#DesdeLaAcademia



Verónica Zárate Toscano 13/05/2021   12:00 a. m. Opinion-






Bajo tierra

 

Estamos en el año del bicentenario y del quinto centenario y de los siete siglos y de una forma de hacer historia y rescatar la memoria bastante peculiar. Para “acercarnos al pasado”, se les ha ocurrido a las “autoridades” realizar una serie de acciones que han provocado todo tipo de reacciones. En el fondo me queda la esperanza de que algunas de estas propuestas no pasen de esa etapa de proyectos truncos.




No sé si recuerden, en aquel lejano año de 2011, A.C., hace ya la friolera de diez años, que se hizo público un mega proyecto que implicaría edificar un complejo de 65 pisos subterráneos en el Zócalo, corazón de la capital, donde habría oficinas, viviendas y negocios. En vez de rascacielos, sería un rasca suelos con toda la tecnología necesaria para evitar deslaves.

Era una propuesta innovadora que pretendía aliviar la sobrepoblación y sobre-ocupación en el centro histórico proporcionando un nuevo espacio, pero bajo el nivel del piso. Y era tan pero tan incluyente que contemplaba que, en alguno de los 65 pisos, estarían en exhibición los restos de las pirámides que conformaban la ciudad de México Tenochtitlan, ¡faltaba más! ¿65 pisos hacia abajo, escarbados en una zona que antes era un lago, en las entrañas de la tierra? Según el proyecto de BNKR Arquitectura, cubriría 775,000 metros cuadrados, nada más, instalados bajo el Zócalo, esa plaza que mide 240 metros por lado. ¡Y nada de que quedara oculto! Por supuesto que el piso de la plaza principal sería de vidrio para poder mirar hacia abajo, y para poder iluminar al menos una parte del interior.

Semejante propuesta me trasladó a la ciencia ficción, a la Ciudad Planeta llamada Coruscant, que aparece en los dos primeros episodios de la Guerra de las Galaxias y que es la expresión de ese proceso de segregación y de fragmentación del espacio que caracteriza a las “ciudades globales” de nuestro siglo XXI, según ha estudiado Alain Musset. Ahí existen edificaciones de cientos de niveles por lo que la parte baja es oscura, literalmente el “bajo mundo” con todo lo negativo que implica. Pero tan imponente proyecto para el Zócalo no pasó del intento y quedó en la ciencia ficción.

Sin embargo, ha quedado como pendiente el vincularnos con la capital del imperio mexica así que, en agosto del año pasado, ya en medio de la pandemia, se propuso –y hasta se mandó hacer el consecuente letrero- que la estación más céntrica se llamara Zócalo-Tenochtitlan. Los memes no se hicieron esperar ni tampoco las críticas, la menor de las cuales era la dificultad de pronunciar el nombre para nacionales y sobre todo extranjeros. Para no quitar el dedo del renglón exaltando el pasado prehispánico, el 10 de marzo de este año se nos informó que la avenida Puente de Alvarado cambiaría su nombre a Avenida México-Tenochtitlan, pues no era posible que llevara el nombre del responsable de la matanza del Tempo Mayor. Lo más seguro es que ambos cambios en la nomenclatura se hagan efectivos como parte de los festejos de los “Siete siglos de historia de Tenochtitlan” en el mes de agosto. Y para rematar, otro proyecto que nos regresa al del Zócalo, es la colocación de una maqueta monumental policromada para mostrarnos cómo eran las edificaciones prehispánicas que arrasaron los españoles para montar sobre ellas la ciudad de los conquistadores. No podremos subir a ellas, pero si caminar entre los edificios.

Digo, si es que el bicho sigue perdiendo fuerza frente a la que va ganando la vacuna y podemos ir a tan emblemáticos sitios dentro de unos cuantos meses… Pero por lo pronto, se ha establecido, casi por decreto, que el 13 de Mayo es LA fecha en que se fundó Tenochtitlán -aunque no haya fuentes que lo comprueben- y esa es la conmemoración oficial y peculiar de nuestro pasado en este día ...



Verónica Zárate Toscano

Doctora en Historia por El Colegio de México. Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores. Desde sus primeras investigaciones ha abordado el estudio de la prensa en el periodo de la Independencia, tanto en México como en España. De igual manera se ha interesado por la historia de las mentalidades y de la vida cotidiana. Profesora–investigadora del Instituto Mora.

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