#DesdeLaAcademia, por Verónica Zárate Toscano



Verónica Zárate Toscano 18/10/2021   06:19 a. m. Opinion-






Felipe Cazals

 

La madrugada del 17 de octubre de este 2021 se fue otro grande, pues falleció el cineasta Felipe Cazals. El 15 de marzo de 2007, en la Cineteca Nacional, se inauguró una retrospectiva suya con motivo de la entrega de la Medalla al Mérito Cinematográfico Salvador Toscano.




En esa ocasión, a nombre de la Fundación Carmen Toscano, pronuncié un discurso, del que incluyo un fragmento: “Por más que los historiadores nos hayamos ocupado de rescatar del olvido al pasado, nuestras páginas se vuelven insuficientes ante escenas reales e inolvidables como las capturadas en Memorias de un Mexicano por mi abuelo Salvador Toscano. Tratamos de reconstruir la historia apoyándonos en testimonios reales. Pero existe otra manera, a través de la ficción, que también logra recrear el pasado. Cuando el espectador tiene en la pantalla aquel ropero con las distintas patas de palo usadas por Antonio López de Santa Anna, puede formarse una idea de ese personaje que, a decir del propio Felipe Cazals, estaba «escondido en el cajón de la historia».

Y es que a Cazals también le ha interesado el pasado y puedo decir que tiene dos maneras de abordarlo: mediante la realización de obras cinematográficas de tema histórico, como «Emiliano Zapata», «Aquellos años», «La Güera Rodríguez», «Kino» y «Su Alteza Serenísima», y a través del tratamiento de sucesos de muy reciente acontecer, de historia inmediata que, al ser llevados a las pantallas, se convierten en otro testimonio más de una época.

Modestamente Cazals considera que nunca se ha propuesto convertirse en cronista de una época. Sin embargo, a su manera, ha buscado hacer una historia filmada, desde los personajes que, con o sin simpatía, han llamado la atención por su belleza o fealdad, por su cinismo y crueldad, sus mentes abiertas o cerradas, su caridad o malevolencia, personajes muy reales, de esos que nos encontramos día con día. Cazals se ha alejado de las historias oficiales, ha sido un acucioso crítico del sistema político y ha puesto el dedo en la yaga de una sociedad cruel.

Quién no recuerda las escenas de ternura de la «tía Isabel», las sangrientas de «Canoa», la crueldad de «Las Poquianchis», la seducción de «la Güera Rodríguez», la pasión de «las Cucas», el horror de «los motivos de Luz», la manipulación de Santa Anna, las ineficiencias del sistema carcelario atrapadas en «El Apando», la dignidad de «Digna Ochoa», el reflejo del abuso del poder en la pulquería «Las vueltas del Citrillo» y otras muchas más que forman parte de nuestro imaginario y que pertenecen a nuestra memoria histórica”.

Días después, dentro de la ceremonia de entrega de los Arieles, en el Palacio de Bellas Artes, mi mamá Enedina Toscano de Zárate le hizo entrega de la “Medalla Salvador Toscano”, ceremonia que siempre recordaremos con cariño. Descanse en paz…



Verónica Zárate Toscano

Doctora en Historia por El Colegio de México. Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores. Desde sus primeras investigaciones ha abordado el estudio de la prensa en el periodo de la Independencia, tanto en México como en España. De igual manera se ha interesado por la historia de las mentalidades y de la vida cotidiana. Profesora–investigadora del Instituto Mora.

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