#DesdeLaAcademia



Verónica Zárate Toscano 23/04/2021   08:35 p. m. Opinion-






Entre líneas

 

Dedicándonos a lo que nos dedicamos, sería muy difícil pasar por alto que hoy es el día del libro, que se celebra desde 1995 en la fecha en que murieron Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Y nosotros nos la pasamos entre libros. Pero hay muchas formas de relacionarse con un libro. Por supuesto que a algunos de nosotros nos da por escribirlos.




Sí, hoy me refiero sólo a la escritura de libros, no del reportaje diario de la Gazeta, aunque tal vez algún día, cuando sea grande, se puede convertir en otro libro. También, por supuesto, nos da por leerlos. Ya he hecho algunos reportajes sobre los libros favoritos de ustedes, los que de alguna u otra forma les han servido para entretenerse, para aprender, para reflexionar, para inspirarse. Hay distintas formas de leer. Pensemos sólo en la postura que se adopta al leer y sobre eso no hay nada escrito. Porque, por ejemplo, se puede leer mientras se camina -lectura peripatética diríamos- aunque cueste mucho trabajo, sea un poco peligroso, y nos obligue a detenernos cuando encontramos justo lo que estábamos buscando, como parece haberle pasado a Eduardo.

Desde hace algunos años, los libros de papel, con portada, hojas impresas con tinta, han sostenido una férrea batalla con las nuevas versiones electrónicas, los e-book, Kindle, etc. Y con el encierro en que nos tiene el maldito bicho, es más fácil conseguir un libro en formato electrónico que físico. Hay varias plataformas que ofrecen libros en pdf y que los generosos usuarios ponen generosamente a la disposición de quien los necesite. No es el ideal, pero cada vez es más frecuente que los profesores proporcionen a sus alumnos no sólo la bibliografía sino los libros en formato digital. Pero siguen existiendo las librerías tradicionales, como la de la foto de hace un par de días, o las que se han ingeniado, con su publicidad, para mantener sus lectores o atraer nuevos, como Gandhi. Esta y otras librerías ofrecen por supuesto el servicio de venta en línea y los entregan a domicilio. Y así se pueden comprar todos los que se quieran, siempre y cuando quede espacio en los libreros para ellos. Y, lo más importante, es saber qué libros se tienen, para evitar comprar duplicado y para evitar que no sepamos ni a quien se los prestamos, y menos si lograremos recuperarlos.

Por eso es bueno tener su propio catálogo, base de datos, libro de Excel –que vino a suplir las fichas en tarjetas- de los que tenemos en casa o en el cubículo de aquella oficina que seguro nos extraña en nuestras instituciones, con los datos básicos, y ahí podemos anotar cuando y quién lo sustrajo de su lugar en el anaquel y saber dónde colocarlo cuando regrese... Y bueno, a los libros también hay que promoverlos por lo que, a pesar del encierro, continuamente se hacen presentaciones a través de las redes sociales, de las plataformas. Ya no es tan válido el pretexto de no asistir a la presentación porque nos agarró el embotellamiento cuando íbamos en camino, o había mucho tráfico… porque de la recámara a la sala de nuestras casas no hay ese tipo de obstáculos. En cambio, como refiere la última imagen, los libros son puertas que nos llevan a otros mundos, a otros tiempos, a otras realidades y no podemos dejar de aprovecharlos para no estar tan encerrados…



Verónica Zárate Toscano

Doctora en Historia por El Colegio de México. Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores. Desde sus primeras investigaciones ha abordado el estudio de la prensa en el periodo de la Independencia, tanto en México como en España. De igual manera se ha interesado por la historia de las mentalidades y de la vida cotidiana. Profesora–investigadora del Instituto Mora.

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