#Detrás de..., por Iván Lópezgallo



Foto: mxcity.mx

Iván Lópezgallo 16/04/2022   12:00 a. m. Opinion-






La Semana Santa y el día de muertos en el siglo XIX

Para Brenda, con amor.

 




Guillermo Prieto (1818-1897) es uno de los personajes más importantes del siglo XIX en nuestro país. No sólo salvó la vida del presidente Juárez en Guadalajara con su célebre frase de “los valientes no asesinan”, sino que formó parte de la generación que consolidó al proyecto de nación que, aún maltrecho, sobrevive hasta nuestros días; además de que se opuso a la intervención francesa, aunque en 1865, por diferencias con Juárez, abandonó al gobierno republicano y se exilió en los Estados Unidos, de donde volvió tras la caída del imperio. 

 

Guillermo Prieto en su vejez. Foto: libro Júarez, su obra y su tiempo, de Justo Sierra (1905).

 

Durante su carrera política, Prieto ocupó varios puestos en la administración pública, como el de ministro de Hacienda. Y seguramente lo hizo bien, porque el hermoso salón de Palacio Nacional en el que el presidente Andrés Manuel López Obrador hace sus famosas mañaneras lleva su nombre, a manera de homenaje.

Pero, como si sus méritos políticos fueran pocos, Prieto brilló como poeta, cronista, periodista y ensayista. Sus textos sobrevivieron al paso del tiempo y nos muestran cómo era la vida cotidiana en la época que le tocó vivir, enseñándonos que algunas cosas han cambiado poco en más de 160 años.

 

Semana Santa en Cuautitlán, de Primitivo Miranda. Imagen: mexicana.cultura.gob.mx

 

Por ejemplo, ahora que celebramos la Semana Santa, vale recordar que durante el siglo XIX la religión jugaba un papel estelar en la vida hogareña, por lo que de acuerdo con Prieto, en enero había "rifas de cantos y compadrazgos", mientras que:

 

En cuaresma función los viernes, confesiones, comuniones por intención y paseos con motivo de la Semana Mayor y sus procesiones.

Ejercicios, desagravios, romerías, posadas, Noche Buena, Nacimiento... ¡¡La mar!!.

 

Procesiones que más de siglo y medio después siguen realizándose, como vemos en un video grabado la mañana de este viernes santo.

 

Video compartido por la doctora Leticia Calderón Chelius

 

Pero volvamos al siglo XIX, ya que entre misas y ceremonias había tiempo para esbozar una que otra sonrisa por los involuntarios errores de los sacerdotes, como cuando uno de ellos exclamó en la misa de Viernes Santo:

 

En  el  nombre  del  Padre  y  del  Espíritu  Santo,  Amén...

Señores,  ¿qué  es  esto?  ¿he  olvidado  el  modo  de  signarse del  Cristiano? 

¡Sacerdote  infeliz! 

En  el  nombre  del Padre  y  del  Espíritu  Santo,  ¿y  el  Hijo?  ¡Ay  de  mí;  el hijo  ha  muerto  y  de  los  muertos  no  hay  quien  se  acuerde... Yo  sí,  mi  Dios!,  yo  sí,  y  vengo  a  inclinarme ante  el  sagrado  misterio  de  tu  muerte.

 

"¡Esto es delicioso!", escribió sobre el sermón del atribulado sacerdote nuestro crítico narrador, a quien pocas cosas se le escapaban.

 

El panteón de los Dolores (Iriarte, G., en El Mundo, noviembre de 1895). Imagen: scielo.org.mx

 

Guillermo Prieto también registró en Memorias de mis tiempos que durante el día de muertos, o difuntos, como se le conocía entonces:

 

La parroquia y el vasto cementerio es el lugar de reunión; apíñase la gente en remolino turbulento; el gentío se agrupa y se dispersa en busca de los sepulcros de los antepasados; encienden sobre el sepulcro las bujías, y ostentan sus ofrendas, que consisten en frutas, bizcochos, dulces, y a veces el refolicador aguardiente, que atiza el fuego lúgubre de los fieles.

 

Día de Muertos en Mixquic. Foto: laborada.com.mx
 

¿No encajan estas narraciones, sobre todo la última, con lo que hasta antes de la pandemia sucedía en muchos de nuestros panteones, como los de San Pedro Tláhuac y Mixquic?

Ojalá no sean imágenes que la pandemia se llevó...



Iván Lópezgallo

Periodista, escritor e historiador. Premio Nacional de Locución (2010), Premio México de Periodismo (2010 y 2017) y Mención Honorífica en el Certamen Nacional de Periodismo (2009), todos en Reportaje por TV. Autor de "El camino de Un guerrero.", "El que no espera vencer ya está vencido", "1863", Galletas amargas y llenas de gorgojos".

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