¿La historia de estos Juegos Olímpicos?



Los campeones festejan. Foto: ntn24.com

Redaccion 08/08/2021   11:22 a. m. Deportes-De todo un poco






La noticia lo resaltó mucho: algo así no pasaba desde hace más de un siglo.

Una increíble final olímpica de salto de altura en Tokyo 2020 terminó con Mutaz Essa Barshim de Qatar y Gianmarco Tamberi de Italia obteniendo medallas de oro.




Después de una competencia agotadora de dos horas, ambos quedaron empatados. Pero en un momento de nobleza competitiva, acordaron compartir el título, lo que provocó grandes celebraciones.

Tanto Barshim, de 30 años, como Tamberi, de 29, finalizaron con saltos de 2,37 metros y no tuvieron intentos fallidos hasta que quisieron superar los 2,39.

Después de tres fracasos cada uno a esa altura, un oficial olímpico primero les ofreció un desempate para decidir el ganador.

"¿Podemos tener dos oros?", preguntó Barshim.

El oficial asintió y los dos atletas se dieron la mano y gritaron de alegría.

"Lo miro, él me mira y lo sabemos. Simplemente nos miramos y sabemos, eso es todo", dijo Barshim.

"Es uno de mis mejores amigos, no solo en la pista, sino fuera de la pista. Trabajamos juntos. Este es un sueño hecho realidad. Es el verdadero espíritu, el espíritu deportista, y estamos aquí transmitiendo este mensaje", añadió.

 

 

Histórico

Ambos hicieron historia: fue el primer podio olímpico conjunto en atletismo desde 1912.

Maksim Nedasekau de Bielorrusia se llevó el bronce, también saltó a 2,37 metros, pero tuvo más intentos fallidos en toda la competición.

Tamberi y Barshim se abrazaron antes de empezar a correr para celebrar con sus entrenadores y compañeros de equipo, flameando sus respectivas banderas.

Barshim puede agregar la medalla de oro a sus consecutivos títulos mundiales y es el ganador de la segunda medalla de oro olímpica de Qatar, después de que el levantador de pesas Fares Elbakh ganó la primera el sábado en la categoría masculina de 96 kg.

Tamberi todavía estaba celebrando en la pista cuando su compatriota Lamont Marcell Jacobs corrió a sus brazos, tras su sorpresiva victoria en la final masculina de los 100 metros.

 

 

La historia que hay detrás

Ni Barshim, ni Tamberi han podido disfrutar demasiado en este último ciclo olímpico. Las lesiones han visitado a los dos atletas y las dudas por parte de ambos han han sido mayores que las alegrías.

Pero todas las penas parecen haber desaparecido con el resultado de una competición que quedará para la historia. Dos rivales directos, dos ganadores natos, dos atletas y dos amigos poniendo en práctica lo que debe ser el espíritu olímpico y dando una lección de valores al mundo.

Y es que todo empezó poco antes de los Juegos de Río 2016. El saltador italiano logró su marca personal, 2,39 metros, y vivía el mejor momento de su carrera. Parecía estar señalado para llevarse el oro de Brasilcuando el destino tenía otro camino preparado para él. En Mónaco se rompió el tobillo y lo que todo era éxito se volvió borroso.

Una escayola se convirtió en el elemento inseparable de Tamberi mientras se esfumaba una ocasión inmejorable para pasar a la historia del atletismo. Los momentos para el transalpino fueron más que complicados, regresó a saltar tiempo después en París y no fue capaz de pasar del primer salto. Mientras el propio saltador daba vueltas a la cabeza sobre su futuro, fue Barshim el que ayudó a su máximo rival. "Necesitas tomarte tu tiempo, reducir las expectativas y trabajar por ti mismo, no por las expectativas de los demás", le dijo a su compañero en una de las charlas.

Así fue, Tamberi comenzó a hacer más caso al qataría que a la opinión pública, se centró en estar bien consigo mismo y cuatro días después alcanzó una marca de 2,28 en Budapest. Su vuelta estaba más cerca.

Pero si el campeón olímpico italiano no ha tenido unos años fáciles, Barshim tampoco ha disfrutado de la mejor cara del deporte durante los últimos meses. Tras conseguir la plata en Londres y en Río de Janeiro se marcó como objetivo el oro de Tokio, pero la vida le iba a obligar a dar un rodeo hasta una nueva medalla. Una rotura de ligamentos del tobillo le hizo frenar en seco su preparación para la cita olímpica de Japón.

La rivalidad entre los dos mejores saltadores del momento se ha alterna con una gran amistad. Ambos han compartido directos en Instagram durante el confinamiento provocado por la pandemia y en ellos llegaron a comentar la posibilidad de subir los dos a lo más alto del podio. Finalmente, dicho y hecho. Dos medallas olímpicas para dos olímpicos con mayúsculas.

 

Con información de BBC News y Marca.