Funeral de Estado y vidas que no merecen ser lloradas



Foto: hojaderutadigital.mx

Jorge Luis Oliva 02/01/2019   12:00 a. m. Opinion-






 

Pocas veces se nota tan duramente la división entre una clase y otra, esas veces en que es tan notoria y tan tangible resulta doloroso para quienes solamente observan y esperan pacientemente un giro de tuerca en la jugada. Aquel pedazo de realidad que te avientan tan orgullosos a la faz, se convierte sin más en un territorio que ellos te dicen debes cohabitar con otros como tú, te dicen que ese espacio es indispensable por razones de entropía.




Resulta también muy complicado separarse de la empatía cuando te enteras que alguien fallece en circunstancias fuera del curso natural de la vida”, como le sucedió a la pareja poblana de Martha Erika y Rafael Moreno Valle. Justo este fallecimiento me hizo reflexionar sobre un fenómeno que señala muy bien Judith Butler. En uno de sus trabajos la autora postula el valor de la vida en función de la escala de valores creada por el sistema, lo que a la larga permite perpetrar cierta violencia contra aquellos que no se ajustan a dichos valores.

 

 

En este sentido uno mira cómo se cumple a cabalidad con el papel del Hommo Videns; vamos mirando como esas vidas caídas en un accidente aéreo se alzan limpias, orgullosas y ejemplares ante nosotros; miramos también como el olvido se apodera de nuestra capacidad de asombro por todas aquellas otras vidas encarceladas y también muertas que dejaron esas otras vidas opulentas y con sombra de crimen y corrupción cuando uno de ellos fue gobernador y que hoy en un evento transmitido a nivel nacional nos pintan casi heroica.

En este punto pueden ustedes decirme con toda justicia que peco de insensibilidad ante tal situación y sí, todas las vidas valen y son iguales, eso no se encuentra en duda, lo curioso se encuentra en la siguiente pregunta ¿Por qué la vida de Moreno Valle y su esposa tienen más peso que las otras? Dicha pregunta se hace necesaria después de ver todo el espectáculo mediático en el que se convirtió el acontecimiento. Tiene aún más peso después de aventarse un clavado a los números que arrojó su gestión, por poner un pequeño ejemplo Puebla es el tercer estado en feminicidios y no se ha declarado la alerta de género.

 

 

Con lo dicho se hace vital que nos expliquen con palos y señales porque debemos llorar esas vidas y no todas aquellas que han sido ignoradas sistemáticamente por años. Disculpen ustedes la crudeza y la falta (insisto) de sensibilidad, pero de verdad me gustaría saber cuántovale una vida para que sea visible y exista para los gobiernos y para el sistema, porque tal parece que el sistema está hecho para que no exista la otredad.

Byung-Chul Han en su libro Expulsar la diferencialanza la idea de entender la igualdad como un instrumento de separación debido a que se busca constantemente encontrarse con un individuo o un grupo de individuos que compartan ideas, costumbres y maneras de vivir, este exceso de igualdad nos ciega en todo momento para entender la diferencia y endurece, también en todo momento, el fenómeno de la precariedad que estipula Butler.

Dicho fenómeno se caracteriza por la infravaloración de las vidas ajenas, para ser exactos, de ciertas vidas ajenas por considerarlas peligrosas, este fenómeno se alimenta del uso de la imagen como vehículo eficiente para romper el marco y perspectiva psicológica de aquellos que la sufren y perpetran.

 

 

Foto: vix.com

 

Nunca se han preguntado porque lloramos el holocausto y no a los casi 30 millones de rusos que murieron también en esa guerra, o más recientemente, porque nos rasgamos las vestiduras ante la situación de los niños migrantes en la frontera norte del país y no lo hacemos por la situación que viven los niños palestinos. Pues la respuesta es sencilla, existen imágenes claras de los niños enjaulados en la frontera norte, imágenes que han sido repetidas hasta el cansancio, las cuales nos permiten sentirnos cerca de la problemática. De manera obvia al no reproducirse tantas veces imágenes de aquellos otros niños, ignoramos su problemática y a últimas la justificamos por ser musulmanes o palestinos.

Es duro darse cuenta que la igualdad es un concepto creado para legitimar la violencia contra aquellos otros que no son como tú.

¿Se percatan de la configuración que dio lugar al espectáculo del fallecimiento de la pareja en cuestión? Ellos son la personificación de lo que resulta correcto en nuestra sociedad, nos hacen entender sus vidas como un asunto aspiracional, una manera correcta de vivir y conducirse.

Ni hablar de la geometría televisiva que todo esto arrojó, el raiting por los cielos en coberturas casi ininterrumpidas, convirtiendo un funeral en un circo de tres pistas.

 

Foto:  eleconomista.com.mx

 

Por otro lado esta la prontitud con la que el despliegue de fuerzas policiacas se dio, sin duda es digno de un film de Hollywood. Es risible la posibilidad de encontrar la causa del deceso y aún más aquella otra posibilidad de encontrar una justicia pronta y expedita. ¿Es contrastante no? Sí, lo es porque del otro lado están aquellas madres, hermanas e hijas que se apostaron frente a las instalaciones de la PGR solicitando alguna información de sus madres, hermanas e hijas desaparecidas, por mínima que esta sea. Ellas llevan más de un año y el despliegue de recursos no ha sido el mismo, no hay expertos extranjeros buscando respuestas para ellas.

Pero bueno, es natural y hasta una obviedad el trato que se le da al caso, es nada más y nada menos que la Gobernadora y el Senador, eminentes personajes de la sociedad poblana y como tal hay que dirigirse.

 

Foto: Twitter 

 

Tantos honores representan una afrenta directa a todas nosotros que sufrimos el largo camino de una justicia que no se mueve y por lo tanto no se puede sentir empatía ante una situación así, no se puede sentir nostalgia o compasión por alguien que no las mostró ante la oposición, no puede mostrárseles empatía mientras exista el recuerdo de la ley bala o el recuerdo de aquellas vidas sin valía para sus comodidades y privilegios.

El funeral con su parafernalia nos deja clara la división que les comenté el iniciar este análisis, insisto en que este espectáculo es un intento por reconocer a grandes alturas a los ejemplares próceres caídos en circunstancias lamentables.

En suma, la Gobernadora y el Senador constituyen una apología de la intolerancia, el asesinato y la ignominia. Dicho evento fue también un ejemplo de la violencia sistémica, esa violencia subjetiva que es aceptada tranquilamente por todos y que pone a cada cual en su lugar según el sistema. En esta violencia tan aceptada y tan sutilmente aplicada debemos cuestionarnos en todo momento el papel que desempeñamos dentro del juego de la precariedad, es menester cuestionarlo todo el tiempo para que no se nos haga un terreno común y normalizado entre nosotros.

En fin, nadie esperaba su deceso, pero todos esperamos que esa justicia que se ve en este caso específico sea aplicada en la misma forma para todos, lamentable y tristemente no es así pues pertenecemos a ese cúmulo de vidas que no merecen ser lloradas.

Feliz inicio de año a todos.



Jorge Luis Oliva

Nacido en el hospital Magdalena de las Salinas al norte de la Ciudad de México el día 6 en el último mes del sacudido año 1985. En algo parecido a una especie de sentencia de corte esotérico al estilo “año de nacimiento es destino”, su vida ha sido así, temblorosa y sacudida, llena de dudas y respuestas. Con el paso del tiempo y tras un crecimiento, algo desesperado, el sujeto por el que se escribe esta semblanza abrió su mente a los libros qu...Leer más

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