Rueda el balón, por Genaro Bermúdez



Foto: carlosmartinhuerta.com.mx

Genaro Bermúdez 09/09/2021   06:33 a. m. Opinion-






La selección mexicana: Amarrados o libres.

 La selección mexicana de futbol se encuentra disputando las eliminatorias para asistir al mundial de Qatar 2022, en la que marcha como el líder del grupo con 7 puntos. Estará enfrentando a las selecciones de Panamá, Canadá y Honduras, en los siguientes partidos, dos en casa y otro de visita. Hasta el momento, y retomando las impresiones de los comentarios de los especialistas de radio, televisión y diarios de circulación nacional, se reservan los ánimos triunfalistas y prefieren ser moderados en sus expectativas de la escuadra nacional. Para muchos --y con mucha cautela—la dirección técnica de Gerardo “el tata” Martino se ha vuelto temerosa, tímida, conservadora y defensiva; lo que ha derivado en una crítica ácida en su falta de creatividad y “variantes ofensivas”. Sin embargo, las dificultades en la generación de jugadas ofensivas y la llamada “contundencia” son los temas comunes de análisis y disgusto.

 




Imagen: mediotiempo.com

 

Otro de los puntos flacos de la selección es la falta de solides en la zaga defensiva y en la facilidad que tiene los contrarios para llegar al marco nacional y generar peligro; con la selección de Jamaica se complicó el triunfo con una escuadra caribeña debilitada y que los hizo ver mal por momentos. La falta de goles y la debilidad defensiva se unen al veto de algunos jugadores que ayudarían en estos momentos de incertidumbre y de sequía de goles; el “Chicharito” y Carlos Vela ya no existen en la órbita del “Tata” Martino para ser los atacantes de la selección.

Y es en este punto de la indecisión, en la del delantero que le debe dar los goles a la selección que, sin otorgar culpas, la imagen del nacionalizado mexicano Rogelio Funes Mori, se encuentra en el centro de la crítica y de los cuestionamientos a su capacidad goleadora. Los equipos de futbol son un conjunto de hombres y mujeres que dependen de unos y de otros para lograr el triunfo; nadie puede jugar solo, nadie mete goles sin la ayuda de sus compañeros, nadie es tan “grande” en el terreno de juego como para dejar de apoyarse, o no realizar paredes, y golear al equipo contrario. ¿Por qué atacar a un delantero que se brinda en el campo de juego? La respuesta está en no entender que los equipos se forman de varios jugadores y de la creación de jugadas en el partido; en que un jugador –sea nacional o extranjero—depende de sus compañeros para meter goles; de 8 llegadas al arco contrario, se pueden meter dos o tres, de tres llegadas las probabilidades de meter un gol son mínimas.

 

Imagen: elcomercio.pe

 

¿Sería diferente con un jugador nacional? ¿Javier Hernández logaría anotar más goles? ¿qué delantero necesitamos para meter goles a montones? No lo sabemos, no lo vamos a saber y –más triste para nosotros—no nos dejan decidir a quién llevar. Un delantero nacional está en el equipo, Henry Josué Martín Mex, que ha dejado ver que tiene gol y que puede ser el titular en esa posición; el “Chicharito” no está jugando, no puede venir a jugar; otro delantero nacional con la calidad para competir en la delantera, no lo tenemos por el momento; así es la realidad de nuestro equipo nacional.

En mi opinión personal, el problema está en la generación de jugadas y en la probabilidad de los delanteros para poder rematar a la portería contraria. Si se generan 9 llegada podríamos esperar dos o tres goles por partido. Si vemos a los jugadores que realizan las jugadas en la media cancha, no tenemos a los más creativos; así con toda la crudeza que se percibe. Por tanto, los delanteros se vuelven jugadores que “bajan” a buscar balones, que se “sacrifican en la recuperación del balón, que son “solidarios” con el esfuerzo de los compañeros. Es así que, la mayoría de los aficionados están esperando que el delantero salve al equipo completo y que se vuelva el “matador”, el “Killer”, para convertirse en el héroe de todos.

 

Imagen: peru.com

 

Las indicaciones de la dirección técnica se vuelven determinantes, en las cuales los equipos también juegan, también tienen su estrategia y ejercen presión a los verdes. Por eso propongo que cuenten la generación de juego ofensivo, que vean los pases fallados y las faltas que cortan las llegadas de los mexicanos, para entender que el rival cuenta en la estrategia. Es más complicado contar y analizar, que pedir y soñar con imaginarios utópicos. La estrategia que “amarra” o “libera” a los jugadores, para atacar o defender, es lo que vemos en el accionar del partido. Como dijo el filósofo urbano: Si sí, pus sí; si no, pus no.



Genaro Bermúdez

Licenciado en Historia por la UNAM, y becario del programa de Alto Desempeño del años de 1998 a 200. Profesor con 16 años de experiencia y con cursos en diferentes universidades del país. Especializado en siglo XIX y XX, con enfoque en grupos y facciones políticas, identidad nacional y costumbres, tradiciones y cultura popular en México. También, especial atención en historia del fútbol mexicano.

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