#DesdeLaAcademia



Verónica Zárate Toscano 29/08/2021   08:53 p. m. Opinion-






Entre crinolinas


Los quince años son la presentación en sociedad de las niñas. Destaco la presencia de las crinolinas, que algunas de ustedes reconocieron, tal vez por haberlas usado o padecido.

Esta prenda de vestir, o complemento de moda, surgió a mediados del siglo XIX en Europa. La emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III las puso muy de moda durante el segundo imperio francés. Se trataba de una amplia estructura rígida, en forma de jaula, hecha con aros de acero, y fue diseñada para sostener las enaguas o los amplios vestidos.




A pesar de su rigidez, permitía el movimiento pues se balanceaba cuando las damas caminaban con ella. Seguramente se padecían ciertas incomodidades al quererse sentar, o cruzar por una puerta, o subirse a un vehículo o incluso podrían ser peligrosas si sus portadoras se acercaban al fogón o a la chimenea pues podrían provocar un incendio. Pero entre nosotras, al menos a lo que yo me acuerdo, no solían ser tan grandes ni se usaban diariamente sino únicamente en ocasiones especiales. Y son una prenda fundamental para lucir los vestidos en las celebraciones de los quince años.

Pero ¿no les llama la atención que la imagen se desarrolle en mi Parque y no afuera de alguna iglesia o alguna casa o algún salón de fiestas? El dictado de la moda, la costumbre, establece, para muchas de las festejadas, sacarse una serie de fotos en determinados lugares.

Por ejemplo, en tiempos a.c. era común, sobre todo los sábados por la tarde-noche, ver varias limusinas “Hummer” estacionadas en la glorieta del Monumento a la Independencia, ya que la festejada, sus amigas y chambelanes, se iban a sacar fotos en las escalinatas del monumento.

Puedo apostar que en muy pocas de esas fotos salía el “Ángel” o más bien Ángela, o el Padre Hidalgo. Pero era la moda ir ahí. Sin embargo, hace muchos meses que el monumento está bardeado y a la columna apenas le retiraron los andamios con los que trabajaron los que lo restauraron. Pero siempre hay otras opciones, y en estos tiempos de encierro lo que he podido ver es que el parque se ha vuelto el escenario fotográfico ideal para la ocasión.

No puedo constatar si antes o después de la foto se hacen las grandes pachangas, pero imagino que sí, porque dudo que tanto atuendo sea solo para la foto. Hay que festejar, como se debe, los “quince años de Espergencia”, como diría Chava Flores y ojalá lo hagan con todas las medidas sanitarias que se requieren. Pero al aire libre, para sacar las fotos, se necesita todo un equipo que ayude a la transformación de la quinceañera, que no tiene pudor en colocarse la crinolina y el resto del atuendo al lado del coche o junto al espacio seleccionado como escenografía.

Y las parientes corren de aquí para allá con crinolinas, ramos, zapatos, accesorios, además de que ayudan a que no se ensucie tan elegante y, sí, colorido atuendo. Y fundamentales son los fotógrafos con todo su equipo que sugieren las poses, usan los difusores de luz para que el rostro quede bien iluminado y creen que son los únicos que capturan esas imágenes. No cuentan con que VeroMafafa está presta con su zoom para, también, preservar esos momentos tan especiales…



Verónica Zárate Toscano

Doctora en Historia por El Colegio de México. Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores. Desde sus primeras investigaciones ha abordado el estudio de la prensa en el periodo de la Independencia, tanto en México como en España. De igual manera se ha interesado por la historia de las mentalidades y de la vida cotidiana. Profesora–investigadora del Instituto Mora.

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