De Tae Kwon Do y más, por SBN Yuri LópezGallo



Foto: geografia.laguia2000.com

Yuri LópezGallo 14/04/2022   04:15 p. m. Opinion-






¿Dos Coreas?, la idea original fue de un samurái hace 425 Años.

1ª Parte

 

¿Sabías qué la idea de dividir a Corea en Dos no surgió en el Siglo XX, a finales de la Segunda Guerra Mundial, sino que originalmente nació en 1593, durante la Invasión Samurái a Corea? También conocida como “La Guerra de Imjin” o “La Guerra de Hideyoshi” o “Guerra Renchen”.




En 1592, Toyotomi Hideyoshi, el Kampaku (Regente) de todo Japón decidió que Japón debería conquistar el Sudeste Asiático, empezando por China y continuando hasta dominar la India, para esto, las fuerzas de Japón debían movilizarse al continente por la parte geográfica más cercana a las costas de Japón: Corea.

Es importante definir que Japón había sido pacificado después de muchos años de luchas internas. Lo anterior, generó un gran desarrollo militar en el Imperio del Sol Naciente.

Es muy importante recalcar que toda la sociedad japonesa estaba centrada en la Guerra, los señores feudales o Damyo, centraban toda la actividad de sus clanes en la actividad bélica. Aunado a la belicosidad de los señores de la Guerra en Japón, la entrada de armas de fuego, generada por el intercambio comercial con europeos (sobre todo portugueses) generó un cambio en las estrategias militares, al incluir los arcabuces como una de las armas principales de sus ejércitos.

Es importante destacar lo siguiente, Toyotomi había logrado (por la fuerza) pacificar los últimos resquicios de resistencia que sobrevivieron a su amo Oda Nobunaga, pero esa paz era demasiado frágil: Japón estaba conformado por una gran cantidad de clanes samuráis que había destinado los últimos siglos a la guerra, por lo tanto, era solo cuestión de tiempo que alguno de los Damyos se rebelará en búsqueda del poder.

Ante esta situación y lo inminente de la Guerra, Hideyoshi decidió que lo mejor para un pueblo de guerreros era ir a la guerra, pero esta vez no en medio de una revolución interna, sino en búsqueda de la ampliación territorial del imperio.

Este fue el contexto en que Toyotomi Hideyoshi decidió que Japón debía invadir China y posteriormente, la India.

Para esto, Japón comenzó una serie de platicas diplomáticas con la dinastía Choson, gobernantes de Corea, en ellas les solicitó a los coreanos el libre tránsito desde sus ejércitos por la península, con el fin de llegar por tierra a China y bajo el compromiso japonés de respetar la independencia de Corea.

Corea era en esos momentos, un Estado tributario de China, pueblo con el que compartían, además, una gran afinidad cultural.

En esos años, Corea a diferencia de Japón, había gozado de un largo periodo de paz, lo que les había permitido un florecimiento económico y cultural.

Los nobles y altos mandos del ejército de Corea no creían en las promesas de Japón de respetar su soberanía, Además, menospreciaban la capacidad bélica de los nipones, la cual no creían que fuera suficientemente fuerte para intentar una empresa tan grande. Lo anterior se desprendía de la idea de que los largos periodos de guerra en Japón habrían mermado su capacidad militar.

Fue así que Corea negó el paso al ejército de Japón por su tierra y notificó a los chinos sobre las pláticas y los planes de invasión japoneses.

Ante la negativa de los coreanos de permitirles el paso de manera libre, Hideyoshi dio la orden a sus generales: si Corea no nos permite el paso, entonces primero los conquistaremos a ellos y luego iremos sobre China (misma estrategia que utilizó a finales del siglo XIX).

Fue así como en 1592, inició la “Guerra de Hideyoshi”, los poderosos samuráis sorprendieron al confiado ejército coreano y aprovechando la falta de previsión, experiencia y desunión de algunos generales coreanos, los derrotaron en una sería de batallas que les permitió a los japoneses dominar la mayor parte de la península coreana.

Sin embargo, no todas fueron malas noticias para los coreanos, su primera gran victoria, la Batalla de Uiryeong, fue lograda gracias a los grandes esfuerzos de Gwak Jae-u, un patriota coreano del pueblo que organizo grupos guerrilleros con el fin de pelear con los samuráis y con el objetivo estratégico de romper las líneas de logística abastecimiento del ejército japonés.

