¿Habrá una nueva edición de los ratoncitos verdes?



Foto: cerocero.com.mx

Redaccion 04/04/2022   07:48 a. m. Deportes-Futbol






 

Mientras el Tri realizaba un deslucido cierre de su patética eliminatoria con insulso juego ante El Salvador, Yon de Luisa y esposa; Gerardo Torrado e Ignacio Hierro, convencidos del éxito de su gestión, anticipaban satisfechos el viaje rumbo a Qatar para el sorteo. En tierras de jeques, sin ningún rubor, presumieron haber terminado el octagonal con igual número de puntos que Canadá, y resaltaron que por mera diferencia de goles quedaron en segundo lugar; asimismo, se pavonearon de estar en vías de aportar, como siempre, una de las más numerosas aficiones a la sede mundialista.




Una vez conocidos los rivales en la fase de grupos –Polonia, Argentina y Arabia Saudita–, y ya totalmente embriagados del ambiente festivo, los de pantalón largo se dijeron convencidos de que el Tri tiene opciones de avanzar… Ellos siguen en su burbuja, pero el público amante del futbol está desencantado y cierto de que los dirigidos por Gerardo Tata Martino, que en Doha retomarán el uniforme color esperanza que por décadas los caracterizó, están más cerca de reditar a los ratones verdes que de llegar al mítico quinto partido.

Quizás temeroso de complicar la salud de su ojo derecho, el Tata rehusó tender un puente hacia el admirable público que lo acompañó en el choque ante La Selecta. La gente tenía razones de sobra para desairarlo tras el horrible 0-0 frente a Estados Unidos, pero los más fieles ahí estuvieron y hubiese sido pertinente un gesto amable y conciliador del seleccionador, un saludo con los brazos en alto, la mano derecha en el corazón, una sonrisa… algo que zanjara el abismo. Pero prefirió irse serio, hosco e ignoró la invitación de algunos jugadores. El divorcio sigue firme.

Debajo de la alfombra quedó el cochinero de la fase de clasificación, los deplorables juegos, la grave falta de contundencia de los atacantes, la desgastada formación 4-3-3 sin variantes a la que se aferró el cuerpo técnico, los gritos homofóbicos y todo aquello que por momentos hizo presagiar lo peor. Se llegó a hablar con insistencia de un plan B, el canto de las sirenas llegó a endulzar el oído de Miguel Piojo Herrera, quien se dijo listo para desprenderse de Tigres y entrar al quite, lo que le generó numerosas críticas. Todo un show plagado de comicidad que de pronto se hizo humo.

De nuevo está la parcialidad optimista que se aferra a la sobada idea de que el jugador mexicano se crece ante los rivales de renombre y poderío –tipo Argentina–, y le da pereza el inframundo de la Concacaf; hay otros, como el Cuau Blanco, que ven un Tri carente de líderes y advierte que la gesta reclama fajarse los pantalones… Mayo será un mes de ardua preparación, aunque antes habrá que conocer la suerte del ojo derecho del Tata Martino, y si hay dudas, entonces, como dijo el Piojo, que dé un paso al costado. ¿Habrá una fórmula que reditúe lo mejor para ambas partes?

Curiosa la postal que tiene el mundo de los aficionados mexicanos. Por un lado son los mal educados, rijosos, homófobos y rebeldes a los que hay que sancionar, vetar, multar y credencializar; por otro, son el alma de los mundiales, los que acuden a derrochar dinero y alegría, ponen el folclor, música y colorido en África, Brasil, Rusia o Qatar, todo ello por el placer de ser, sin la ilusión de que su equipo alguna vez gane algo importante… ¿Será por eso que quieren al Vasco Aguirre en España?, siempre lo contratan equipos de medio pelo y él los deleita enseñando el rico lenguaje soez de la tierra que lo vio nacer.

Sentido adiós para el técnico Hugo Hernández. Será recordado por la gran dupla que integró con Ricardo Ferretti… Marcelo Flores, juvenil jugador del Arsenal reclama con goles un lugar en el tricolor… El negocio manda y las Chivas posponen su partido de la fecha 12 para priorizar un concierto musical… En esta liga de risa, el Toluca y el América ya son aspirantes al cetro… A la seleccionadora Mónica Vergara no le importa que Charlyn Corral esté entre las goleadoras del torneo, ni la ve ni la oye.

 

Marlene Santos Alejo | La Jornada