Resistir en silencio



Foto: razacero.com

Jorge Luis Oliva 13/01/2019   12:00 a. m. Opinion-






 

Aquel 1 de enero de 1994 tenía apenas 9 años y ciertamente no tuve plena conciencia de los encapuchados que aparecían en la TV hasta uno o dos años después que ya curioseaba el entorno de lo social en el país. Supongo que para muchos de mis contemporáneos hablar del EZLN nos deja un sabor a nostalgia, rebeldía y neoliberalismo.




Pero ¿Por qué el EZLN es importante? Lo primero que hay que entender sobre este tema es el contexto en el que salen a la luz y en el que se desarrolla el movimiento. La mañana en que supimos de ellos fue representativa porque teníamos ya en el ideario la bonanza económica auspiciada por el giro en el régimen económico, el neoliberalismo termina de clavar sus dientes en la nación.

Analicemos más a profundidad estos acontecimientos:

El sexenio de Zedillo fue la consolidación de los experimentos llevados a cabo en Chile por allá de los 80 y la idea parecía buena, por todos lados el Estado comenzó a achicarse y los  beneficios podían verse a todas luces, Nueva Zelanda, (quien inicio la idea) era una nación en pleno desarrollo gracias a la apertura que se dio. Con esos antecedentes en México urgía acomodarnos y alinearnos al nuevo modelo lo más rápido posible para ver resultados a mediano plazo.

Tan solo imaginen la revolución que esta idea representa para los Estados y para los mercados, pasamos de un paternalismo exacerbado a ser víctimas y partícipes de una mano invisible que a partir de ese momento regiría nuestros destinos. En esos años ya nos convencíamos de que el socialismo había fracasado y al mismo tiempo, el capitalismo supo renacer, reaparecer y reponerse de sus constantes crisis, no quedaba nada más que seguir con la corriente, parecía que los salmones habían faltado a la cita histórica.

 

Foto: rzsud.org

 

Mientras, jugábamos a la Democracia postergando otro sexenio al dinosaurio en el poder, era de esperarse, puesto que el engranaje con el que movían las elecciones estaba más que engrasado, tenía algunas décadas de experiencia jugando en un tablero que siempre le beneficiaba, éramos una democracia de partido único.

La configuración ya estaba dada y en marcha, estaba claro que no existía nada que pudiera detener al “progreso” económico que se estaba desarrollando; ellos en su confianza nos miraban como una pieza más que le daría dinámica al juego y pondría en funcionamiento el aparato económico. Éramos un país en paz y con un futuro prometedor –Demasiado ilusos nosotros.

Bajo este contexto aquella mañana del 1 de enero tenía que ser distinta, y lo fue. ¿Quién hubiera imaginado una caída de la nube de tamaña proporción? Definitivamente nadie, no, nadie pensaba que aquella paz neoliberal fuese interrumpida tan intempestivamente y por un puñado de nadies encapuchados en el lejano y siempre olvidado estado de Chiapas.

Esos encapuchado fueron una ruptura en todos los sentidos, con su aparición y posteriores declaraciones nos quitaron de tajo la ilusión del primer mundo. Esos tenían algo que decirnos para demostrar su existencia, nos obligaron a voltear hacia su lucha y sus rostros, sus rostros callados y sordos que ese día rompieron el silencio.

Pero hay voces que les descalifican, aún a 25 años de distancia, sin embargo, no sorprende; nuestra memoria es de muy, pero muy corto plazo y la misma no nos permite ver con claridad lo que los Zapatistas representan.

 

Foto: de10.com

 

Para ser aún más claros abordaremos al EZLN desde dos perspectivas distintas pero convergentes en el punto de la generación del cambio. Por un lado andaremos por los postulados de Roberto Espósito con su biopolítica y posteriormente hilaremos con Alain Badiou con su ensayo sobre las revueltas.

Para este punto quiero que usted lector se imagine ejerciendo la profesión de médico; razón por la cual estaremos en competencia para saber sobre el cuerpo y sus dolencias, le observaremos sus andares y sus reacciones, también la forma en la que se defiende de amenazas externas e internas. Les pido no perder de vista esta petición, resulta de vital importancia para nuestro análisis.

El cuerpo social, al que llamaremos Estado tiene sus ciclos de salud  enfermedad, en los cuales se mide su resistencia, su legitimidad y hasta su legalidad. Es en los momentos de enfermedad donde se crean los mecanismos para salvaguardar la salud y el equilibrio, algunas ocasiones funciona y la entropía hace su trabajo, las otras la enfermedad es tan profunda y crónica que el cuerpo tiene dos opciones, muere o se adapta (aquí entenderemos adaptación como un sinónimo de mimetización).

En este sentido, viendo que el cuerpo experimenta extrema dolencia sin parecer referirla, nos vemos forzados a ir directo a la base, es decir, a la célula -que entenderemos como la sociedad- Esta inmersión hacia el mal que nos aqueja nos arroja como resultado lo que algunos teóricos llaman Estado Fallido, que no es otra cosa que la pérdida del Estado de Derecho, constituye a últimas una excepción en el devenir de una organización tan profunda como lo es el Estado, viéndose afectado en todas sus aristas.