Las crónicas de la batalla nos dicen que , Ankokuji Ekei era el líder de las fuerzas japonesas que buscaban cruzar el rio Nam, para esto, las fuerzas japonesas comenzaron a explorar el rio para buscar las partes más bajas y cruzar por ahí, para tal efecto, los samuráis marcaron las zonas más bajas del rio con estacas, mientras las fuerzas japonesas dormían para descansar antes del asalto a Uiryeong, los patriotas coreanos cambiaron las estacas y las llevaron a las zonas de aguas más profundas del rio, cuando al día siguiente los samuráis comenzaron a cruzar del rio, se encontraron en aguas profundas, en ese momento las fuerzas coreanas atacaron a los japoneses y después de causarles muchas bajas los obligaron a retirarse.

Otra figura muy importante en la defensa de Corea se dio gracias a la defensa que realizaron los famosos “monjes guerreros”, quienes eran expertos en artes marciales y tenían una deuda pendiente con los samuráis por la terrible matanza del “Asedio del monte Hie” realizada por las fuerzas del amo fallecido de Hideyoshi, Oda Nobunaga en 1571, donde fueron asesinados alrededor de 20,000 personas entre monjes y aldeanos.

Dentro de los poderosos monjes guerreros destaca la figura de Yeonggyu, quien organizó una poderosa fuerza militar, compuesta en su mayoría por monjes budistas. Aunque Yeonggyu murió relativamente pronto, durante la tercera batalla en la que participó, en septiembre de 1592, durante el asedio a Geumsan, que era defendida por Ankokuji Ekei, su nombre se mantiene dentro de los más grandes héroes coreanos de la guerra, En nuestros días. Existe un santuario en el lugar de la batalla para honrar a los patriotas muertos en Geumsan.

A lo largo de toda Corea, grupos de monjes guerreros comenzaron a hostilizar a los samuráis, quienes encontraron unos dignos rivales, expertos en artes marciales y con una voluntad inquebrantable.

De esta manera, las guerrillas de patriotas, los grupos de monjes y los resquicios del ejército de Corea comenzaron a obstaculizar la marcha de los samuráis hacía el norte.

China no podía quedarse al margen del conflicto, ya que era una amenaza real para ellos y fue así que miles de soldados de la dinastía Ming cruzaron el rio Yalu (frontera natural entre Corea y China) y se unieron a la guerra de defensa de Corea.

Nota importante: de estos intercambios militares nacieron los famosos manuales militares coreanos:

—Mooye Jebo (1598)

—Mooye Shinbo (1636)

—Mooye Do Bo Tonji (1759)

 

El más grande héroe de Corea en esta guerra, fue sin duda el almirante Yi Sun Sin. General de la Armada de Corea que se convirtió en la peor pesadilla de Hideyoshi, tanto así que el Regente de Japón dio la orden para que ninguno de sus generales se enfrentara a Yin Sun Sin en batallas en el mar abierto.

Aunque se le atribuye al almirante Yin la creación de los barcos tortuga, existen registros de la existencia de estos barcos antes de su llegada al mando de la armada coreana, la realidad es que Yin realizó adecuaciones a estos barcos que le permitieron derrotar y hundir a una gran cantidad de barcos japoneses. Se dice que las fuerzas de Yin Sun Sin fueron responsables de hundir más de mil barcos de Japón.

 

“Este tipo de embarcación contaba con una armadura cubriendo el techo de la nave, que protegía a marineros y remeros. Esta protección estaba formada por planchas de madera que impedían al enemigo abordar la nave. Por la boca de la cabeza de dragón en el frente se liberaban vapores y humos para ocultar al barco del enemigo. Además, contaban con poder de artillería, otorgado por una carga de 11 cañones por banda, dos en la popa y uno en proa. Su aspecto se asemejaba al de una tortuga, derivando de ahí su nombre. La propulsión de los barcos tortuga era generada por un conjunto de velas sobre el barco y por los remeros que se encontraban dentro de la nave”.
Gualda,Diego E. . "Kobukson: El barco tortuga".

 

De esta manera, las fuerzas japonesas fueron obligadas a retirarse hasta la parte mas al sur de la península, y la guerra se sumergió en un periodo de “impasse”. Ante la dificultad de la situación Japón se vio obligado a comenzar negociaciones de paz.

 

Continuará…

 

 

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Yuri LópezGallo

Licenciado en mercadotecnia por azar, especialista en publicidad por una beca, maestro en Administración porque ¿por qué no? , Doctorando en Educación por terquedad, Cinta Negra 6to Dan en Taekwondo por voluntad y crossfitero solo por gusto…

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