De Tae Kwon Do y más, por SBN Yuri LópezGallo



Samurais fotografiados cerca de 1900. Foto: thesun.ie

Yuri LópezGallo 11/08/2021   09:28 a. m. Opinion-






El valor de la palabra

 

Dicen que a las palabras se las lleva el viento y que papelito habla, sin embargo, no siempre fue así.




Anteriormente la palabra de una persona era respondida con el honor, el cual era respaldado por el honor de toda su familia, es por ello que, para nuestros antiguos, el valor de la palabra es tan o más importante que un contrato.

En el Camino del guerrero, cuando un alguien daba su palabra empeñaba su honor y por eso el “decir” era equivalente al “hacer”:

“Nunca digas con tu boca algo que tu corazón NO está dispuesto a realizar”.

Faltar a la palabra o a una promesa era equivalente a perder el honor y un guerrero valoraba su honor con su propia vida.

Así se define el honor en el Bushido:

Honor, Meiyo (名誉). Solo existe un juez para tu honor y ese eres tú mismo. El honor es la más importante de las virtudes de un samurái y éste dependerá de todas sus acciones y omisiones. El honor es el propio reflejo del guerrero. Puedes ocultarte de todos, pero nunca podrás ocultarte de ti mismo. Cuando un samurái pierde su honor, la única forma de recuperarlo es por medio de la ceremonia del Seppuku.

Todos los artemarcialistas y sobre todo los maestros deberíamos comportarnos con el honor como base de todos nuestros actos:

Lo que digo lo cumplo, ¿no lo puedo cumplir? No lo digo.

En el Taekwondo, el comportamiento de todos los practicantes debería regirse por sus “Cinco Preceptos”:

 

Integridad 염치

Cortesía 예의

Autocontrol 극기

Perseverancia 인내

Espíritu Indomable 백줄 불굴

 

La integridad es una cualidad y un valor, se refiere a la entereza moral que obtiene una persona al comportarse de manera permanente con honradez, rectitud y honestidad, es decir, de acuerdo a los valores que enaltecen a ser humano.

La integridad y el honor van de la mano. Una persona que descansa su honor en su integridad es alguien en quien se pueden confiar.

El Do, el Camino, hace referencia a una manera de comportarse, siempre dentro de los valores, es por ello que la integridad y el honor son elementos inseparables en la vida y el comportamiento del artista marcial (o de cualquier persona) que busque vivir en el Camino.

Vivir en el Camino es estar en paz consigo mismo, en armonía con la sociedad y en balance con el universo y con Dios.

Lograr lo anterior no es nada fácil, esa es precisamente la batalla diaria de un guerrero, poder vivir de acuerdo a sus valores y a sus creencias, el arte marcial es entonces una herramienta para a través de nuestro cuerpo poder moldear la mente y vivir una vida virtuosa y honorable.

Cuando la gente perdió el valor de su palabra nacieron los contratos... y con ellos la triste y necesaria frase de nuestros días: “papelito habla”.



Yuri LópezGallo

Licenciado en mercadotecnia por azar, especialista en publicidad por una beca, maestro en Administración porque ¿por qué no? , Doctorando en Educación por terquedad, Cinta Negra 6to Dan en Taekwondo por voluntad y crossfitero solo por gusto…

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