Aún con esto y pese a todo el Estado tiende al equilibrio y son precisamente las células al reorganizarse las que lo propician. Cuando el cuerpo se ataca a mismo o esta tan mimetizado con el problema que tiene la capacidad de convierte en el problema y normalizarlo surge la necesidad de encontrar mecanismos que permitan mantenerlo estable o por lo menos vivo. En este contexto surgen cuerpos nuevos que enfrentan la enfermedad con la idea de renovación o de alternativa de existencia.

En esa enfermedad que se llama neoliberalismo es que se enclava el EZLN y su lucha, los encapuchados del suroeste representan la alternativa celular, ellos, allá en su lejanía han sabido conformar nuevas células y tras 25 años de experiencia un nuevo cuerpo que se hace cada día más inmune a la enfermedad. Aquí cabe aclarar que la inmunidad como resultado de ese esfuerzo nos lleva a la conformación de comunidad, siendo esta última la semilla de un nuevo equilibrio y porque no, de un nuevo giro en la tuerca del devenir de esta nación.

 

Foto: fabiolaguarneros.blogspot.com

 

Después de esos hechos el Zapatismo guardó silencio pero siguió resistiendo, y es que el silencio no era porque no tuvieran nada que decir, se dedicaron a trabajar y terminar de conformar su alternativa al neoliberalismo, durante todo este tiempo han estado ahí, existiendo para ellos mismos, separados del Estado mexicano dentro del Estado mexicano. Las dos plataformas quedaron perfectamente definidas y estructuradas.

Hablar del EZLN es hablar de una revuelta, algo que se encuentra fuera de la ley, sin embargo, no es una revuelta cualquiera; según su configuración estamos ante una revuelta histórica.

Alain Badiou hace una excelente disertación sobre la conformación de la historia desde la perspectiva de la ruptura, ocasionadas todas ellas, por algún nacimiento y florecimiento de rebeldías que apuntan directo a los fallos estructurales del aparato administrativo del Estado.

Badiuo nos habla de revueltas inmediatas que se caracterizan por la prontitud con la que aparecen y desaparecen, estas son de aspecto local y generalmente duran pocas semanas, ejemplos de ellas tenemos bastantes, está por un lado el movimiento YOSOY132, o más recientemente lo ocurrido en Francia con los disturbios ocasionados por las medidas tomadas con respecto al trabajo en aquella nación.

Este tipo de revueltas son una especie de latigazo que deja una herida no tan profunda, aparecen, toman fuerza, logran sus objetivos y reculan hasta desaparecer, dejando solamente una pequeña huella en la historia, constituyen una ruptura que ocasiona un cambio de dirección que no estaba totalmente contemplado.

Por otro lado tenemos las revueltas históricas cuya configuración es más compleja puesto que estas trascienden en el tiempo y en el espacio, aunque nacen dentro de un aspecto local, su configuración, fuerza e importancia es cual que rompe el cerco del territorio en el que están presentes y van más allá, se convierten en una marabunta social de tales proporciones que su resolución no recae en las oficinas gubernamentales, estas revueltas apuntan directo a la estructura, cuestionando en todo momento su legitimidad y legalidad. Con ese poder que tienen de ser un movimiento que lo toca todo esperan pacientemente a que las condiciones que les dieron origen se refuercen con actos políticos que los nieguen y los releguen fuera de la ley. Sí, el aspecto más importante para que una revuelta como la del EZLN se configure en histórica es su negación dentro del espectro social. Como tal el EZLN juega fuera del tablero y desde ahí pretende mostrarnos la alternativa, la salida, desde ahí pretenden con sus esfuerzos emparejar el juego.

 

Foto: radioparalelo.com

 

Tanto Espósito como Badiou señalan que el cambio está en la ruptura, en el reconocimiento del espacio público y en la apropiación del mismo, en una permanente movilización hacia la rebeldía y el cuestionamiento, ahí es donde está la raíz del cambio.

Como pueden percatarse el movimiento Zapatista no es pecata minuta, estamos ante un acontecimiento que gira en contrasentido y a un ritmo totalmente distinto, si volteamos verlos con curiosidad nos percataremos que ellos han logrado establecer nuevas condiciones de convivencia social que pese a sus detractores, funcionan.

Sí, con todo el dolor de mi corazón lamento contradecir a todos aquellos que preguntaron ¿Dónde estaba el EZLN cuando…? Los exhorto a preguntarse ¿Dónde estábamos nosotros cuando ellos eran los apabullados, los paupérrimos, los nacos? ¿Dónde estamos ahora cuando son ellos los que tienen algo que a nosotros nos falta? ¿Dónde estamos todos cuando miramos con desdén como su existencia?

Pero sobre todas las cosas debemos preguntarnos seriamente ¿Dónde está nuestra dignidad?



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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