La República de las letras, por Humberto Musacchio



Foto: eleconomista.com.mx

Humberto Musacchio 29/03/2022   11:14 a. m. Opinion-






Rusia no fue invitada a la FIL de este año...

 

Seguramente por temor a que no vinieran editoriales de Estados Unidos y Europa, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara optó por no invitar este año a Rusia. De ese modo, una institución tan relevante como la FIL, que se sostiene en buena medida con recursos públicos, al plegarse al boicot dictado por Washington, priva a los mexicanos de libros rusos. De este modo se anota otro éxito la tradición estadunidense de censura que se remonta a los días del Mayflower, cuando el poeta Thomas Morton de Merrymount fue perseguido por componer versos “lascivos”. Esa tradición se extendió a lo largo del dominio británico sobre el vecino del norte, que ya independiente ha cultivado la censura, pues desde 1830, el correo de EU prohibió el envío de materiales antiesclavistas. En 1873, el Congreso aprobó una ley contra el comercio y la circulación de “literatura obscena y artículos de uso inmoral”, lo que para el servicio postal todavía se halla vigente. Durante las dos guerras mundiales estuvo en vigor una severa censura, y antes y después han sido célebres las prohibiciones que pesaron sobre las obras de Henry Miller o el Ulises de James Joyce.




 

El macartismo y sus secuelas

Durante la era macartista, la gente ligada al cine fue objeto de persecución, juicios amañados, cárcel o exilio. En 1954 se llegó al extremo de quemar las obras de Wilhelm Reich por orden oficial. Pero el asunto no paró entonces. William Clinton emitió una Ley de Protección Infantil en Línea que, según sus críticos, reducía “internet a lo que es apropiado para un niño de seis años”, ley que, por fortuna, no llegó a cobrar vigencia. Los gobiernos republicanos y los demócratas (incluido el de Barack Obama) han impuesto diversas formas de censura, especialmente durante las guerras de agresión que emprende el gobierno de la llamada Unión Americana. De modo, pues, que nada tiene de extraño que ahora se ejerza la censura contra creadores e intérpretes rusos. Lo más lamentable para el propio Estados Unidos es que actualmente hay toda una campaña de la ultraderecha de ese país para censurar, prohibir o excluir de las bibliotecas públicas las obras “dañinas” para EU, lo que incluye libros de Huxley, Steinbeck, Orwell, Toni Morrison e Isabel Allende. En fin, que se pone en entredicho la libertad de expresión, consagrada por la primera enmienda, pero seriamente limitada por las más peregrinas consideraciones.

 

Posgrados, fracaso de la educación pública

María Elena Álvarez-Buylla informó que 64 por ciento de los alumnos de posgrado están inscritos en universidades privadas. La directora del Conacyt ofreció una conferencia en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, sede de la UNAM, donde dijo que bajo los gobiernos neoliberales las universidades particulares se dieron en crear posgrados, “muchos de ellos impulsados por criterios de rentabilidad financiera, modas y coyunturas artificiales” mientras que en la educación superior de carácter público se descuidaban “áreas de conocimiento prioritario y estratégicas para el desarrollo científico y tecnológico”.

Pues sí, porque en la noche negra del neoliberalismo, la educación pública sufrió un deterioro notable, tanto, que muchas familias, aun a costa de grandes sacrificios, optaron por mandar a sus hijos a escuelas privadas. Por supuesto, hay instituciones particulares muy respetables, pero al crecer la demanda, brotaron como hongos las universidades patito, mismas que cobran como si de veras ofrecieran una formación de calidad. Paralelamente, en las universidades públicas, se fomentó o al menos se observó con indiferencia el surgimiento de mafias académico-administrativas, así como un sindicalismo corrupto y generador de ineficiencias, todo lo cual llevó a la esclerotización del conocimiento.

 

hum_mus@hotmail.com

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El Fistol del Diablo agradece y reconoce al autor, quien como una forma de apoyar al periodismo independiente permite que sus textos aparezcan en nuestro portal. Publicado originalmente en Excélsior


Humberto Musacchio

Ejerce el periodismo desde 1969. Fue jefe de las secciones culturales del El Universal y Unomásuno, y jefe de redacción de este último diario; subdirector de La Jornada, director de Comala, suplemento cultural de El Financiero, y director de las revistas Kiosco y Mira. Es autor de tres libros de crónicas: Ciudad quebrada (1985), Hojas del tiempo (1993) y Urbe fugitiva (2002), así como del Diccionario enciclopédico de México, apareció en cuatro t...Leer más

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