SMGE Tehuacán, por Antonio Tenorio Adame



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Redaccion 06/08/2021   07:47 p. m. Opinion-






Tenochtitlan (1 de 13)

Por: Antonio Tenorio Adame


 
HOMENAJE: A unos días de cumplirse medio mileno del crimen de la Gran Tenochtitlan inicio la serie de reflexiones conmemorativas en honor de quienes murieron y sobrevivieron en la lucha heroica u defensa del Centro urbano (¿) más evolucionado de la civilización originaria de ese nuevo continente.  Este hito histórico dio inicio al surgimiento a tres siglos de dominación colonial por la Corona española.




Será este un examen histórico narrativo, donde se pretende encontrar los hilos conductores de razones y sentimientos, al mismo tiempo de carácter analógico que permita establecer los paralelismo de otras latitudes y culturas que sufrieron el embate entre la civilización y barbarie, a semejanza de un parto doloroso que da luz a un nuevo ser.  

Tenochtitlan se fundó el 20 de junio de 1325 y se destruyó el 13 de agosto de 1521.

Sus orígenes se remontan a la peregrinación de los siete pueblos peregrinos guiados por Tenoch quien ese día 20 de junio de 1325,  al caminar en una isleta del Valle de Anáhuac descubrió entre los tules a una águila devorando una serpiente, por lo que proclamó que era la señal divina donde debían asentar su poblaciones.

Tenochitlan fue criminalmente asesinada el 13 de agosto de 1521 por una expedición militar europea unidos con una alianza de pueblos naturales, al mando de Hernan Cortés, fue la culminación de un sitio a una de las Ciudades más bella de siempre, cuyo inicio se establece para algunos a partir del 26 de mayo y para otros el 24 de junio del fatídico año de 1521, en las fuerzas militares y población civil, combatió por igual sin fatiga hasta la extenuación y el delirio.

En Tenochitlan se combatió hasta el último aliento, sin rendirse jamás como también ocurrió en Numancia,  Cayó si,  pero no fue vencida, y a diferencia del pueblo que prefirió el suicidio como acto heróico supremo de conservar la dignidad a costa de la vida, los mexicas también dieron al enemigo esa prueba de valor que es conservar el derecho a morir por el vencedor sin que sea reconocida su superioridad ni su triunfo.

El 13 de agosto de 1521 entre la bruma de la mañana el capitán español Garci Holguin apresó la barca donde navegaba el último rey mexica, Cuauhtémoc, quien acepto su captura con deseos de evitar al pueblo mayor sufrimiento. Sin embargo la ciudad tuvo un fin más trágico aun dentro de la derrumbe hasta llegar al extremo de su desaparición.

 

Las ciudades desaparecidas

En la actualidad vivimos un mundo desapariciones de nuestros seres cercanos o amados, son ecos dolientes de herencias de espanto del pasado que se vuelve presente.
A través de la historia, Tenochitlan no es la única ciudad que desapareció por la molicie de la ambición y el odio, en el transcurso del devenir de los pueblos y el asedio del dominio de los imperios se ha dejado la huella de otros pueblos que sufrieron el artero crimen de su destrucción, en consecuencia también victimas  del despojo y sujeción con la perdida de su libertad.

En esa línea del tiempo de barbarie se inscriben viejas y remotas ciudades asi como también modernas urbes, entre las primeras se mencionan algunas como Cartago, Israel, Numancia, entre otras más.

Se trata de una cadena infatigable de convertir la grandeza de la labor humana en cenizas y ruinas hasta el presente en los centros urbanos europeos durante la Segunda Guerra Mundial, Lidice, Guernica, Berlín o bien del oriente asiático en Hiroshima y Nagasaki, sin dejar de mencionar la estrategia militar de tierra arrasada contra guerrilla de la guerra de Vietnam o de la estrategia del Plan Cóndor en la América Latina que significó incendiar las aldeas campesinas para aislar las guerrillas.

La mirada del mundo sigue buscando sin encontrar la Gran belleza de Tenochitlan donde se renacen aquellas ciudades que también quisieron desaparecerlas sin que la memoria de la humanidad dejara de nombrarlas.