#DesdeLaAcademia



Verónica Zárate Toscano 15/08/2021   12:00 a. m. Opinion-






Más de Spivis

 

Inevitable seguir hablando de Spivis, motivada por los Juegos Olímpicos y casi cualquier deporte. Pero quiero referirme a un aspecto no únicamente deportivo sino familiar. Permaneció soltero toda su vida, pero eso no impidió que mis papás encontraran en él las cualidades necesarias, como ser generoso y “consentidor”, así que lo escogieron para ser el padrino de mi hermano.




La primera foto nos muestra a los cinco Zárate con los amigos “El Gordo” y Marie, y a Spivis recargándose en su ahijado. Éste recuerda varias anécdotas, como, por ejemplo, que cada viaje regresaba con una banderola para la colección que iba incrementando cada vez más, y usándolas para tapizar las paredes de su cuarto. Pero, sobre todo, tenía muy en cuenta que Chavo era fanático del futbol.

Así que, cuando en 1962 fue a la séptima Copa Mundial de Futbol en Chile, le consiguió un autógrafo de Antonio “La Tota” Carbajal, portero de la selección mexicana. Lo de menos es que México haya quedado en el lugar número 11 de 16 equipos participantes; lo más importante es que hizo a Chavo muy feliz. Él también recuerda ese aire siempre bromista que solía tener.

Spivis instauró una rutina dominical de la que yo también alcancé a participar. Solía ser invitado frecuente en nuestra casa y, después de los alimentos, llegaba el momento de salir a dar “la vuelta a la manzana”, paseo que incluía la compra de cuanto dulce o chuchulucho quisieran los “niños”. Chavo recuerda que, si las salidas eran después de la lluvia, con cualquier pretexto hacía que él y Yayo se pusieran bajo un árbol y entonces Spivis agitaba las ramas para mojarlos, pero yo no recuerdo haber regresado mojada a casa. El caso es que él mismo inmortalizó ese paseo con la caricatura que incluyo.

Cada cumpleaños o navidad, en vez de algún regalo, nos daba un sobre bellamente ilustrado, con algunos papelitos valiosos dentro. Y otro aspecto importante es que, durante unos años, vivió en el edificio que albergaba la Arena México. Su dueño era Salvador Lutteroth y se inauguró en 1954. La vivienda de Spivis estaba en la parte más alta y tenía una puerta secreta que llevaba a la parte superior de las gradas, así que podía fácilmente introducirse en cuanto evento se efectuara ahí, ya fuera de lucha libre, box, etc.

El recinto también realizaba otro tipo de funciones como las del Circo Atayde o del Holiday on Ice. Y Spivis no sólo nos invitaba a “colarnos”, sino que nos conseguía boletos para entrar a algunas funciones. Así que, muy chica, fui varias veces a deleitarme de los espectáculos. Como muestra, va esta foto en que mi Mamá y yo estamos más pendientes de posar para el fotógrafo, mientras mi Papá y Spivis están atentos a la función… y mi sonrisa demuestra que a mí también me consentía el padrino, el periodista, el caricaturista…

 



Verónica Zárate Toscano

Doctora en Historia por El Colegio de México. Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores. Desde sus primeras investigaciones ha abordado el estudio de la prensa en el periodo de la Independencia, tanto en México como en España. De igual manera se ha interesado por la historia de las mentalidades y de la vida cotidiana. Profesora–investigadora del Instituto Mora.

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