usted ya tiene una visión sesgada de la realidad. Es necesario leer en dos o tres o más lugares notas diferentes sobre el mismo tema.

 

6. No tengo tiempo para eso.

Entonces, ¿para qué quiere estar informado?

 

7. Investigue a los periodistas.

¿Quién escribe? ¿A quién le pertenece el periódico? ¿Quién es el editor en jefe? Le apuesto a que por lo menos dos de esas tres preguntas nunca se las ha planteado y es vital para estar bien informado. Es por todos sabido, por ejemplo, que La Jornada es un periódico de izquierdas, y podrá diferir con mucho en la misma nota que venga en El Universal. Pero hay periódicos que tienen un revoltijo de articulistas con diferente ideología y hay que saber de qué lado batea cada uno para entender su punto de vista en la realidad.

 

8. Corrobore la fuente.

Usted creyó que esto de informarse era fácil, ¿verdad? Justo ahora imagino que quisiera estar volteando a otro lado y ver un video de gatitos tiernos en Youtube. Pero, si decide quedarse, ponga atención. Ya escogimos los medios, ya sabemos de qué ideología son, de qué tendencia es el que escribe, cuál es su formación académica, su filiación partidista o no, etcétera. Ahora falta saber qué tan confiable es la fuente. Si usted de pronto se encuentra con una nota del Reforma, por decir algo, en donde dice que los diputados se aumentaran los viáticos, y me ha hecho caso y comienza a buscar la misma nota en otros lugares y se topa con que solamente una página de Yucatán y Reporte Celeste han replicado y hecho un refrito de la nota original, es momento de encender nuestro instinto arácnido de basura periodística. Hay que ver si el periódico en cuestión menciona su fuente. Si no la menciona y los demás medios que consideramos confiables no han dicho ni pío, hay que desconfiar. Siempre hay que pedir la fuente. Si no la tiene, es momento de comenzar a hacer preguntas.

 

9. Amplíe su horizonte cultural.

Lea. Usted debe leer. De todo. Si se quiere informar sobre lo que pasa en su país, debe leer sobre Historia de México, política mexicana, y, mínimo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cuando usted se vuelve un ser pensante y crítico, es capaz de analizar mejor las notas periodísticas. Volvamos al ejemplo de la nota que pudo existir o no en el Reforma sobre los diputados. Si no hay fuente podemos inferir que hay una filtración de datos. Alguien le filtró la información al periódico, y lo podemos saber porque el resto de los medios que consideramos confiables han tardado en subir una nota similar o crítica porque están investigando su veracidad. Cuando esto ocurre, se encienden de nuevo nuestras alertas y podemos creer que alguno de los diputados miembros del comité de administración fue el que le filtró la información al periódico para crear una nota amarillista y desinformadora.

 

10. Otras alternativas.

Escuche radio. Por supuesto. O ya hay canales de Youtube con gente crítica y preparada, aunque no tengan el impacto de los medios convencionales. Pero por amor de Belcebú no vea El Pulso de la República, no se haga daño de esa manera. Si opta por el radio es lo mismo que con los articulistas: averigüe quién es el que le habla. Puede ser un expolítico al que nunca le arrojaron hueso y tartamudea contra un partido, o puede ser una reconocida periodista con trayectoria vilipendiada por insinuar cosas políticamente incorrectas.

 

11 Es un chingo, ya no quiero saber nada.

Adelante. Nadie lo fuerza a quedarse y leer las noticias. Yo que lo tenía en alta estima, lo creía un ser crítico y pensante, ávido de la verdad y con un criterio imparcial e ínclito. Si usted quiere seguir siendo un opinólogo de encabezados, lanzando improperios y adjetivos despectivos a diestra y siniestra, siempre desde el hígado y nunca del raciocinio y la inteligencia, adelante. Si usted quiere ser un indignado de sentimiento, y nunca dudar de lo que le ponen enfrente, es su decisión. Pero ya llegó hasta aquí, ¿por qué seguir en la mediocridad? Cuando caiga en la cuenta de lo que obtiene al estar informado y que así los medios no le verán la cara de pendejo, justo en ese momento, usted comenzará a cambiar a México, sin, tal vez, darse cuenta.



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Estudió Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Comenzó a escribir para un pequeño periódico celayense llamado Masiosare. Participó en el taller de literatura Tormenta en el tintero. Ha adaptado libros clásicos para niños. Colaboró con un poema en la antología R-15, proyecto cultural de Infraarte y la revista Argot & Aisthesis. Fue coordinador de la sección de política de la revista digital Contratiempo, y tam...Leer más

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