Cruz Azul: un dolor



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Genaro Bermúdez 20/12/2018   12:00 a. m. Deportes-Futbol






 

La reciente final del torneo del fútbol mexicano de primera división nos deja múltiples enseñanzas y una gran reflexión de vida. En esta ocasión, y sin dejar de lado las dificultades de la transición política que se nos presenta, nos llevamos de la mano una serie de sensaciones y emociones que nos dejan fuera de la tranquilidad; todos, menos los americanistas, esperábamos una final diferente, una final con un ganador azul, una final con esperanzas de cambio. Después de los análisis en la oficina, con amigos y familiares –que son los verdaderos expertos de fútbol--, nos llevamos a la navidad un subcampeón con desencanto y frustración; una fanaticada azul que esperaba un campeonato después de 21 años de sequía, se lleva un amargo sabor a derrota.




La incapacidad de la máquina celeste para ganar el torneo, dejó perplejos a los aficionados que esperaban una remontada y una actitud más agresiva, con la esperanza de, por lo menos, igualar el encuentro. Por el contrario, esta máquina azul se mantuvo con la displicencia futbolística más sorprendente y la anestesia táctica más efectiva, que provocó la falsa ilusión de la esperanza de los aficionados. Para nuestra sorpresa, la máquina no jugó a ganar, jugó con cautela, sin actitud y sin ambición; que fue el resultado de la mala estrategia de Pedro Caixinha. La máquina no jugaba y se mantuvo con la impasividad de un partido normal, sin entender que su historia estaba en juego, que su triunfo sería el mayor logro de su actualidad y el eco de los próximos años.

 

Foto: marca.com

 

El director técnico del equipo azul asumió la responsabilidad de lo acontecido, para asegurar que fue una equivocación en la estrategia planteada y que el próximo torneo se afrontaría con mayor responsabilidad. Sin embargo, la culpa se ha alejado de los jugadores, que no fueron capaces de reaccionar, que son los principales actores del juego y que demostraron falta de compromiso. La historia los marcará en los próximos años, les demandará la falta de actitud y el haber igualado la derrota del Clausura 2013 con el mismo rival. Permitieron que la gloria se les fuera de las manos, junto con la ilusión del cambio esperado.

La máquina dejó a sus aficionados sin esperanzas, los dejó sin la alegría de un campeonato, los dejó sin la ilusión de una época nueva. Afrontar la realidad de una mejor temporada es un presente muy desalentador, una actitud que recae en el aficionado, y no en los jugadores que cobran una gran cantidad de dinero por su profesión. El presente es de esfuerzo, de planeación a futuro; es una enseñanza que para cambiar la situación actual, lo mejor es comprometerse con su equipo. Las camisetas no juegan, los jugadores deben entender que los equipos logran campeonatos y que la historia no perdona. Ser recordado por un triunfo, es alegría para siempre; ser recordado por la derrota, es un dolor que no sana, que vuelve una y otra vez.



Genaro Bermúdez

Licenciado en Historia por la UNAM, y becario del programa de Alto Desempeño del años de 1998 a 200. Profesor con 16 años de experiencia y con cursos en diferentes universidades del país. Especializado en siglo XIX y XX, con enfoque en grupos y facciones políticas, identidad nacional y costumbres, tradiciones y cultura popular en México. También, especial atención en historia del fútbol mexicano.

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